jueves

REENCUENTRO DE DEMÓCRITO CON GUILLERMO DE OCKHAM

"Déjame confesar que somos dos
aunque es indivisible el amor nuestro".
W. Shakespeare


Como el viejo que renuncia a su manera de mirar acercando la distancia porque si ésta crece el amor se apaga y los aros de luz rosa tiñen el viento coronan el ansia y se cobijan en el terso misterio de sus cabellos tan explícitos siempre como la nieve blanca que sobresale en el bosque recatada como su deseo sujeta al tiempo incógnito a la frente abierta de recuerdos quebradizos y aún así dobladas las rodillas ante la ley del universo impávido e insensible como un dios que supo de los placeres de la cuna del alivio del eucalipto para huir del espacio común hasta refugiarse en la palabra contra lo desmedido buscando la verdad que toda mentira encubre allá donde el rubor de los límites trascienden las conexiones un día ágiles hoy dormidas tensas contenidas en la distancia como sus vidas y las nuestras porque todos los que lucharon contra el padre murieron y sus pavesas rojas asombraron a los ángeles y el polvo se amasó una vez más con las lluvias de abril dorándose con el oscuro aliento romaní inocente como el beso que nos inicia en el amor pánico en el vuelo de apareamiento así y para siempre únicos

KADARÉ, GRAMSCI Y EL INTELECTUAL ORGÁNICO

Conocí al poeta y escritor albanés Ismail Kadaré, en la Gran Plaza Central de Tirana que lleva el nombre del héroe Nacional del Siglo XV, Skanderbeg, tambien llamado Jorge Kastriota. Nos regalo una edición albanesa en rústica traducida al italiano que tenia a mano de "El general del Ejército Muerto". En España, Plaza & Janés había publicado en 1973 una traducción del francés. Conversamos durante más de una hora en la terraza que había delante del Teatro de la Opera, tomando café y chapurreando francés. Hablamos del compromiso social y del escritor en la transición política que se había iniciado en España y la previsible en Albania. Fue suficiente para descubrir una persona huidiza, introvertida, extremadamente culta y muy inteligente.
Algún crítico ha señalado la semejanza de algunos pasajes de sus novelas con lo mejor del aire simbólico de Kafka, asi como sus espaciales y amplias metáforas. En realidad, las primeras novelas de Kadaré una gran metáfora o caricatura de la sociedad albanesa durante el Siglo XX, como la del "General ...".. y de los orígenes de su historia de Albania como pueblo,"Los tambores de la lluvia ". De ahí que le consideren algunos el Homero de la literatura albanesa.
Protegido frente al Aparato del PTA, por el entonces jefe del Gobierno Albanés Ramiz Alia, con quien habíamos mantenido una entrevista política, Kadaré siempre ha sabido mantener su independencia del tutelaje político e intelectual de la URSS, después del PTA, aprovechándose de la necesidad del régimen comunista albanés de ofrecer una cara amable y culta frente al exterior, y del reciente paso a la democracia. Kadaré, pese a haber figurado como vicepresidente del Frente Democrático Albanés, no fue nunca abiertamente antisistema, ni intelectual orgánico al estilo gramsciano, en ninguna de las tres situaciones políticas de la Albania que ha vivido. Fue y es buen ejemplo del compromiso con la cultura de su pueblo más allá de los regímenes políticos que le tocó vivir como albanés.