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EL LABERINTO DE LA MEMORIA (Antología) (XXIX)

Pletóricos y modestos, envueltos por el manto que nos ofreció Narciso, atomizamos la pasión. Fuimos tan frágiles sin apenas certezas íntimas, con tanta indiferencia y arrogancia nos vimos frente a las fuerzas del otro y sus referencias que casi no pudimos pasar del reconocimiento de nuestro cuerpo al deseo del semejante. Los días sucesivos, aquellos que llegaron sin nuestra anuencia, me adaptaron con el hábito y tú te fuiste llevándote mis deseos que quedaron como suspiros teñidos de azul intenso, perdidos en los senderos de la vida. ¿Decirte ahora que era un error tu deseo de formar parte de mi mundo, sin poderte demostrarte que mi mundo eras tú y poco más, que el mal es una sabana de seda que cubre nuestra piel pero nos delata y que en ocasiones  nuestra verdad solo se propone justificar lo prohibido?  No obstante mis alegorías del niño y el escondite, tu fragancia de incipiente hembra me arrastró al túnel de la noche y la mágica sal de tus nalgas y sus salmos fueron las...

EL LABERINTO DE LA MEMORIA (Antología) (XXX)

Las apariencias propusieron que ambos fuéramos, mujer y hombre, por deseo del otro, aunque nunca renunciamos a ser cada cual espontáneo manantial que titubea convertirse en río o mar. Todo era posible en aquellos tiempos. Todavía es un misterio quien medió entre los dos. Pasó el tiempo, siguen los ribazos, pero el sol es difuso, casi azul de enamorado, desierto de odio y llanto y tu boca que se negó a seducirme, ahora gime y desespera por un sucedáneo mientras que a distancia y en paralelo tus pechos sobre los míos lloran. Mucho antes de ser tú un mito, mi palabra ya era un ritual que, contra todo pronóstico, buscaba la transparencia, un pilar recio donde tu primavera morase, sin más temporalidad que los puntos cardinales y el orden jerárquico de la referencia. De ahí que tus ojos me pierdan cada día y me ganen cada noche. Así fue cómo tu exactitud se abrazó a tu descaro, estableció su norma y emergieron las relaciones, mucho más allá de donde tu luz alcanza y tu templo adquiere ...

EL LABERINTO DE LA MEMORIA (Antología) (III).

Sobre mi pecho nos hicimos singulares, o fue suficiente romper cadenas sin conseguir abrir los eslabones. Armamos espectáculo de la entrega sin caer en la cuenta de la conveniencia de disolvernos, como si nuestro encuentro y sus consecuencias hubieran sido tan solo un vuelo de apareamiento y desconocidos nos estrecháramos a tientas. Aunque, ahora que tengo el tiempo por aliado, confieso que siempre deseé, no tus nalgas, pero sí lo que sugieren. Algún día notarás sobre tu piel, debajo de una de esas robustas e intensas moreras que rodean tus sueños, el reverberar del beso concupiscente, el delirio telúrico que penetra en los más extraños desatinos y nos hace universales, a pesar de la banalidad con que, a veces, nos amamos. ¿O acaso la sucesión de tiempo que organizamos como una vida es algo más que saltar de encuentro en encuentro hasta encontrar el vacío? En fin, voy a olvidarte pero para reconstruirte. Qué más da de dónde vienes ni si me esperas. Ni si en las noches más impet...

EL LABERINTO DE LA MEMORIA (Antología) (XVIII)

“Sarebbe stato suicida resto sulle cosce” sin percibir qué vientos levantaban tus deseos y tantos otros pliegues que anunciaban el choque de tus manos con mis más poderosos y ocultos secretos, en tu afán infantil por poseer todo cuanto ajeno pero, a imagen y semejanza tuyo, deseas. ¿Cómo pretendías poseerme sin renunciar al orden que nos hace iguales? ¿Acaso no sabes que solo un amor sin futuro conduce al placer con naturalidad y ambos, desde niños, apostamos por un amor sin historia? En alta mar, sin más luz que la sobrante, fui tuyo unos momentos, los justos para admirarme de tu vigor, de tus deseos de sobrevivir y prolongar tu especie, de afrontar pasiones y desmanes, de hundirte en el placer ciego y buscar las corrientes, a tus caricias sujetas, que empujen la nave. Para mi, qué más da hacia dónde; por eso fuiste el capitán de la nave y yo el grumete sometido a tus poderes y supe del dolor, “penetração e vida” . Ni héroes ni villanos. Porque yo tengo la juventud y tú el recu...

EL LABERINTO DE LA MEMORIA (Antología) (I)

Nous étions amants , car ils sauté sur le vent , la luz y la armonía de las galaxias terrenales, del tiempo y de la vida de aquella ciudad que tantos amores ocultaba, derrocha, silencia, y aun hoy envidia por el reflejo en la brisa de tu sombra, poseída por tus futuros días, incursión en el devenir de tus encantos. Nos llevó tiempo conciliar nuestras conciencias. Necesitábamos luces que provocaran sombras y salir de la luminosa oscuridad que nos envolvía, abandonados en aquel inmenso erial cuya única frontera era tu réplica en el vacío. Todo terminó con el orgasmo previsto que nos desbordó por el deseo de permanecer uno dentro del otro, escondidos frente al mundo, huyendo quién sabe de quién o de qué, y un inesperado beso asediado por el olvido. Nada es lo que parece. Law and Order. Nos olvidamos de las pocas creencias que todavía   sobrevivían y organizamos las ideas que resultaron de tantas vigilias en las que, más allá de la palabra, fueron tus manos y tu mirada las deposita...

LA SOBERBIA DE LOS INDICIOS SECUNDARIOS.

Hubiera sido suicida quedarme sujeto a tus muslos sin percibir qué vientos levantaban tus deseos y tantos otros pliegues que anunciaban el choque de tus manos con mis más poderosos y ocultos deseos, en tu afán infantil por poseer todo cuanto ajeno, pero a imagen y semejanza tuya, deseas. ¿Cómo pretendías poseerme sin renunciar al orden que nos hace iguales? ¿Acaso no sabes que solo un amor sin futuro conduce al placer con naturalidad y ambos, desde niños, apostamos por un amor, como todo lo eterno, sin historia? En alta mar, sin más luz que la sobrante, fui tuyo unos instantes, los justos para admirarme de tu vigor, de tus deseos de sobrevivir y perpetuar tu especie (dudando si también la mía,) de afrontar pasiones y desmanes, de hundirte en el placer ciego y buscar las anónimas corrientes, a tus caricias sujetas, que empujen la nave. Para mí, qué más da hacia dónde; por eso fuiste el capitán de la nave y yo el grumete sometido a tus poderes y supe del dolor de tu derrame, ni héroe...

DESIDERATUM.

Sobre ti durmieron el placer y los temores, la cura del ansia que procura el habla cardinal, el severo guiño de la cotidianeidad en el deslinde desvelador de la vida y la muerte. Tanto estilo, tanto metódico supuesto como temporal dios, acaso sin tiempo, tanta morada urgente, y aún así, solo el espacio, sin medición ni enunciado, dejado caer que no ingresado, entre tenido o tal vez absorbido por la extrema necesidad de ser, de precipitarte camino hacia el pasado, allí, allí fue donde nacimos, hechos polvo. ¿A qué viene, pues, si mineral, vegetal o tan solo amante? Quizá un error, sí. Ahora, si no hay destino, ¿cómo saber lo que somos, más allá del misterio de lo simple, de la disputa amorosa entre el ser y la nada? Un suceder, tu historia que deviene anónima orden donde te pierdes, en espera. Te me muestras cuando te desvaneces, como todo lo importante que en mi vida ha sido. Y es que, declinados y sujetos, morimos por un orden sin haber obtenido el orden de la muerte. Op...

ELEGÍA INDULGENTE.

“ Todos los placeres son buenos, pero no todos nos corresponden” Epicuro.. Tanto fugaz verano, tantos cuerpos observados y perdidos en el verde marco, pegado detenidamente a la esperanza, corta por impura y avivada. La vida que una vez más descarrila, disparatada y puta. Pero no, sexo no, biofilia. Magia si queréis. Cegado el flujo del deseo del objeto del deseo, ¿dónde la aventura, el mito, los símbolos, la furia que rompimos, la fascinación que emerge recelosa de lo justo? Pareciera que duerme la hembra y su gozo, resuelta y aprendida, acomodada al nido que maduró el macho dispensado, tan apocado y racional. ¿Quién nos salvará del miedo, inapropiadamente dormidos en la prometeica metáfora que fue el orgasmo? Así fue que perdimos el norte, el origen del proverbio, entreverado el canto, extraviados en el cuerpo a cuerpo, atollada la historia. ¿Acaso era posible amarte sin poseerte, acariciar tus pechos sin absorberlos? Aun así, eras sutil hasta conseguir un amor eterno y perve...

LA VALL.

La vall ès llarga, rugosa i fèrtil. A la tardor, els seus fruïts son durs, saborosos i comunals, com els pits de la meua amant. En un extrem tancat pel ciment, aquell que mira l´altiplà, el Cister l’obri al mar per l´áltre, mentre vigila la seva luxúria. Diverses muntanyes grises, cobertes de matolls verds i pins secs, cremen i naixen cada estiu, simulant una orgia mil•lenària de la que, no sempre, es salva l’home, i si ho fa, gairebé humiliat. Però el multicolor Mediterrani torna a l’amagatall de sempre. Cada poqueta nit, la il•lusió es renova i el futur es salva amb el llevant. Potser perquè la meva gent no coneix la transcendència.

LA LUZ DEL AMANECER SE DESPIDE EN EL CREPÚSCULO.

“Entre vivir y narrar existe siempre una separación, por pequeña que sea। La vida se vive, la historia se cuenta” Paul Ricoeur. Fuiste hija antes que madre, también descanso y refugio. Todo se hizo en ti agua, fuego y aire, antes que tierra. Aún hoy, de puerto a puerto, navegamos juntos, nos besamos y tu mirada es un destello de esperanza. Adherido a mi piel quedó tu último ruego, cerca tu voz. Temerosa y confiada, como la rosa abierta del verano, recuerdo que llegaron muchos en auxilio de lo idéntico y ejerciste de tierna con tu amado. Querías parar el mundo. Solo los inocentes intentaron olvidarte sin haberte amado, sin saber la luz que absorbías, la ubicuidad de tus caricias, la larga sombra que proyectabas sobre tus retoños y ausencias. Se disipó la murga de la trompetería y te llegó la paz, la irrenunciable, la compañera, la del último viaje, cuando la venganza quiebra y transciende el olvido. Hoy, también en un lecho, pero más ancho, me ronda tu recuerdo, tus arrugadas manos, el ...

EL RECUERDO, QUE NO LA PIEDRA, ES ETERNO.

“Cuando estamos dentro de nosotros mismos, como si fuera a través de un espejo, corremos el riesgo de perdemos en nuestro inconsciente.” Marshall Mcluhan. Ahora quedan vientos, montes, sonrisas y huérfanos los silencios, la memoria vencida se pierde en la meditación de la mirada en precario. Fue el tiempo que amablemente nos fue venciendo y apenas nos quedó el frágil beso y la vorágine de los adioses de tus manos, del sol lunar. Tú siempre fuiste la que trajo la luz, la bonanza, la semilla, la suavidad a los disturbios, la vorágine de la paz. Todavía hoy no sé, cuando cierro los ojos, dónde duermes, si hay retorno en nuestras vidas, si tienen fin las tinieblas, si deja de crecer la congoja.

NUNCA FUIMOS FORMALITOS HIJOS DE DIOS.

"Les trobades van perdre la llum en la mirada." A.Martínez i Ferrer. Una noche de estas deberíamos hablar de nuestro exilio, de la nostalgia y del oleaje, de las cadencias del polen sobre mi gente, del barullo de la magia de aquel tiempo, de la indiferencia con que nacimos. ¿O tal vez prefieres hablar del final de la aventura, del futuro que construimos huyendo de la orfandad, del esfuerzo y el asombro, de la libertad concedida, saber del origen del desgarro de nuestra sonrisa?. Las aguas de aquel río, hoy seco, cuantas desnudeces y amores limpios nos mostraron, acariciados por aquella hermosa niña furcia y virgen. Cogidos de las tardes, danzamos tantos deseos que todavía hoy, balbucientes escalofríos reverberan mi espacio, corroen las renuncias y amenazan sus bordes con el pudor y el recato. ¿Cómo abandonar ahora el derecho a postular?.

AL BORDE DEL PUNTO QUE CIERRA EL CÍRCULO.

“El hedonismo ha perdido su estilo triunfal: de un clima progresista hemos pasado a una atmósfera de ansiedad”. Gilles Lipovetsky Nunca te lo dije, pero fueron mis primeros zapatos de piel, mi primera luna y apenas sabía mantener una mirada lasciva. Ahora, con el sol de cara y el horizonte en declive, vuelven aquellos hermosos adolescentes que un día fuimos. Hasta se diría que aún hay tiempo para el perdón. Cierto que lo intentamos un día, pero amanecimos desnudos. Nadie nos advirtió que ya entonces el universo se expandía de la mano del tiempo, de las palabras que lo nombran. Aquella primera vez, en la plaza, nos miramos cara a cara, como buscándonos, perdida la mirada, la razón del canto. Sí, eran tiempos de revueltas, de amores canallas, viejo amigo. Dios se hizo inmenso para recordarnos nuestra pequeñez, teníamos mucho que vivir y el tiempo se hizo eterno, inservible. El amor inmenso, sin fronteras, sin perspectivas, anónimo, sin un malecón, ni un recuerdo donde anclar la mirada. T...

NUNCA VOLVEREMOS AL LUGAR DONDE NACIMOS.

“Consérvalos, oh memoria, como eran. Y alguna vez aquel amor y aquella noche devuélveme” K.Kavafis. Aquella mañana, cuando supimos que los entresijos de la eternidad duermen en el orgasmo, con apenas un roce del extremo de las manos, nos entró la duda de saber quién fue el botín de quién. El hecho es que aceptamos la aventura de amanecer juntos, pese a las turbulencias de la noche. Nuestro futuro se hizo búsqueda, oteando hacia dónde huir y encontrar cobijo. Algunos dijeron que una paloma y un halcón, juntos, solo pueden buscar una jaula. Pero no sabían que el universo se expande para no morir.

ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA CULTURAMAS.

JOSÉ GARÉS CRESPO: desde la luz del Mediterráneo”Por: Chus Sanesteban Iglesias. Me hubiese gustado presentarles a este gran poeta y luchador desde una ventana del Mediterráneo. Y en cierto punto así es. Sus respuestas del alma viajarán desde allí, aunque están formuladas desde la orilla de una playa atlántica : desde la luz del Mediterráneo hasta la sombra de los peregrinos. José Garés Crespo (Alzira, Valencia, España ), escribe desde los veinte años. Fundó la revista de poesía Grama, que apenas alcanzó los seis números pero incluyó firmas como Vicente Aleixandre y Jorge Guillén, entre otros. Tras publicar un primer poemario, abrió una librería con un grupo de amigos a través de la cual entraron en contacto con grupos de la izquierda clandestina, durante los últimos años del franquismo. En septiembre de 1975 fue detenido; estuvo en la cárcel hasta que le amnistiaron en 1977. Estando en prisión publicó un poemario en catalán, Falç sense mà, con un prólogo de Joan Fuster. Fue diputado so...

POEMA DE CUALQUIER DÍA.

Y bien. He aquí que se nos abre una difícil senda a caminar, un enorme mar de retorcidas veleidades, de imprevistas emociones a cuatro manos y de enamorados frutos para la vida. Algo así como el despertar cantor del pajarillo anónimo que anuncia en la alborada de nuestra tierra la creación segura de un nuevo día en cualquier parte. Y, sin embargo, intuyo que solo es un alado pregonero de esta dicha que inauguramos ayer en nuestros ojos, en nuestras manos y –¿por qué no?- en nuestras almas. Porque a un día exacto no le basta amanecer en las ciudades si alguien no le unge de innumerables dichas y alguna precipitación de pena que justifiquen el glorioso alzamiento de dos cuerpos que se aman.

EL ARTE DE LA FUGA. (Fragmento aparecido en el monasterio agustino de Aguas Vivas).

Sol dolorido, ausente. Luna metálica que todavía balbucea. Lujuria mágica del invierno que mengua bajo la mirada atenta del chamán. Frívolas palabras, otro día que huye… y tu encuentro desde el subsuelo. Recuerdos ahora lejanos renacen venidos desde el nunca jamás. Nos acercan horizontes perdidos las palabras, dios, las palabras. Y al fondo tu piel. La catarsis. Ríos ocultos sugeridos por bufones, hijos del deseo, indiferentes a la indulgencia de tus pechos. Tú con bandera blanca, anunciando estrellas y unicornios, identidades prófugas, manuscritos. Y el canto huidizo del perfil de tus ojos, fronterizos con el gozo y sus apariencias. Desde mis ansias…Digo,es un ejemplo. El vértigo de la ficción de la vida. Aleluya.¡¡

LOS TIEMPOS DE LA MEMORIA.

Aquel martes de Junio tampoco fui a clase. De nuevo el adverbio se quedó esperándome y mi amigo Rafa se enfadó, celoso, creo. Dijo que por dejarlo solo cantando "Cara al sol"; pero habíamos quedado tú y yo en el cañar para jugar de nuevo a médicos. Las ranas, avergonzadas, se asustaron y saltaron al agua sucia y quieta de la orilla del río. Esperamos a que, como todas las tardes de verano, pasaran las últimas barcas, llenas de arena. Nos desnudamos los dos y cerramos los ojos. Me dijiste, temblando, que te dolía el corazón. Hice ungüento con saliva y te curé los pechos. Tus labios me hicieron cosquillas hasta llorar y entre beso y beso nos prometimos amor. Se ocultó el sol y un silbido de tren nos despertó. Me cogiste de la mano y corriendo nos fuimos. Aquel día, de nuevo volvía tu padre de Francia y era un hombre rojo, cansado y muy severo.

DORMIDOS SOBRE LA TEORIA CICLICA DE TOYNBEE.

...deambula hacia el silencio interior a lo largo de un rojo sendero que el bosque engulle como una lengua. Derek Walcott. Por supuesto, tuvimos que huir. En aquellos días la vida era otra cosa. Como todos los sueños que cabalgan la anarquía y la magia, abocamos en el centro de una bandada de preguntas sin respuestas y alguien nos hizo ver que nunca poseímos la libertad, tan solo luchamos por ella, desesperados de Lennon. Muchos, inocentes bienintencionados, buscaron olvidarla sin haberla amado, otros, expulsados del paraíso, se abrazaron al peluche de los mercenarios, algunos, los menos, iniciamos la aventura de bucear en lo que dices para entender lo que callas. ¿Cómo volver, ahora que unos y otros sabemos, muerto el padre, que abolidas las certezas todo es negociable, que aquella congoja parió estas tormentas?.

Prólogo de HILARIO BARRERO a MATERIAL DE DERRIBO

DE JANIS JOPLIN A ALBINONI Carolyn Kizer, premio Pulitzer en 1985 por su libro Yin, piensa que «All really good poetry should have a mysterious element in it». Kizer habla de dos tipos de elementos misteriosos u oscuridades. Por un lado está la que uno crea porque no ha sabido expresarse bien, lo que da como resultado «the bad obscurity». Por otro lado, «there’s the kind of good obscurity when you’re really dealing with things that have an element of mysterious in them». Kizer termina diciendo que «los poemas que leemos una y otra vez son los que todavía tienen «a little area that we’re not quite sure about». Estos poemas estimulan nuestra propia imaginación a pensar y sentir. En Material de derribo encontramos el lado oscuro de la vida del poeta y el lado claro que nos hace leer una y otra vez la mayoría de los poemas porque son un estímulo para nuestro corazón y para nuestro sentimiento. Pero hay que decir enseguida, para que no haya duda, que Material de derribo es sobre todo y ant...