lunes

TESTIGOS.

Había razones de toda índole y énfasis para vivir.
Por eso cuando te vimos, tan dentro de ti mismo,
ambos supimos que éramos amigos y viejos.
Y no solo por tanto como nos preguntábamos,
también porque todos queríamos, aún entonces,
ser una obra abierta. Quien sabe hacia dónde.
Así tan formales, comprobamos el contenido
y la pertinencia del testimonio abierto de quien,
tan insensato como estratega, tuvimos que amar,
virgen y somnoliento sobre el burdel de la vida.
Guerra de posiciones, diría la profesora, molesta,
despreciando la periferia y la extensión del amor.
¡Tantos y tan heterogéneos caminos para llegar aquí¡

domingo

EN EL URINARIO.

Cada vez es más incierto que la historia nos enseña a vivir.
Durante centenares de siglos nos habéis hablado del mundo,
de cuanto nos rodea y desconocíamos. Iniciamos así
un largo camino hasta saber las formas y las entrañas
de todo lo que nos podía interesar para sobrevivir.
Desde el más distante punto de luz del infinito universo
hasta esta pequeñísima bacteria que me contempla,
asustada, por si meo encima y provoco su diluvio universal.
Todo lo habéis perfectamente ordenado y cuantificado.
¿Y os asustáis si ahora nos miramos, hablamos de nosotros,
y nos preguntamos: quién soy, qué hago aquí, a qué he venido
y dónde voy? Se diría que sois dioses. O puede que solo amos.