sábado

HACE TIEMPO QUE TE ESPERABA... -DIJO MARLOWE-.

Levantó los ojos hacia las estrellas y las estrellas
admiradas por tanta belleza perdieron pie
y rodaron por sus mejillas donde con envidia
las he visto oscurecerse
Ben Al-Labbana




Tan liviana como imprescindible,
ni cerca ni lejos, ni mar ni cielo,
mujer de mil deseos, aún dormida,
contrafuego del sexo blanco,
llegas desde el placer de la palabra,
como la sal mineral sobre el fuego,
huyendo hacia mis brazos,
como el alba en la noche, disuelta y cautiva,
como el beso de la joven madre viuda.
Perdidos los horizontes,
te acomodaste sobre mi tiempo y mi espacio,
serenaste los espejos, encendiste las vueltas
y al conjuro de tu sonrisa, religiosa y pagana,
abrimos el insomnio de las rosas negras,
me tomaste, te sumergiste paciente en mi vida
y quebraste la queja del viento,
huésped del gozo cansado de los sueños.
Un sortilegio del presagio fuiste.
Olvidado de tu piel, aturdidos tus tempranos
quiebros, me desplacé discreto
como la arena disuelta y cautiva,
enamorado del origen de tu vientre,
de tu largo mirar café,
de tus alargados deseos adolescentes.
Y aún reclamo la indulgencia de tus pechos,
tus aturdidos amaneceres,
la blanca constelación huidiza
del perfil de tus ojos fronterizos,
el gozo de tu sometida carne,
hasta tapiar los mares.
Y te espero, desnuda y sin raíces
sobre el lecho del río de la ruina y su parpadeo,
fraguada en los recelos y las distancias,
oliendo a manzana verde.
Y te amo porque miro donde todos miran
y veo lo que nadie ve.

VAMOS A CONTAR MENTIRAS, TRALARA...

Después de participar en una charla sobre poesía y comunicación, he releído algunos poemas míos, ejercicio bastante inusual, y he tenido la impresión de que, más que un poeta soy un poco farsante (de farsar). Es probable que este sea el fondo de un tema importante.
Me refiero a si el poeta, cuenta y canta hechos y situaciones anímicas imaginadas, construidas mediante palabras usadas y abusadas, con algún que otro apoyo en su vida real o la del vecino; o si, como se suele entender por la mayor parte de lectores y críticos, desde el romanticismo del siglo XIX hasta nuestros días, el poeta es un ser hipersensible, cuando no un sentimental, que ha vivido “mucho” y que además tiene el “don” de saberlo contar.
En este sentido último, sé de algunos, que se llaman poetas porque escriben “poemas” y que buscan la inspiración en trances de su vida y para dar contenido, en ocasiones tratan de vivir situaciones límite para emular a poetas como Villon, D. Thomas, Baudelaire, Rimbaud, Panero etc., consiguiendo únicamente algunas líneas/versos bien pobres y una cirrosis opulenta, y otros que se inclinan por tomar prestados recursos de agi-pro. Pero bueno, quien sabe...
Supongo que, también en esto del quehacer poético, cada “maestrico tiene su librico” y en última instancia lo importante es que el poema nos diga algo “poético”, aunque tenga una vestimenta prosaica y apenas nos deje ocasión y excusa para entender algo diferente de lo que el poeta ha querido comunicar.
Pero ya se sabe, nada es casual, y seguramente a mí me marcó un poema/canción que me hicieron leer a los siete años, para poderla cantar con mis amiguit@s y que decía:

Ahora que vamos despacio
vamos a contar mentiras.
Por el mar corre la liebre
por el monte la sardina...

Es un suponer, claro..

jueves

DERIVADAS DE LA TEORIA TRIANGULAR DEL AMOR.

"No tenemos nada que decirnos, de tal modo
estamos uno tan en el otro"
Pierre Louys



Vengo del mar, allí todavía nos une
su envoltura, y el empuje de sus olas
me recuerda el tacto de tus pechos.
Pero no de un mar, no... hablo de nuestro mar,
del único, en el que tantos dioses
han sido vulnerados por el tiempo
y miles de naufragios de soles reposan
en brazos de la luna,
como suspiros azules perdidos
en los senderos de la vida.
Qué quieres...¡¡, me seduce la ruptura del mar
en tus ojos, inquietos como la vida,
profundos, como un largo desaliento.
Eres sólo fruto, sirena amarilla, rojo delfín,
mujer sagrario, pero me puede la frescura
de tu vientre y el rango de tu sueño.
Acepto compartir tus muslos con los astros,
arriar pasiones, y aunque sé que llegas
como la turbación de la brújula celosa,
no puedo renunciar a ser hijo del sol,
de la nube blanca, de la siembra,
del sudor, del agua, del deseo y la osadía.
Contigo sucedió lo inimaginable
y abortamos lo inevitable;
somos la metáfora del absoluto,
el espacio del disturbio,
y me importa, no el rayo silente,
sino tú cuando lo miras.