"Les trobades
van perdre la llum en la mirada."
A.Martínez i Ferrer.
Una noche de estas deberíamos hablar
de nuestro exilio, de la nostalgia y del oleaje,
de las cadencias del polen sobre mi gente,
del barullo de la magia de aquel tiempo,
de la indiferencia con que nacimos.
¿O tal vez prefieres hablar del final de la aventura,
del futuro que construimos huyendo de la orfandad,
del esfuerzo y el asombro, de la libertad concedida,
saber del origen del desgarro de nuestra sonrisa?.
Las aguas de aquel río, hoy seco, cuantas
desnudeces y amores limpios nos mostraron,
acariciados por aquella hermosa niña furcia y virgen.
Cogidos de las tardes, danzamos tantos deseos
que todavía hoy, balbucientes escalofríos
reverberan mi espacio, corroen las renuncias
y amenazan sus bordes con el pudor y el recato.
¿Cómo abandonar ahora el derecho a postular?.
sábado
jueves
AL BORDE DEL PUNTO QUE CIERRA EL CÍRCULO.
“El hedonismo ha perdido su estilo triunfal:
de un clima progresista hemos pasado a una atmósfera de ansiedad”.
Gilles Lipovetsky
Nunca te lo dije, pero fueron mis primeros zapatos de piel,
mi primera luna y apenas sabía mantener una mirada lasciva.
Ahora, con el sol de cara y el horizonte en declive,
vuelven aquellos hermosos adolescentes que un día fuimos.
Hasta se diría que aún hay tiempo para el perdón.
Cierto que lo intentamos un día, pero amanecimos desnudos.
Nadie nos advirtió que ya entonces el universo se expandía
de la mano del tiempo, de las palabras que lo nombran.
Aquella primera vez, en la plaza, nos miramos cara a cara,
como buscándonos, perdida la mirada, la razón del canto.
Sí, eran tiempos de revueltas, de amores canallas, viejo amigo.
Dios se hizo inmenso para recordarnos nuestra pequeñez,
teníamos mucho que vivir y el tiempo se hizo eterno, inservible.
El amor inmenso, sin fronteras, sin perspectivas, anónimo,
sin un malecón, ni un recuerdo donde anclar la mirada.
Tuvimos que encontrarnos a tientas, ahogando los aplausos.
Noche y día solo eran escenarios para nuestros ojos,
lo demás, galaxias, esferas cóncavas, imágenes equívocas
perdidas en la plenitud de un país, páramo disperso
duro de querer, fácil de vivir y en desacuerdo con la muerte.
Ahora lo que me ocupa no eres tú, es lo que de ti me queda.
de un clima progresista hemos pasado a una atmósfera de ansiedad”.
Gilles Lipovetsky
Nunca te lo dije, pero fueron mis primeros zapatos de piel,
mi primera luna y apenas sabía mantener una mirada lasciva.
Ahora, con el sol de cara y el horizonte en declive,
vuelven aquellos hermosos adolescentes que un día fuimos.
Hasta se diría que aún hay tiempo para el perdón.
Cierto que lo intentamos un día, pero amanecimos desnudos.
Nadie nos advirtió que ya entonces el universo se expandía
de la mano del tiempo, de las palabras que lo nombran.
Aquella primera vez, en la plaza, nos miramos cara a cara,
como buscándonos, perdida la mirada, la razón del canto.
Sí, eran tiempos de revueltas, de amores canallas, viejo amigo.
Dios se hizo inmenso para recordarnos nuestra pequeñez,
teníamos mucho que vivir y el tiempo se hizo eterno, inservible.
El amor inmenso, sin fronteras, sin perspectivas, anónimo,
sin un malecón, ni un recuerdo donde anclar la mirada.
Tuvimos que encontrarnos a tientas, ahogando los aplausos.
Noche y día solo eran escenarios para nuestros ojos,
lo demás, galaxias, esferas cóncavas, imágenes equívocas
perdidas en la plenitud de un país, páramo disperso
duro de querer, fácil de vivir y en desacuerdo con la muerte.
Ahora lo que me ocupa no eres tú, es lo que de ti me queda.
viernes
NUNCA VOLVEREMOS AL LUGAR DONDE NACIMOS.
“Consérvalos, oh memoria, como eran.
Y alguna vez aquel amor
y aquella noche devuélveme”
Aquella mañana, cuando supimos
que los entresijos de la eternidad
duermen en el orgasmo,
con apenas un roce del extremo de las manos,
nos entró la duda de saber quién fue el botín de quién.
El hecho es que aceptamos la aventura de amanecer juntos,
pese a las turbulencias de la noche.
Nuestro futuro se hizo búsqueda,
oteando hacia dónde huir y encontrar cobijo.
Algunos dijeron que una paloma y un halcón,
juntos, solo pueden buscar una jaula.
Pero no sabían que el universo se expande para no morir.
K.Kavafis.
Aquella mañana, cuando supimos
que los entresijos de la eternidad
duermen en el orgasmo,
con apenas un roce del extremo de las manos,
nos entró la duda de saber quién fue el botín de quién.
El hecho es que aceptamos la aventura de amanecer juntos,
pese a las turbulencias de la noche.
Nuestro futuro se hizo búsqueda,
oteando hacia dónde huir y encontrar cobijo.
Algunos dijeron que una paloma y un halcón,
juntos, solo pueden buscar una jaula.
Pero no sabían que el universo se expande para no morir.
lunes
ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA CULTURAMAS.
JOSÉ GARÉS CRESPO: desde la luz del Mediterráneo”Por: Chus Sanesteban Iglesias.
Me hubiese gustado presentarles a este gran poeta y luchador desde una ventana del Mediterráneo. Y en cierto punto así es. Sus respuestas del alma viajarán desde allí, aunque están formuladas desde la orilla de una playa atlántica : desde la luz del Mediterráneo hasta la sombra de los peregrinos.
José Garés Crespo (Alzira, Valencia, España ), escribe desde los veinte años. Fundó la revista de poesía Grama, que apenas alcanzó los seis números pero incluyó firmas como Vicente Aleixandre y Jorge Guillén, entre otros. Tras publicar un primer poemario, abrió una librería con un grupo de amigos a través de la cual entraron en contacto con grupos de la izquierda clandestina, durante los últimos años del franquismo. En septiembre de 1975 fue detenido; estuvo en la cárcel hasta que le amnistiaron en 1977. Estando en prisión publicó un poemario en catalán, Falç sense mà, con un prólogo de Joan Fuster. Fue diputado socialista durante doce años y en 1997 abandonó la vida política.
PREGUNTA: ¿ Qué ocurrió con la revista de poesía Grama?
Hubo varios motivos que explican su aparición y corta vida. Por un lado los 60-70 fueron tiempos de muchos “ismos” en la poesía, bastantes más y desde luego más interesantes de los que recopiló J. M. Castellet. De manera parecida a como pasó en los 70 en la política, se quería romper con el clasicismo hueco y academicista que habían impuesto los ideólogos del franquismo y la poesía social nació muerta. Los que levantamos Grama, y no sería justo si no señalase a los poetas Hilario Barrero y Rafael Catalá que compartieron la paternidad conmigo, quisimos encontrar un camino propio tratando de huir de lo mucho que de pose tenían unos y otros. El aparecer huérfanos de padre y madre y no formar parte de ninguna bandería de las que por entonces aparecían, desde Espadaña hasta Garcilaso, nos dificultó mucho su difusión en España. Sin embargo, Grama se distribuyó muy bien fuera de España y se guardan ejemplares en las bibliotecas de muchas universidades de EE.UU. Francia, Alemania, gracias a amigos y poetas exiliados. Como suele pasar en este tipo de empresa, fueron los mismos jóvenes poetas, de mano en mano, quienes la dieron a conocer en España. La ayuda de poetas consagrados que participaron como tarjeta de presentación, como fueron los casos que citas fue inestimable. La maestría de Aleixandre, por poner un ejemplo de los que nos empujó a salir, era junto con Guillén, también el necesario enlace vivo con la generación del 27. Por otro lado, éramos casi adolescentes y con escasos recursos económicos. Aún así, sin apenas hablar de política en sentido fuerte, por el solo hecho de nacer al margen de los escasos canales oficiales, no solo no tuvimos ninguna ayuda, sino que al año de publicarse debimos parecer peligrosísimos para el régimen y nos llegó una carta del ministerio prohibiendo su publicación por “problemas legales” con la correspondiente visita de la Guardia civil. Fue mi primer choque con el mundo oficial. Pese a los escasos números que aparecieron, Grama jugó un papel importante hacia el exterior de España, dando a conocer a muchos poetas jóvenes marginados por el franquismo y hacia dentro traduciendo a poetas de Italia, Marruecos, EE.UU., Alemania, Francia, URRS, sobre todo publicando a poetas de la vanguardia de estos países y una amplia muestra de los países latinoamericanos. Así nos llegaron poetas hoy consagrados, como Ariel Canzani, Jean Aristeguieta, Olga Orozco, etc.
PREGUNTA: ¿Qué similitudes y /o diferencias hay entre la situación de clandestinidad que tú viviste y la actual ?
Aunque aparentemente no lo parece, las apariencias siempre engañan, en realidad hay bastantes similitudes en los temas de fondo. La principal probablemente es que los poderes que oprimían y explotaban a nuestros pueblos en los 70, y a los que tratamos de desenmascarar luchando entonces contra el aparato político represor en aquellos años del tardo franquismo obligados a hacerlo en la clandestinidad, son los mismos que actualmente dominan y marcan las leyes y normas con las que debemos comportarnos. Para quienes se han dejado deslumbrar por las pequeñas conquistas conseguidas, la actual crisis y su origen, debería hacerles meditar cuales son los cambios. Pero al mismo tiempo, las diferencias, sin duda importantes, son que ahora se nos permite manifestarnos, hablar y hasta organizarnos, dentro de un orden, claro. Tal vez sea un punto de vista y supongo que en general, cuando llegas a la madurez y vuelves la vista atrás, el ejercicio de contrastar lo que queríamos conseguir y por lo que se luchaba, con lo conquistado, puede ser, en algunos casos, decepcionante y nos produzca melancolía. Pero sin duda fue una conquista que valió la pena. La democracia formal, que es la que sufrimos o disfrutamos, no da para mucho más. Lo bien cierto es que los retos pendientes todavía hoy, de democracia económica y profundización de la democracia política, tengo la impresión que costarán mucho más de conseguir y deberíamos seguir luchando. La lección que deberíamos aprender es que el sistema, a regañadientes, acepta y tolera la libertad para que podamos hablar, incluso en contra del propio sistema, pero que no está dispuesto, ni tan siquiera como intento, aunque sea tímido, a repartir los beneficios económicos y sociales del desarrollo. En otras palabras, les resulta más rentable soportar las manifestaciones, insultos o gritos de los descontentos y explotados que solucionar el siniestro problema que genera la vida fácil de los ricos y la difícil vida de los pobres.
PREGUNTA: Has publicado tres poemarios, en momentos muy diferentes de tu vida: Al pasar; Falç sense mà y Material de derribo.¿Qué recuerdas de cada uno de ellos y de sus momentos de escritura?
Cada uno de los tres tienen entre sí suficiente tiempo de distancia para que sean, o intenten ser, tres maneras de ver la vida, lo cual, siendo el mismo personaje-autor puede parecer incongruente pero no es, sino todo lo contrario. No se trata de dilucidar el porcentaje que en nuestra forma de ser corresponde a lo genético y cuánto al contexto socio-cultural. Pero sí que la vida cambia, no siempre de manera suave y nos va moldeando de manera que adecuamos nuestros esquemas y valores para sobrevivir, que al parecer es, en todas las civilizaciones, el valor supremo, salvo para los héroes. Así, mientras que el primero es un breve poemario cuyo tema central es aparentemente el amor como descubrimiento, con proyectos y una perspectiva abierta desde el mismo, en el segundo el amor se observa a distancia (los muros de la cárcel por medio) y en el último, Material de derribo, a mi modo de ver el más completo desde esta perspectiva, el amor se contempla como una necesidad en cualquier circunstancia y se sitúa históricamente a través de las múltiples vicisitudes que cualquier enamorado/a pasa a lo largo de la vida. Sin embargo, me atrevo a decir, ninguno de los tres responden a lo que tradicionalmente podríamos llamar poesía amorosa. En mi poesía el amor es como el clima desde y en el que se vive, que como consecuencia, de vez en cuando aparece como objeto de conversación y reflexión, pero que solo es un soporte que sostiene el espejo que nos va reflejando las observaciones, reflexiones y análisis que el sujeto-poeta en cuestión va construyendo según su realidad, amplia y compleja, nace y muere. Por otro lado y respecto a los momentos de escritura, me pasa como a la mujer que está meses gestando y un día, de acuerdo con la luna, en horas pare el fruto. Rumio, pues, mucho y rectifico sobre el papel poco.
PREGUNTA: El poemario , Falç sense mà,¿ fue un acto reivindicativo para mostrar tus señas de identidad?
Falç sense mà es casi una provocación con un alto contenido ético social y menos denso que los otros dos, poéticamente hablando. Se trata de un breve poemario escrito por un preso político desde la cárcel, que pretendía llamar la atención a la opinión pública en momentos en que la sociedad española se sacudía cuarenta años de silencio, represión y miedo, recién muerto el dictador. Según Joan Fuster en su prólogo, aquellos versos, “Que siguen bons o dolents no es el problema. Són, ho repetesc un testimoniatge. L´únic, que jo sàpia, procedent del País Valencià en la llengua del País Valencià. I això ja en justifica l´edició”. Diríamos, pues, que sí, trataba más que de mostrar mis señas de identidad, de gritarlas, especialmente las de luchador antifranquista que, junto a muchos otros, en el 77 seguíamos en la cárcel por luchar contra una dictadora que, formalmente había muerto.
PREGUNTA: Sobre tu última publicación escribe Hilario Barrero: “Material de derribo es sobre todo y ante todo un fascinante libro de amor y sobre el amor, todo envuelto en una reflexión cívico-social-política. En ocasiones en sus poemas el pretexto del poema, la reflexión moral y el tema derivan unos de otros. Un texto que quema y que, arropado por otros nobles materiales, lucha por romper los límites a los que el poeta le ha confinado”.
Recuerdo que en una ocasión hablamos del amor, de sus muchos tipos y de los diferentes amores que puedes sentir por la misma persona . Material de Derribo está compuesto de ochenta y dos poemas de amor. Mi sensación al leerlo es que crees en el amor pero no en el enamoramiento, ¿verdadero o falso?
A partir de cierta edad y con la experiencia de haber vivido varios amores, equivocadamente o no, pero estás en condiciones de encontrar elementos comunes a todos ellos y llegar a la conclusión de que el amor es una actitud, un comportamiento sentimental que en un momento concreto se adhiere a otra persona, tomando cara y nombre, pero que tan misteriosamente como se adhiere, un día se despega y te exige volar hacia otro espacio, o hacia el vacía, en cualquier caso, dejas de compartir. Hablo del amor como patología y adicción. Otra situación distinta aunque mucho más placentera, sensata y humana (más alejada del instinto del animal que nunca dejamos de ser) es el amor que se basa en un aprecio de cualidades objetivables, de convivencia y proyectos de futuro compartidos y en el que el sexo es accidental. En conclusión, creo en el enamoramiento porque lo he sufrido-disfrutado, pero es una situación anímica de alto riesgo a la que conviene acercarse, si fuera posible, con mucha precaución. Un arrebato, por definición, es obnubilación y pérdida de la realidad. Por el contrario, el amor en sentido fuerte, que no explosivo, es probablemente la síntesis sentimental más desarrollada de lo que sintetizamos como humanidad. Tanto el hombre como la mujer, en demasiadas ocasiones confundimos el imperioso instinto que la especie nos exige de procrear, empujándonos a que cumplamos nuestro rol impreso en los genes, recordándonos que somos macho y hembra, con una construcción cultural que es la relación amorosa entre dos personas.
PREGUNTA:¿ Retocarías algún poema de Material de derribo? ¿Por qué?
No, no. Sería caer en el error de pensar que los poemas son propiedad del poeta. Supongo que algo tengo que ver con el que escribió hace tres años esos poemas, pero es objetivamente imposible recordar con exactitud el momento emocional, con sus infinitas implicaciones, que produjo tal o cual poema. Sería casi como coger un poema tuyo y tratar de retocarlo yo. Recordar es siempre reconstruir desde el hoy un momento del que apenas tenemos algún dato en el disco duro de la memoria y que interpretaremos de acuerdo con las circunstancias, emociones y criterios del presente. El recuerdo es siempre una traición interesada a lo que pasó realmente. En este sentido el pasado es un constructo que solo existe como recreación. Una vez publicado un poema, lo más conveniente es dejarlo que haga su vida. Ni siquiera, mediante una perversa intención infanticida, puede el autor borrarlo; siempre habrá algún lector que lo guarde y conozca, que lo haya hecho suyo, con todo derecho, además.
PREGUNTA: Antes de cada poema, en tu última obra, hay una cita literaria, ¿tiene algún significado especial?
Material de derribo es un poemario bastante complejo que ofrece y sugiere diversas lecturas, aunque perfectamente puede leerse con una lectura lineal, atendiendo a lo que cada poema explicita de acuerdo con un significado convencional, desde el punto de vista semántico. Incluso saltándose la primera lectura de algunas de las imágenes y metáforas recurrentes que, aunque relacionadas con el tema central, tienen vida propia, poéticamente hablando. Pero al mismo tiempo cada poema es un juego, en algunos casos una provocación, pero no gratuita porque permite conectar lo que parece como tema central del poema con el contexto social y poético del autor. En el mismo sentido, las citas de otros autores que encabezan los poemas no son un toque culturalista, como han señalado algunas críticas publicadas, sino una llave que nos permite relacionar el poema, con un contexto socio-cultural, en algunos casos alejados por siglos del momento en que se concibe Material de derribo. El juego que se pretende con una titulación de los poemas que huye del sentido tradicional, que en general trata de, con una palabra o frase, sintetizar el significado del poema, es el de enlazar el título, los versos citados, la época y su autor, reconstruido históricamente por nuestros coetáneos y el contenido del poema que debe extraerse de una lectura al margen, todo lo cual permite una lectura pluridimensional. Finalmente, el contenido del poema, el juego referencial que propone el título y el situacionismo que sugiere la cita que encabeza el poema, todo ello está contemplado en la imagen que resalta el título, Material de derribo, el cual, sin duda hace referencia al material utilizado en la composición material del libro (palabras, acentos, imágenes, sentimientos, etc) así como los recursos formales (citas, títulos, etc) de los que el poeta echa mano como material ajeno, usado una y mil veces por otros y que mediante el juego que inició, con menos rigor, el surrealismo y el pop-art, de deconstrucción y reconstrucción pretender un poemario que en el colmo del atrevimiento, el poeta llama suyo. ¿Se puede hablar, pues, en rigor de un poeta-autor? Es sin duda un tema interesante teóricamente hablando, saber cuál puede ser en nuestros días la función del poeta, enclavado como suele estar entre la utopía de querer decir lo propio y exclusivo, con el material sobado y destruido por tantos otros. En el poemario Material de derribo, el título, la cita que sigue y el texto del poema es un todo cuyo contenido se crea acumulativamente y cuyo significado brota del conjunto.
PREGUNTA: José, ¿ qué te quita el sueño?
Qué insondables secretos guarda tu sonrisa y cómo tanta gente es capaz de vivir sin saberlo.
Los ochenta y dos poemas que componen el libro dan cuenta de una obra profunda, que aspira a la trascendencia afirmándose en la respiración cotidiana de la pasión.
Me hubiese gustado presentarles a este gran poeta y luchador desde una ventana del Mediterráneo. Y en cierto punto así es. Sus respuestas del alma viajarán desde allí, aunque están formuladas desde la orilla de una playa atlántica : desde la luz del Mediterráneo hasta la sombra de los peregrinos.
José Garés Crespo (Alzira, Valencia, España ), escribe desde los veinte años. Fundó la revista de poesía Grama, que apenas alcanzó los seis números pero incluyó firmas como Vicente Aleixandre y Jorge Guillén, entre otros. Tras publicar un primer poemario, abrió una librería con un grupo de amigos a través de la cual entraron en contacto con grupos de la izquierda clandestina, durante los últimos años del franquismo. En septiembre de 1975 fue detenido; estuvo en la cárcel hasta que le amnistiaron en 1977. Estando en prisión publicó un poemario en catalán, Falç sense mà, con un prólogo de Joan Fuster. Fue diputado socialista durante doce años y en 1997 abandonó la vida política.
PREGUNTA: ¿ Qué ocurrió con la revista de poesía Grama?
Hubo varios motivos que explican su aparición y corta vida. Por un lado los 60-70 fueron tiempos de muchos “ismos” en la poesía, bastantes más y desde luego más interesantes de los que recopiló J. M. Castellet. De manera parecida a como pasó en los 70 en la política, se quería romper con el clasicismo hueco y academicista que habían impuesto los ideólogos del franquismo y la poesía social nació muerta. Los que levantamos Grama, y no sería justo si no señalase a los poetas Hilario Barrero y Rafael Catalá que compartieron la paternidad conmigo, quisimos encontrar un camino propio tratando de huir de lo mucho que de pose tenían unos y otros. El aparecer huérfanos de padre y madre y no formar parte de ninguna bandería de las que por entonces aparecían, desde Espadaña hasta Garcilaso, nos dificultó mucho su difusión en España. Sin embargo, Grama se distribuyó muy bien fuera de España y se guardan ejemplares en las bibliotecas de muchas universidades de EE.UU. Francia, Alemania, gracias a amigos y poetas exiliados. Como suele pasar en este tipo de empresa, fueron los mismos jóvenes poetas, de mano en mano, quienes la dieron a conocer en España. La ayuda de poetas consagrados que participaron como tarjeta de presentación, como fueron los casos que citas fue inestimable. La maestría de Aleixandre, por poner un ejemplo de los que nos empujó a salir, era junto con Guillén, también el necesario enlace vivo con la generación del 27. Por otro lado, éramos casi adolescentes y con escasos recursos económicos. Aún así, sin apenas hablar de política en sentido fuerte, por el solo hecho de nacer al margen de los escasos canales oficiales, no solo no tuvimos ninguna ayuda, sino que al año de publicarse debimos parecer peligrosísimos para el régimen y nos llegó una carta del ministerio prohibiendo su publicación por “problemas legales” con la correspondiente visita de la Guardia civil. Fue mi primer choque con el mundo oficial. Pese a los escasos números que aparecieron, Grama jugó un papel importante hacia el exterior de España, dando a conocer a muchos poetas jóvenes marginados por el franquismo y hacia dentro traduciendo a poetas de Italia, Marruecos, EE.UU., Alemania, Francia, URRS, sobre todo publicando a poetas de la vanguardia de estos países y una amplia muestra de los países latinoamericanos. Así nos llegaron poetas hoy consagrados, como Ariel Canzani, Jean Aristeguieta, Olga Orozco, etc.
PREGUNTA: ¿Qué similitudes y /o diferencias hay entre la situación de clandestinidad que tú viviste y la actual ?
Aunque aparentemente no lo parece, las apariencias siempre engañan, en realidad hay bastantes similitudes en los temas de fondo. La principal probablemente es que los poderes que oprimían y explotaban a nuestros pueblos en los 70, y a los que tratamos de desenmascarar luchando entonces contra el aparato político represor en aquellos años del tardo franquismo obligados a hacerlo en la clandestinidad, son los mismos que actualmente dominan y marcan las leyes y normas con las que debemos comportarnos. Para quienes se han dejado deslumbrar por las pequeñas conquistas conseguidas, la actual crisis y su origen, debería hacerles meditar cuales son los cambios. Pero al mismo tiempo, las diferencias, sin duda importantes, son que ahora se nos permite manifestarnos, hablar y hasta organizarnos, dentro de un orden, claro. Tal vez sea un punto de vista y supongo que en general, cuando llegas a la madurez y vuelves la vista atrás, el ejercicio de contrastar lo que queríamos conseguir y por lo que se luchaba, con lo conquistado, puede ser, en algunos casos, decepcionante y nos produzca melancolía. Pero sin duda fue una conquista que valió la pena. La democracia formal, que es la que sufrimos o disfrutamos, no da para mucho más. Lo bien cierto es que los retos pendientes todavía hoy, de democracia económica y profundización de la democracia política, tengo la impresión que costarán mucho más de conseguir y deberíamos seguir luchando. La lección que deberíamos aprender es que el sistema, a regañadientes, acepta y tolera la libertad para que podamos hablar, incluso en contra del propio sistema, pero que no está dispuesto, ni tan siquiera como intento, aunque sea tímido, a repartir los beneficios económicos y sociales del desarrollo. En otras palabras, les resulta más rentable soportar las manifestaciones, insultos o gritos de los descontentos y explotados que solucionar el siniestro problema que genera la vida fácil de los ricos y la difícil vida de los pobres.
PREGUNTA: Has publicado tres poemarios, en momentos muy diferentes de tu vida: Al pasar; Falç sense mà y Material de derribo.¿Qué recuerdas de cada uno de ellos y de sus momentos de escritura?
Cada uno de los tres tienen entre sí suficiente tiempo de distancia para que sean, o intenten ser, tres maneras de ver la vida, lo cual, siendo el mismo personaje-autor puede parecer incongruente pero no es, sino todo lo contrario. No se trata de dilucidar el porcentaje que en nuestra forma de ser corresponde a lo genético y cuánto al contexto socio-cultural. Pero sí que la vida cambia, no siempre de manera suave y nos va moldeando de manera que adecuamos nuestros esquemas y valores para sobrevivir, que al parecer es, en todas las civilizaciones, el valor supremo, salvo para los héroes. Así, mientras que el primero es un breve poemario cuyo tema central es aparentemente el amor como descubrimiento, con proyectos y una perspectiva abierta desde el mismo, en el segundo el amor se observa a distancia (los muros de la cárcel por medio) y en el último, Material de derribo, a mi modo de ver el más completo desde esta perspectiva, el amor se contempla como una necesidad en cualquier circunstancia y se sitúa históricamente a través de las múltiples vicisitudes que cualquier enamorado/a pasa a lo largo de la vida. Sin embargo, me atrevo a decir, ninguno de los tres responden a lo que tradicionalmente podríamos llamar poesía amorosa. En mi poesía el amor es como el clima desde y en el que se vive, que como consecuencia, de vez en cuando aparece como objeto de conversación y reflexión, pero que solo es un soporte que sostiene el espejo que nos va reflejando las observaciones, reflexiones y análisis que el sujeto-poeta en cuestión va construyendo según su realidad, amplia y compleja, nace y muere. Por otro lado y respecto a los momentos de escritura, me pasa como a la mujer que está meses gestando y un día, de acuerdo con la luna, en horas pare el fruto. Rumio, pues, mucho y rectifico sobre el papel poco.
PREGUNTA: El poemario , Falç sense mà,¿ fue un acto reivindicativo para mostrar tus señas de identidad?
Falç sense mà es casi una provocación con un alto contenido ético social y menos denso que los otros dos, poéticamente hablando. Se trata de un breve poemario escrito por un preso político desde la cárcel, que pretendía llamar la atención a la opinión pública en momentos en que la sociedad española se sacudía cuarenta años de silencio, represión y miedo, recién muerto el dictador. Según Joan Fuster en su prólogo, aquellos versos, “Que siguen bons o dolents no es el problema. Són, ho repetesc un testimoniatge. L´únic, que jo sàpia, procedent del País Valencià en la llengua del País Valencià. I això ja en justifica l´edició”. Diríamos, pues, que sí, trataba más que de mostrar mis señas de identidad, de gritarlas, especialmente las de luchador antifranquista que, junto a muchos otros, en el 77 seguíamos en la cárcel por luchar contra una dictadora que, formalmente había muerto.
PREGUNTA: Sobre tu última publicación escribe Hilario Barrero: “Material de derribo es sobre todo y ante todo un fascinante libro de amor y sobre el amor, todo envuelto en una reflexión cívico-social-política. En ocasiones en sus poemas el pretexto del poema, la reflexión moral y el tema derivan unos de otros. Un texto que quema y que, arropado por otros nobles materiales, lucha por romper los límites a los que el poeta le ha confinado”.
Recuerdo que en una ocasión hablamos del amor, de sus muchos tipos y de los diferentes amores que puedes sentir por la misma persona . Material de Derribo está compuesto de ochenta y dos poemas de amor. Mi sensación al leerlo es que crees en el amor pero no en el enamoramiento, ¿verdadero o falso?
A partir de cierta edad y con la experiencia de haber vivido varios amores, equivocadamente o no, pero estás en condiciones de encontrar elementos comunes a todos ellos y llegar a la conclusión de que el amor es una actitud, un comportamiento sentimental que en un momento concreto se adhiere a otra persona, tomando cara y nombre, pero que tan misteriosamente como se adhiere, un día se despega y te exige volar hacia otro espacio, o hacia el vacía, en cualquier caso, dejas de compartir. Hablo del amor como patología y adicción. Otra situación distinta aunque mucho más placentera, sensata y humana (más alejada del instinto del animal que nunca dejamos de ser) es el amor que se basa en un aprecio de cualidades objetivables, de convivencia y proyectos de futuro compartidos y en el que el sexo es accidental. En conclusión, creo en el enamoramiento porque lo he sufrido-disfrutado, pero es una situación anímica de alto riesgo a la que conviene acercarse, si fuera posible, con mucha precaución. Un arrebato, por definición, es obnubilación y pérdida de la realidad. Por el contrario, el amor en sentido fuerte, que no explosivo, es probablemente la síntesis sentimental más desarrollada de lo que sintetizamos como humanidad. Tanto el hombre como la mujer, en demasiadas ocasiones confundimos el imperioso instinto que la especie nos exige de procrear, empujándonos a que cumplamos nuestro rol impreso en los genes, recordándonos que somos macho y hembra, con una construcción cultural que es la relación amorosa entre dos personas.
PREGUNTA:¿ Retocarías algún poema de Material de derribo? ¿Por qué?
No, no. Sería caer en el error de pensar que los poemas son propiedad del poeta. Supongo que algo tengo que ver con el que escribió hace tres años esos poemas, pero es objetivamente imposible recordar con exactitud el momento emocional, con sus infinitas implicaciones, que produjo tal o cual poema. Sería casi como coger un poema tuyo y tratar de retocarlo yo. Recordar es siempre reconstruir desde el hoy un momento del que apenas tenemos algún dato en el disco duro de la memoria y que interpretaremos de acuerdo con las circunstancias, emociones y criterios del presente. El recuerdo es siempre una traición interesada a lo que pasó realmente. En este sentido el pasado es un constructo que solo existe como recreación. Una vez publicado un poema, lo más conveniente es dejarlo que haga su vida. Ni siquiera, mediante una perversa intención infanticida, puede el autor borrarlo; siempre habrá algún lector que lo guarde y conozca, que lo haya hecho suyo, con todo derecho, además.
PREGUNTA: Antes de cada poema, en tu última obra, hay una cita literaria, ¿tiene algún significado especial?
Material de derribo es un poemario bastante complejo que ofrece y sugiere diversas lecturas, aunque perfectamente puede leerse con una lectura lineal, atendiendo a lo que cada poema explicita de acuerdo con un significado convencional, desde el punto de vista semántico. Incluso saltándose la primera lectura de algunas de las imágenes y metáforas recurrentes que, aunque relacionadas con el tema central, tienen vida propia, poéticamente hablando. Pero al mismo tiempo cada poema es un juego, en algunos casos una provocación, pero no gratuita porque permite conectar lo que parece como tema central del poema con el contexto social y poético del autor. En el mismo sentido, las citas de otros autores que encabezan los poemas no son un toque culturalista, como han señalado algunas críticas publicadas, sino una llave que nos permite relacionar el poema, con un contexto socio-cultural, en algunos casos alejados por siglos del momento en que se concibe Material de derribo. El juego que se pretende con una titulación de los poemas que huye del sentido tradicional, que en general trata de, con una palabra o frase, sintetizar el significado del poema, es el de enlazar el título, los versos citados, la época y su autor, reconstruido históricamente por nuestros coetáneos y el contenido del poema que debe extraerse de una lectura al margen, todo lo cual permite una lectura pluridimensional. Finalmente, el contenido del poema, el juego referencial que propone el título y el situacionismo que sugiere la cita que encabeza el poema, todo ello está contemplado en la imagen que resalta el título, Material de derribo, el cual, sin duda hace referencia al material utilizado en la composición material del libro (palabras, acentos, imágenes, sentimientos, etc) así como los recursos formales (citas, títulos, etc) de los que el poeta echa mano como material ajeno, usado una y mil veces por otros y que mediante el juego que inició, con menos rigor, el surrealismo y el pop-art, de deconstrucción y reconstrucción pretender un poemario que en el colmo del atrevimiento, el poeta llama suyo. ¿Se puede hablar, pues, en rigor de un poeta-autor? Es sin duda un tema interesante teóricamente hablando, saber cuál puede ser en nuestros días la función del poeta, enclavado como suele estar entre la utopía de querer decir lo propio y exclusivo, con el material sobado y destruido por tantos otros. En el poemario Material de derribo, el título, la cita que sigue y el texto del poema es un todo cuyo contenido se crea acumulativamente y cuyo significado brota del conjunto.
PREGUNTA: José, ¿ qué te quita el sueño?
Qué insondables secretos guarda tu sonrisa y cómo tanta gente es capaz de vivir sin saberlo.
Los ochenta y dos poemas que componen el libro dan cuenta de una obra profunda, que aspira a la trascendencia afirmándose en la respiración cotidiana de la pasión.
sábado
POEMA DE CUALQUIER DÍA.
Y bien.
He aquí que se nos abre una difícil senda a caminar,
un enorme mar de retorcidas veleidades,
de imprevistas emociones a cuatro manos
y de enamorados frutos para la vida.
Algo así como el despertar cantor
del pajarillo anónimo
que anuncia en la alborada de nuestra tierra
la creación segura de un nuevo día en cualquier parte.
Y, sin embargo, intuyo
que solo es un alado pregonero de esta dicha
que inauguramos ayer en nuestros ojos,
en nuestras manos y –¿por qué no?- en nuestras almas.
Porque a un día exacto no le basta amanecer
en las ciudades si alguien no le unge
de innumerables dichas y alguna precipitación de pena
que justifiquen el glorioso alzamiento
de dos cuerpos que se aman.
He aquí que se nos abre una difícil senda a caminar,
un enorme mar de retorcidas veleidades,
de imprevistas emociones a cuatro manos
y de enamorados frutos para la vida.
Algo así como el despertar cantor
del pajarillo anónimo
que anuncia en la alborada de nuestra tierra
la creación segura de un nuevo día en cualquier parte.
Y, sin embargo, intuyo
que solo es un alado pregonero de esta dicha
que inauguramos ayer en nuestros ojos,
en nuestras manos y –¿por qué no?- en nuestras almas.
Porque a un día exacto no le basta amanecer
en las ciudades si alguien no le unge
de innumerables dichas y alguna precipitación de pena
que justifiquen el glorioso alzamiento
de dos cuerpos que se aman.
domingo
EL ARTE DE LA FUGA. (Fragmento aparecido en el monasterio agustino de Aguas Vivas).
Sol dolorido, ausente.
Luna metálica que todavía balbucea.
Lujuria mágica del invierno que mengua
bajo la mirada atenta del chamán.
Frívolas palabras, otro día que huye…
y tu encuentro desde el subsuelo.
Recuerdos ahora lejanos renacen
venidos desde el nunca jamás.
Nos acercan horizontes perdidos
las palabras, dios, las palabras.
Y al fondo tu piel. La catarsis.
Ríos ocultos sugeridos por bufones,
hijos del deseo, indiferentes
a la indulgencia de tus pechos.
Tú con bandera blanca,
anunciando estrellas y unicornios,
identidades prófugas, manuscritos.
Y el canto huidizo del perfil de tus ojos,
fronterizos con el gozo y sus apariencias.
Desde mis ansias…Digo,es un ejemplo.
El vértigo de la ficción de la vida.
Aleluya.¡¡
Luna metálica que todavía balbucea.
Lujuria mágica del invierno que mengua
bajo la mirada atenta del chamán.
Frívolas palabras, otro día que huye…
y tu encuentro desde el subsuelo.
Recuerdos ahora lejanos renacen
venidos desde el nunca jamás.
Nos acercan horizontes perdidos
las palabras, dios, las palabras.
Y al fondo tu piel. La catarsis.
Ríos ocultos sugeridos por bufones,
hijos del deseo, indiferentes
a la indulgencia de tus pechos.
Tú con bandera blanca,
anunciando estrellas y unicornios,
identidades prófugas, manuscritos.
Y el canto huidizo del perfil de tus ojos,
fronterizos con el gozo y sus apariencias.
Desde mis ansias…Digo,es un ejemplo.
El vértigo de la ficción de la vida.
Aleluya.¡¡
viernes
LOS TIEMPOS DE LA MEMORIA.
Aquel martes de Junio tampoco fui a clase.
De nuevo el adverbio se quedó esperándome
y mi amigo Rafa se enfadó, celoso, creo.
Dijo que por dejarlo solo cantando "Cara al sol";
pero habíamos quedado tú y yo en el cañar
para jugar de nuevo a médicos. Las ranas,
avergonzadas, se asustaron y saltaron
al agua sucia y quieta de la orilla del río.
Esperamos a que, como todas las tardes de verano,
pasaran las últimas barcas, llenas de arena.
Nos desnudamos los dos y cerramos los ojos.
Me dijiste, temblando, que te dolía el corazón.
Hice ungüento con saliva y te curé los pechos.
Tus labios me hicieron cosquillas hasta llorar
y entre beso y beso nos prometimos amor.
Se ocultó el sol y un silbido de tren nos despertó.
Me cogiste de la mano y corriendo nos fuimos.
Aquel día, de nuevo volvía tu padre de Francia
y era un hombre rojo, cansado y muy severo.
De nuevo el adverbio se quedó esperándome
y mi amigo Rafa se enfadó, celoso, creo.
Dijo que por dejarlo solo cantando "Cara al sol";
pero habíamos quedado tú y yo en el cañar
para jugar de nuevo a médicos. Las ranas,
avergonzadas, se asustaron y saltaron
al agua sucia y quieta de la orilla del río.
Esperamos a que, como todas las tardes de verano,
pasaran las últimas barcas, llenas de arena.
Nos desnudamos los dos y cerramos los ojos.
Me dijiste, temblando, que te dolía el corazón.
Hice ungüento con saliva y te curé los pechos.
Tus labios me hicieron cosquillas hasta llorar
y entre beso y beso nos prometimos amor.
Se ocultó el sol y un silbido de tren nos despertó.
Me cogiste de la mano y corriendo nos fuimos.
Aquel día, de nuevo volvía tu padre de Francia
y era un hombre rojo, cansado y muy severo.
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domingo
DORMIDOS SOBRE LA TEORIA CICLICA DE TOYNBEE.
...deambula hacia
el silencio interior a lo largo de
un rojo sendero que el bosque
engulle como una lengua.
Derek Walcott.
Por supuesto, tuvimos que huir.
En aquellos días la vida era otra cosa.
Como todos los sueños que cabalgan la anarquía y la magia,
abocamos en el centro de una bandada
de preguntas sin respuestas y alguien nos hizo ver
que nunca poseímos la libertad, tan solo luchamos por ella,
desesperados de Lennon. Muchos,
inocentes bienintencionados, buscaron olvidarla
sin haberla amado, otros, expulsados del paraíso,
se abrazaron al peluche de los mercenarios,
algunos, los menos, iniciamos la aventura
de bucear en lo que dices para entender lo que callas.
¿Cómo volver, ahora que unos y otros sabemos,
muerto el padre, que abolidas las certezas todo es negociable,
que aquella congoja parió estas tormentas?.
el silencio interior a lo largo de
un rojo sendero que el bosque
engulle como una lengua.
Derek Walcott.
Por supuesto, tuvimos que huir.
En aquellos días la vida era otra cosa.
Como todos los sueños que cabalgan la anarquía y la magia,
abocamos en el centro de una bandada
de preguntas sin respuestas y alguien nos hizo ver
que nunca poseímos la libertad, tan solo luchamos por ella,
desesperados de Lennon. Muchos,
inocentes bienintencionados, buscaron olvidarla
sin haberla amado, otros, expulsados del paraíso,
se abrazaron al peluche de los mercenarios,
algunos, los menos, iniciamos la aventura
de bucear en lo que dices para entender lo que callas.
¿Cómo volver, ahora que unos y otros sabemos,
muerto el padre, que abolidas las certezas todo es negociable,
que aquella congoja parió estas tormentas?.
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miércoles
Prólogo de HILARIO BARRERO a MATERIAL DE DERRIBO
DE JANIS JOPLIN A ALBINONI
Carolyn Kizer, premio Pulitzer en 1985 por su libro Yin, piensa que «All really good poetry should have a mysterious element in it». Kizer habla de dos tipos de elementos misteriosos u oscuridades. Por un lado está la que uno crea porque no ha sabido expresarse bien, lo que da como resultado «the bad obscurity». Por otro lado, «there’s the kind of good obscurity when you’re really dealing with things that have an element of mysterious in them». Kizer termina diciendo que «los poemas que leemos una y otra vez son los que todavía tienen «a little area that we’re not quite sure about». Estos poemas estimulan nuestra propia imaginación a pensar y sentir.
En Material de derribo encontramos el lado oscuro de la vida del poeta y el lado claro que nos hace leer una y otra vez la mayoría de los poemas porque son un estímulo para nuestro corazón y para nuestro sentimiento.
Pero hay que decir enseguida, para que no haya duda, que Material de derribo es sobre todo y ante todo un fascinante libro de amor y sobre el amor, todo envuelto en una reflexión cívico-social-política. En ocasiones en sus poemas el pretexto del poema, la reflexión moral y el tema derivan unos de otros. Un texto que quema y que, arropado por otros nobles materiales, lucha por romper los límites a los que el poeta le ha confinado.
Tan liviana como imprescindible,
ni cerca ni lejos, ni mar ni cielo,
mujer de mil deseos, aún dormida,
contrafuego del sexo blanco,
llegas desde el placer del verbo
como la sal mineral sobre el fuego,
huyendo hacia mis brazos,
como el alba de la noche, disuelta y cautiva,
como el beso de la joven madre viuda.
Desde el punto formal son tres los obstáculos que pueden dificultar la entrada al recinto: el significativo y equívoco título del libro, los sensacionalistas títulos de algunos de los poemas que, para el lector primerizo, en apariencia no tienen ninguna conexión con los poemas y finalmente la consciente inclusión de innecesarias frases que acompañan
a cada poema.
¿Y por qué este título? Aquí nos ayuda el poeta con sus palabras: «Creo que todos trabajamos con material ajeno, anterior a nosotros o contemporáneo, depositado en mil y un escritos, cuando no en la lengua coloquial. Poco más podemos hacer aparte de reordenar buscando, mediante el choque del material de derribo que recogemos, alguna chispa que ensanche la realidad depositada y usada en las palabras y que así adquiera un toque personal que se aproxime a decir algo de esa pequeña parcela de cada cual que nos hace únicos».
¿Y quién es este obrero que trabajando con material ajeno logra edificar un edificio único? En la época franquista José Garés fue un francotirador. (Nunca mejor empleado el sustantivo) por lo que fue encarcelado. Empezó a escribir alrededor de los 20 años y fundó la revista de poesía «Grama» en la que colaboró Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, entre otros. Publicó un pequeño poemario en la colección Arrecife. Posteriormente abrió una librería con un grupo de amigos a través de la cual (últimos años del franquismo) entraron en contacto con grupos de la izquierda clandestina. En septiembre de 1975 le detuvieron y estuvo dos años en la cárcel hasta que le amnistiaron en el ‘77. Estando en prisión publicó un poemario en catalán Falç sense mà con un prólogo de Joan Fuster. Fue diputado socialista durante doce años y en 1997 abandonó la vida política.
La política, avariciosa como la muerte, le alejó de la poesía. No es buena compañera la política para la poesía. Toda poesía política acaba en un panfleto. Ahora, ya con la experiencia de una vida a sus espaldas, el poeta reflexiona y redescubre sobre el amor y otros aspectos fundamentales de la vida y su poesía brota generosa y llena de fuerza.
Pedían soluciones y ofrecimos caminos,
abandonamos y muchos nos siguieron,
y un día descubrimos que detrás de cada mal uso
hay una beneficencia.
Lentamente nos desplazamos
de la vigilia al desencanto, sin casi mutilarnos,
tratando de borrar los largos espacios
temporales, anónimos casi siempre.
Entremos ahora a quemarnos los sentidos en ese fuego descontrolado. Las piezas de este museo traen consigo incrustados vestigios, señas de identidad de otras nobles edificaciones. Referencias que junto al título nos indican el proceso histórico y culturalista en la génesis del poema y de la ideología del poeta. Lo primero que se advierte en este libro es que el poeta le ha perdido el respeto a la poesía. Lo que está muy bien. Para escribir un poema no hay que ponerse serio. Hay poetas que escriben un poema vestidos de frac y otros, como en el caso de Material de derribo, vestidos de calle. Vestirse de calle tiene para José Garés un hondo significado social y político. En algunos poemas podemos observar que el poeta, sin que podamos catalogarlo de poeta social, está más próximo, por ejemplo, al «Nosotros somos quien somos. ¡Basta de Historia y de cuentos! ¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos», es decir, a la poesía de lucha y compromiso, que a la poesía «pura» y minoritaria de alguna corriente de los setenta, y sin embargo utiliza algunas técnicas de las vanguardias de entreguerras.
¿Hasta qué punto la disciplina de la política dejó marcada para siempre la estética del poeta? ¿Cuál de estas voces, –el poeta, el enamorado, el político, el ideólogo desencantado–, debemos leer? ¿Quién tiene la voz más clara? Según uno se decante por una o por otra percibiremos un aire de nostalgia, un fuego descontrolado, consignas de disciplina, letanías ateas.
Hay días que nacemos únicos, tan solos que nos asustan
los largos descubiertos que adornan nuestra corta historia
y nos aventamos, solemnes, como la mies en la era, desenfadados,
como un obradoiro desierto, como la corteza de la miel del clan.
Cuando la luz se apague y la ciudad caiga, volverán áureas bandas
y los vientos del sur nos llevarán a los tres caminos de una sola puerta.
¿Qué prevalece en este libro que es como un torrente incontrolable? Después de todo, al poeta, le queda la palabra. La poesía para José Garés es «un intento de, utilizando las palabras que usan unos cuantos millones de seres, y habiendo pasado por caminos transitados por otros tantos millones, hablar de algunos sentimientos propios manteniendo la quimera de que alguien me entenderá. Una manera de forzar las palabras intentando sacar nuevos jugos».
Pero mientras que el poeta, el hombre, estaba en la calle en la lucha dialéctica y tratando de derribar edificios totalitarios se encontró y compatibilizó su tiempo con el amor y la férrea disciplina «del partido» se dulcificó y se flexibilizó.
Material de derribo no es un libro uniforme, como un buen museo, tiene piezas más valiosas que otras, todas de primer orden. En este sentido este libro puede parecer una antología donde se aprecia la evolución del poeta. El libro se podría resumir, en su faceta culturalista con estos dos versos:
«Ya ves, te fuiste con Janis Joplin
y regresas con Albinoni»
Es decir: «Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos» «De Janis Joplin a Albinoni y el regreso del desencanto». Material de derribo es un libro vendaval, es como si el poeta hubiera estado mudo, preso o maniatado (como evidentemente estuvo), como si hubiera perdido demasiado tiempo en la política, olvidando a la poesía que golpeaba en el pecho del poeta, como si hubiera deseado escribir y no hubiera podido hacerlo. De pronto, libre de compromiso político y social, sin ataduras (solo con las del amor), reflexiona, expulsa –vomita– todo lo que había guardado dentro.
Donde hay amor no puede haber degradación, pero puede convertir lo negativo en desengaño y puede resaltar la carga maldita que hay en la mayoría de los poemas de Material de derribo. En todo poema, decía Jorge Guillen, hay un lado maldito, como hay un lado bendito.
El libro conecta, para bien o para mal, con la historia de la poesía del siglo XX: con el magisterio de Juan Ramón Jiménez o el de don Antonio Machado, la poesía amorosa de Neruda, la sombra de algunos miembros de la Generación del 27, un ramalazo de Celaya o Blas de Otero, la presencia de algunos «novísimos» y de la de los del 50, y una aproximación a la poesía de la experiencia, hasta conectar con algunas de las corrientes del recién nacido siglo XXI. Sobre todo en el libro hay una especie de complot para, a veces, desestabilizar al lector, complot que choca con una fuerza que arrastra hacia alturas y profundidades insospechadas y una sorprendente y casi irritante energía, vigor y fuerza. Material de derribo está tocado de esa luz cegadora, milenaria y mágica de los que viven en el mediterráneo, sin olvidar una de cal culturalista y otra de arena popular.
Vengo del mar, porque todavía nos une
su envoltura, y el empuje de sus olas
me recuerda el tacto de tus pechos.
Pero no de un mar, no... hablo de nuestro mar,
del único, en el que tantos dioses
han sido vulnerados por el tiempo
y miles de naufragios de soles reposan
en brazos de la luna...
La poética de José Garés, según sus propias palabras, podría sintetizarse en «Háblame de lo que quieras, pero sorpréndeme y descúbreme nuevas formas de mirar, con las que pueda hacerme cómplice». El poeta, no importa el desencanto, las puñaladas, las cárceles y las sentencias, o precisamente por todo esto, sigue esperando a Godot y aunque silba a lo lejos el tren en el que puede viajar, el tren nunca llega. En su espera el poeta tortura a la Poesía, la maltrata, la exprime, le imprime un nuevo brillo y la Poesía se deja, lo agradece y vemos una gran complicidad entre los dos.
La poesía de José Garés es un testimonio, un testigo de la biografía del poeta que va desde su época de inocencia, pasando por su época de compromiso social, para terminar en el otoño de su vida en una reflexión sobre la palabra y la filosofía de la vida, sobre el amor fogoso y arrollador, sobre la vida de tantos a la vez que la suya. Material de derribo «intenta ser también –según palabras del poeta– una reflexión poética sobre algunas circunstancias sociopolíticas y culturales de una generación que apostó fuerte por el cambio y que ahora se siente parcialmente fracasada».
En la poesía de José Garés observamos tradición y modernidad, un lenguaje de cotidianidad que el poeta mantiene en una conversación consigo mismo, con la amada y con todos nosotros. Es una poesía barrocamente desnuda, lo que no deja ser un oxímoron. Poesía difícil a veces, deslumbrante siempre, rica en imágenes, contenida en la música, controlada en el ritmo. Como la poesía que perdura en el tiempo, cuenta lo de siempre, pero con «distinta agua», aquí sería, en ocasiones, con distinta mala leche. Una poesía que hace lo viejo nuevo y lo nuevo viejo.
Lo único cierto es que un día,
como al bies de nuestra historia,
me iré sin rumbo.
Juan Ramón Jiménez lo había dicho: «...y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando /; y se quedará mi huerto con su verde árbol /, y con su pozo blanco».
Hemos tenido que esperar muchos años para que el poeta, libre, volviera a sus raíces. Y «aunque algunas ideas o imágenes sobre las que se traban algunos poemas, vienen casi de mi prehistoria, en tanto que poemas más o menos elaborados todos han tomado cuerpo el último año. Pero ya se sabe, la memoria y la experiencia son vasos comunicantes y sabes donde empiezas pero no donde terminas.» Nos dice el poeta, y confiesa: «He amado y me han amado.» Y con Lope de Vega, que tanto sabía de esto, pues lo probó y lo supo, coincidimos en el amor del poeta y del sorprendente resultado de este amor.
Material de derribo es un libro extraño, esquivo, vivo, un libro edificado y hecho con nobles materiales de derribo que entronca con la tradición y con la modernidad: «Porque amar y hacer versos todo es uno; que los mejores poetas que ha tenido el mundo al amor se los debe». Y aquí tenemos uno. Si en el atardecer de nuestras vidas seremos examinados en el amor, Material de derribo es un libro que nos puede salvar.
HILARIO BARRERO DÍAZ
Hilario Barrero Díaz nació en Toledo y vive en Nueva York desde 1978. Es doctor por la Universidad de la ciudad de Nueva York. Ha enseñado español en la Universidad de Princeton y en la actualidad es Profesor titular en Borough of Manhattan Community Collage de Nueva York. Ha publicado varios libros de poesía, un diario del que se llevan publicados tres volúmenes, un tomo de cuentos. Ha traducido al castellano a poetas norteamericanos publicados en España y ha participado en diversas antologías. Escribe crítica y colaboraciones en numerosas revistas especializadas de España, EE.UU. y América Latina.
Carolyn Kizer, premio Pulitzer en 1985 por su libro Yin, piensa que «All really good poetry should have a mysterious element in it». Kizer habla de dos tipos de elementos misteriosos u oscuridades. Por un lado está la que uno crea porque no ha sabido expresarse bien, lo que da como resultado «the bad obscurity». Por otro lado, «there’s the kind of good obscurity when you’re really dealing with things that have an element of mysterious in them». Kizer termina diciendo que «los poemas que leemos una y otra vez son los que todavía tienen «a little area that we’re not quite sure about». Estos poemas estimulan nuestra propia imaginación a pensar y sentir.
En Material de derribo encontramos el lado oscuro de la vida del poeta y el lado claro que nos hace leer una y otra vez la mayoría de los poemas porque son un estímulo para nuestro corazón y para nuestro sentimiento.
Pero hay que decir enseguida, para que no haya duda, que Material de derribo es sobre todo y ante todo un fascinante libro de amor y sobre el amor, todo envuelto en una reflexión cívico-social-política. En ocasiones en sus poemas el pretexto del poema, la reflexión moral y el tema derivan unos de otros. Un texto que quema y que, arropado por otros nobles materiales, lucha por romper los límites a los que el poeta le ha confinado.
Tan liviana como imprescindible,
ni cerca ni lejos, ni mar ni cielo,
mujer de mil deseos, aún dormida,
contrafuego del sexo blanco,
llegas desde el placer del verbo
como la sal mineral sobre el fuego,
huyendo hacia mis brazos,
como el alba de la noche, disuelta y cautiva,
como el beso de la joven madre viuda.
Desde el punto formal son tres los obstáculos que pueden dificultar la entrada al recinto: el significativo y equívoco título del libro, los sensacionalistas títulos de algunos de los poemas que, para el lector primerizo, en apariencia no tienen ninguna conexión con los poemas y finalmente la consciente inclusión de innecesarias frases que acompañan
a cada poema.
¿Y por qué este título? Aquí nos ayuda el poeta con sus palabras: «Creo que todos trabajamos con material ajeno, anterior a nosotros o contemporáneo, depositado en mil y un escritos, cuando no en la lengua coloquial. Poco más podemos hacer aparte de reordenar buscando, mediante el choque del material de derribo que recogemos, alguna chispa que ensanche la realidad depositada y usada en las palabras y que así adquiera un toque personal que se aproxime a decir algo de esa pequeña parcela de cada cual que nos hace únicos».
¿Y quién es este obrero que trabajando con material ajeno logra edificar un edificio único? En la época franquista José Garés fue un francotirador. (Nunca mejor empleado el sustantivo) por lo que fue encarcelado. Empezó a escribir alrededor de los 20 años y fundó la revista de poesía «Grama» en la que colaboró Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, entre otros. Publicó un pequeño poemario en la colección Arrecife. Posteriormente abrió una librería con un grupo de amigos a través de la cual (últimos años del franquismo) entraron en contacto con grupos de la izquierda clandestina. En septiembre de 1975 le detuvieron y estuvo dos años en la cárcel hasta que le amnistiaron en el ‘77. Estando en prisión publicó un poemario en catalán Falç sense mà con un prólogo de Joan Fuster. Fue diputado socialista durante doce años y en 1997 abandonó la vida política.
La política, avariciosa como la muerte, le alejó de la poesía. No es buena compañera la política para la poesía. Toda poesía política acaba en un panfleto. Ahora, ya con la experiencia de una vida a sus espaldas, el poeta reflexiona y redescubre sobre el amor y otros aspectos fundamentales de la vida y su poesía brota generosa y llena de fuerza.
Pedían soluciones y ofrecimos caminos,
abandonamos y muchos nos siguieron,
y un día descubrimos que detrás de cada mal uso
hay una beneficencia.
Lentamente nos desplazamos
de la vigilia al desencanto, sin casi mutilarnos,
tratando de borrar los largos espacios
temporales, anónimos casi siempre.
Entremos ahora a quemarnos los sentidos en ese fuego descontrolado. Las piezas de este museo traen consigo incrustados vestigios, señas de identidad de otras nobles edificaciones. Referencias que junto al título nos indican el proceso histórico y culturalista en la génesis del poema y de la ideología del poeta. Lo primero que se advierte en este libro es que el poeta le ha perdido el respeto a la poesía. Lo que está muy bien. Para escribir un poema no hay que ponerse serio. Hay poetas que escriben un poema vestidos de frac y otros, como en el caso de Material de derribo, vestidos de calle. Vestirse de calle tiene para José Garés un hondo significado social y político. En algunos poemas podemos observar que el poeta, sin que podamos catalogarlo de poeta social, está más próximo, por ejemplo, al «Nosotros somos quien somos. ¡Basta de Historia y de cuentos! ¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos», es decir, a la poesía de lucha y compromiso, que a la poesía «pura» y minoritaria de alguna corriente de los setenta, y sin embargo utiliza algunas técnicas de las vanguardias de entreguerras.
¿Hasta qué punto la disciplina de la política dejó marcada para siempre la estética del poeta? ¿Cuál de estas voces, –el poeta, el enamorado, el político, el ideólogo desencantado–, debemos leer? ¿Quién tiene la voz más clara? Según uno se decante por una o por otra percibiremos un aire de nostalgia, un fuego descontrolado, consignas de disciplina, letanías ateas.
Hay días que nacemos únicos, tan solos que nos asustan
los largos descubiertos que adornan nuestra corta historia
y nos aventamos, solemnes, como la mies en la era, desenfadados,
como un obradoiro desierto, como la corteza de la miel del clan.
Cuando la luz se apague y la ciudad caiga, volverán áureas bandas
y los vientos del sur nos llevarán a los tres caminos de una sola puerta.
¿Qué prevalece en este libro que es como un torrente incontrolable? Después de todo, al poeta, le queda la palabra. La poesía para José Garés es «un intento de, utilizando las palabras que usan unos cuantos millones de seres, y habiendo pasado por caminos transitados por otros tantos millones, hablar de algunos sentimientos propios manteniendo la quimera de que alguien me entenderá. Una manera de forzar las palabras intentando sacar nuevos jugos».
Pero mientras que el poeta, el hombre, estaba en la calle en la lucha dialéctica y tratando de derribar edificios totalitarios se encontró y compatibilizó su tiempo con el amor y la férrea disciplina «del partido» se dulcificó y se flexibilizó.
Material de derribo no es un libro uniforme, como un buen museo, tiene piezas más valiosas que otras, todas de primer orden. En este sentido este libro puede parecer una antología donde se aprecia la evolución del poeta. El libro se podría resumir, en su faceta culturalista con estos dos versos:
«Ya ves, te fuiste con Janis Joplin
y regresas con Albinoni»
Es decir: «Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos» «De Janis Joplin a Albinoni y el regreso del desencanto». Material de derribo es un libro vendaval, es como si el poeta hubiera estado mudo, preso o maniatado (como evidentemente estuvo), como si hubiera perdido demasiado tiempo en la política, olvidando a la poesía que golpeaba en el pecho del poeta, como si hubiera deseado escribir y no hubiera podido hacerlo. De pronto, libre de compromiso político y social, sin ataduras (solo con las del amor), reflexiona, expulsa –vomita– todo lo que había guardado dentro.
Donde hay amor no puede haber degradación, pero puede convertir lo negativo en desengaño y puede resaltar la carga maldita que hay en la mayoría de los poemas de Material de derribo. En todo poema, decía Jorge Guillen, hay un lado maldito, como hay un lado bendito.
El libro conecta, para bien o para mal, con la historia de la poesía del siglo XX: con el magisterio de Juan Ramón Jiménez o el de don Antonio Machado, la poesía amorosa de Neruda, la sombra de algunos miembros de la Generación del 27, un ramalazo de Celaya o Blas de Otero, la presencia de algunos «novísimos» y de la de los del 50, y una aproximación a la poesía de la experiencia, hasta conectar con algunas de las corrientes del recién nacido siglo XXI. Sobre todo en el libro hay una especie de complot para, a veces, desestabilizar al lector, complot que choca con una fuerza que arrastra hacia alturas y profundidades insospechadas y una sorprendente y casi irritante energía, vigor y fuerza. Material de derribo está tocado de esa luz cegadora, milenaria y mágica de los que viven en el mediterráneo, sin olvidar una de cal culturalista y otra de arena popular.
Vengo del mar, porque todavía nos une
su envoltura, y el empuje de sus olas
me recuerda el tacto de tus pechos.
Pero no de un mar, no... hablo de nuestro mar,
del único, en el que tantos dioses
han sido vulnerados por el tiempo
y miles de naufragios de soles reposan
en brazos de la luna...
La poética de José Garés, según sus propias palabras, podría sintetizarse en «Háblame de lo que quieras, pero sorpréndeme y descúbreme nuevas formas de mirar, con las que pueda hacerme cómplice». El poeta, no importa el desencanto, las puñaladas, las cárceles y las sentencias, o precisamente por todo esto, sigue esperando a Godot y aunque silba a lo lejos el tren en el que puede viajar, el tren nunca llega. En su espera el poeta tortura a la Poesía, la maltrata, la exprime, le imprime un nuevo brillo y la Poesía se deja, lo agradece y vemos una gran complicidad entre los dos.
La poesía de José Garés es un testimonio, un testigo de la biografía del poeta que va desde su época de inocencia, pasando por su época de compromiso social, para terminar en el otoño de su vida en una reflexión sobre la palabra y la filosofía de la vida, sobre el amor fogoso y arrollador, sobre la vida de tantos a la vez que la suya. Material de derribo «intenta ser también –según palabras del poeta– una reflexión poética sobre algunas circunstancias sociopolíticas y culturales de una generación que apostó fuerte por el cambio y que ahora se siente parcialmente fracasada».
En la poesía de José Garés observamos tradición y modernidad, un lenguaje de cotidianidad que el poeta mantiene en una conversación consigo mismo, con la amada y con todos nosotros. Es una poesía barrocamente desnuda, lo que no deja ser un oxímoron. Poesía difícil a veces, deslumbrante siempre, rica en imágenes, contenida en la música, controlada en el ritmo. Como la poesía que perdura en el tiempo, cuenta lo de siempre, pero con «distinta agua», aquí sería, en ocasiones, con distinta mala leche. Una poesía que hace lo viejo nuevo y lo nuevo viejo.
Lo único cierto es que un día,
como al bies de nuestra historia,
me iré sin rumbo.
Juan Ramón Jiménez lo había dicho: «...y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando /; y se quedará mi huerto con su verde árbol /, y con su pozo blanco».
Hemos tenido que esperar muchos años para que el poeta, libre, volviera a sus raíces. Y «aunque algunas ideas o imágenes sobre las que se traban algunos poemas, vienen casi de mi prehistoria, en tanto que poemas más o menos elaborados todos han tomado cuerpo el último año. Pero ya se sabe, la memoria y la experiencia son vasos comunicantes y sabes donde empiezas pero no donde terminas.» Nos dice el poeta, y confiesa: «He amado y me han amado.» Y con Lope de Vega, que tanto sabía de esto, pues lo probó y lo supo, coincidimos en el amor del poeta y del sorprendente resultado de este amor.
Material de derribo es un libro extraño, esquivo, vivo, un libro edificado y hecho con nobles materiales de derribo que entronca con la tradición y con la modernidad: «Porque amar y hacer versos todo es uno; que los mejores poetas que ha tenido el mundo al amor se los debe». Y aquí tenemos uno. Si en el atardecer de nuestras vidas seremos examinados en el amor, Material de derribo es un libro que nos puede salvar.
HILARIO BARRERO DÍAZ
Hilario Barrero Díaz nació en Toledo y vive en Nueva York desde 1978. Es doctor por la Universidad de la ciudad de Nueva York. Ha enseñado español en la Universidad de Princeton y en la actualidad es Profesor titular en Borough of Manhattan Community Collage de Nueva York. Ha publicado varios libros de poesía, un diario del que se llevan publicados tres volúmenes, un tomo de cuentos. Ha traducido al castellano a poetas norteamericanos publicados en España y ha participado en diversas antologías. Escribe crítica y colaboraciones en numerosas revistas especializadas de España, EE.UU. y América Latina.
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sábado
COMPLICIDADES Y DESVERGUENZAS DEL ARMISTICIO.
Nunca creímos que tanta brega solo pretendiese saber
quien dirigía la derrota y sepultaba nuestros sueños.
El sendero que nos llevó hasta la superficie, nos orilló
en los amplios ríos que se esparcían por nuestra infancia.
Desde aquel día pasan los incendios, la luna se despierta sin grillos
y en cada acorde final nos hundimos, mientras la luz,
todavía hoy, rodea la hierba y el indefinido color del silencio.
Ahora, solo el rayo quebrado y el noble saludo del lobo nos conducen,
algo así como cuando con los besos robados la tierra rodaba.
Sí, tal vez volvamos a vernos donde la calle se pierde,
y hasta puede que, si vaciásemos los vasos, temblarían los rivales.
quien dirigía la derrota y sepultaba nuestros sueños.
El sendero que nos llevó hasta la superficie, nos orilló
en los amplios ríos que se esparcían por nuestra infancia.
Desde aquel día pasan los incendios, la luna se despierta sin grillos
y en cada acorde final nos hundimos, mientras la luz,
todavía hoy, rodea la hierba y el indefinido color del silencio.
Ahora, solo el rayo quebrado y el noble saludo del lobo nos conducen,
algo así como cuando con los besos robados la tierra rodaba.
Sí, tal vez volvamos a vernos donde la calle se pierde,
y hasta puede que, si vaciásemos los vasos, temblarían los rivales.
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lunes
LA HEURÍSTICA DEL CENTINELA
También en aquellos tiempos heroicos
vimos sonreír a los ciegos, bailar a los cojos
y cantar a los mudos. Adolescentes,
amamos los cuerpos, mientras los dioses
dormían a la sombra de las abadías.
Hoy, apenas mercenarios de la libertad,
centinelas del nexo entre la vida y la muerte,
nos llega una palabra, dos a lo sumo,
y sonreímos al saber que son los brotes
de aquella semilla que resiste en nuestro valle.
vimos sonreír a los ciegos, bailar a los cojos
y cantar a los mudos. Adolescentes,
amamos los cuerpos, mientras los dioses
dormían a la sombra de las abadías.
Hoy, apenas mercenarios de la libertad,
centinelas del nexo entre la vida y la muerte,
nos llega una palabra, dos a lo sumo,
y sonreímos al saber que son los brotes
de aquella semilla que resiste en nuestro valle.
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miércoles
NUESTRO GRAND POINT Y EL ZIGEIHST
Todavía tengo dudas si no fue una trivialidad.
¿Celebrábamos un entierro o un parto?.
Del placer de nuestro encuentro,
la víctima fue la realidad
y con el primer saludo supimos que teníamos
un largo pasado y una corta historia.
El círculo fue persiguiendo nuestros pasos,
y la dimensión oculta de los sueños
serenó la mirada que construye,
atrapó las promesas y durmió la vocación
intermitente de huir de lo que éramos .
Tres suspiros, la muerte sobre el mar…
y una solución mítica para el desamor.
De poco nos sirvieron los secretos comunes.
Tú que siempre fuiste luz total
buscaste cobijo en mi sombra,
y en una de las vuelta de la noche
perdimos ambos el perfil
y nos sumamos al circular torbellino de los besos.
Eran otros tiempos, quizás. Lo cierto es que
cuando llegó Amélie, tú y yo volvíamos.
Tuvimos que mirar como sorprendidos.
Era, ya lo sabes, la nostalgia evangélica
de la región ignorada, del Sinaí disuelto,
o tal vez la nostalgia de saber que ya nunca
encontraríamos el centro ni la periferia.
¿Celebrábamos un entierro o un parto?.
Del placer de nuestro encuentro,
la víctima fue la realidad
y con el primer saludo supimos que teníamos
un largo pasado y una corta historia.
El círculo fue persiguiendo nuestros pasos,
y la dimensión oculta de los sueños
serenó la mirada que construye,
atrapó las promesas y durmió la vocación
intermitente de huir de lo que éramos .
Tres suspiros, la muerte sobre el mar…
y una solución mítica para el desamor.
De poco nos sirvieron los secretos comunes.
Tú que siempre fuiste luz total
buscaste cobijo en mi sombra,
y en una de las vuelta de la noche
perdimos ambos el perfil
y nos sumamos al circular torbellino de los besos.
Eran otros tiempos, quizás. Lo cierto es que
cuando llegó Amélie, tú y yo volvíamos.
Tuvimos que mirar como sorprendidos.
Era, ya lo sabes, la nostalgia evangélica
de la región ignorada, del Sinaí disuelto,
o tal vez la nostalgia de saber que ya nunca
encontraríamos el centro ni la periferia.
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viernes
Dirección Brooklyn.
DE GABRIEL MIRÓ A HILARIO BARRERO, PASANDO POR CERNUDA.
"Dirección Brooklyn" es el tercer volumen que publica Hilario Barrero con este formato de diario. Los dos anteriores son, Las estaciones del día y De amores y temores.
Direccion Brooklyn es un libro que, aunque formalmente está secuenciado como un diario en el que va anotando algunas observaciones y reflexiones sobre algunas de las cosas u hechos que le rozan, Barrero aprovecha, en ocasiones, de forma aparentemente aleatoria, cualquier detalle para, en un continuo flash-back, transformarlo en un libro de memorias cuyo hilo conductor no son los días que durante su vida, desde la infancia hasta la madurez, recuerda haber vivido, sino los días que mientras escribe vive ahora y en Brooklyn, su actual residencia, confirmando lo que decía J.P. Lavall, “Escribir de otros es una forma, de las muchas que hay, de escribir sobre uno mismo”.
De esta manera, Brooklyn aparece como un telón de fondo sobre el que los personajes del libro, que son la mirada y los recuerdos de Hilario Barrero, pasean. Podríamos decir, que Barrero, en un ejercicio de humildad casi franciscana, nos propone en el título del libro hablar de Brooklyn, cuando en realidad nos habla de sí mismo. Como los magos que procuran centrar la atención del espectador en alguna triquiñuela evidente, mientras realizan todos los cambios en el resto de su parafernalia para que de repente, ¡voilà¡, misteriosamente aparezca el objeto no anunciado, así Barrero nos anuncia un diario de una ciudad, cual gacetillero neoyorquino, y nos deja caer en un excelente texto cuyo personaje central es él mismo. Barrero, más allá de las diferentes clases sociales y etnias que pululan por Brooklyn, entra directo a la persona y lo hace desde un profundo humanismo solidario. Sin duda una actitud claramente definitoria de su personalidad. Como decía A. Hauser, “la mentalidad de un escritor no es tanto por quien toma partido, como a través de quien mira el mundo”. Pero en cualquier caso, nada que ver con un escritor déclassé
En 1960, en su ensayo “Lingüística y poética”, se preguntaba R. Jakobson: “¿Qué es lo que hace que un mensaje verbal sea una obra de arte?”. Posteriormente, en 1971, G. Díaz Plaza tratando de explicar qué es la prosa poética señalaba, “el mayor acontecimiento estético de nuestro tiempo es el de la creación de un lenguaje capaz de alcanzar los elementos propios del verso, la tensión y el ‘clima’ propios de la poesía”
A partir de la pregunta de Jakobson y de la contestación de Díaz Plaja, aunque sigue en vigor el problema de definir teóricamente la prosa poética, al menos se nos abre un ángulo de lectura, una perspectiva interesante para leer “Dirección Brooklyn” y llegar a la conclusión de que nos encontramos delante de un texto escrito en “prosa” pero de un magnífico poeta. Y el poeta se introduce adquiriendo, en muchos casos, un protagonismo central.
Sin duda, el ejercicio literario que realiza Barrero es sumamente delicado, como el del equilibrista que se desliza por un cable a 10 metros de altura, realizando el triple salto sin red al final del trayecto. Barrero, teniendo a un lado, no el verso, aunque una lectura dirigida puede incluso extraerse versos pautados,
...el teatro de sus gestos se encarceló de sombra / su cuerpo se quedó inmóvil como un árbol, / atravesado por una flecha venenosa / como un pájaro con las alas de seda, / un río con las orillas llenas de ortiga, / una hoguera de cieno. (“Dirección Brooklyn”, pag.41),
pero sí la poesía, y al otro lado la prosa desnuda y cuidada, se desliza suavemente, inclinándose a un lado y a otro, sin tomar pié totalmente en ninguno de los dos. Lo cual demuestra un dominio de la palabra, de su música y su ritmo verdaderamente encomiable y que inevitablemente nos orienta respecto a una de sus pretensiones, posible en quien tiene un largo camino de estudio y elaboración de textos poéticos y que podemos denominar, prosa poética, con todo lo inconcreta que esta denominación mantiene. En cualquier caso, eso sí, un espléndido libro.
Más acá de los ejercicios literarios de este tipo, que los modernistas de finales del XIX realizaron de prosa poética, siguiendo a los simbolistas y el impacto de Baudelaire con sus poemas en prosa donde dio ejemplo de “glorifier le cult des images, ma grand, mon unique, ma primitive passion”, el libro de Barrero está más cerca de las estampas de Gabriel Miró en su Libro de Sigüenza y su peculiar entonación poética, en palabras de Baquero Goyanes, y en otros numerosos casos, por la estructura, el simbolismo y el ritmo, de los sesenta y tres poemas en prosa de Ocnos de Cernuda, éstos escritos desde el exilio mexicano y en continuas referencias a su infancia y juventud en Sevilla, y en "Dirección Brooklyn", desde Nueva York en numerosos recuerdos y evocaciones del Toledo de los primeros 20 años de Barrero.
No se trata de proponer al lector que al leer “Dirección Brooklyn” entre en una convención semiótico-literaria que fuerce la lectura del texto, pero sí explorar un proyecto textual que está implícito y que asoma en ocasiones, tal vez no el primigenio, ni quizá el más fundamental, pero si una perspectiva, entre otras posubles, que ofrece una comprensión decisiva para responder a la pregunta de quien habla o construye la polifonía que es, en última instancia, todo texto con un alto componente poético, y sobre todo desde dónde. Aquí conviene recordar que, como dice U. Eco, el escritor realiza “un complejo trabajo de manipulación de la expresión, estimulando la capacidad interpretativa del destinatario”.
Conforme vamos leyendo las anotaciones de cada día, en muchos casos pudiera dar la impresión que Barrero intenta mantener una actitud aparentemente de observador imparcial, de fotógrafo stendheliano que va anotando cuanto sucede a su alrededor, como si quisiera darnos a conocer su actual ciudad sin más, comprimiendo el sentimiento y manifestándolo únicamente cuando nos habla de una tercera persona o acontecimiento en lo que aparece como un inocente deslizamiento de un espejo, e intercalando tímidamente alguna apreciación personal. Pero como demuestra el psiconeurólogo, profesor en Harvard, Pascual Leone “El cerebro solo ve lo que busca”, lo cual ciertamente nos lleva a hacer una pirueta intelectual y darle la vuelta, como a un calcetín, transformando el axioma escolástico de ver para creer por el, al parecer más riguroso de creer para ver. De tal modo que el lector atento observa como “Dirección Brooklyn” con frecuencia, rompe la aparente objetivación del texto que traiciona la pretensión del autor, si es que tal hubiese sido su intención. Y así, mediante este recurso, consciente o no da igual, Barrero nos cuenta de sí mismo sus sensaciones, los sentimientos y los recuerdos que lo que observa le provoca y que considera debemos saber. Conviene tener en cuenta que todo recuerdo, en tanto que recuerdo, lo es desde el hoy que el autor vive y relata, de manera que si todos somos producto de nuestra historia inevitablemente, ésta se recuerda contextualizada y en interacción con el hoy desde el que la recordamos siempre. De aquí que probablemente dentro de un año el mismo recuerdo tendría un perfil distinto a cómo lo recordamos hoy y por consiguiente produciría un texto asimismo diferente.
En el caso de “Dirección Brooklyn”, lo que importa , en esta lectura que propongo, no es desde dónde ni con qué técnica Hilario Barrero nos está contando su vida, sino cómo. Tengo la impresión de que es ahí donde reside la importancia de "Dirección Brooklyn". De hecho, desde una deriva sociológica, aspecto no pretendido, al parecer, Barrero podría contarnos aproximadamente lo mismo viviendo en París, Roma, Madrid o Buenos Aires, ya que seguro en cualquiera de estas ciudades encontraría los mismos elementos objetivos que le provocan los estados de ánimo que, en última instancia, es el objeto del libro. En este sentido y como una lección marginal, pero no baladí que nos ofrece el libro, sería sugestivo hacer una lectura atendiendo a los efectos de la globalización, considerando lo mucho que se parecen los ciudadanos de estas ciudades nombradas u otras que se nos puede ocurrir. Unos comportamientos, los de los habitantes de estas metrópolis, que hace escasamente 40 años no serían tan parecidos ni previsibles. A caballo de La tercera ola de Toffler, de la aldea global se evidencia en su expansión inexorable.
Pudiera parecer, pues, habida cuenta de que el único sujeto claramente definido y evidente del texto es el autor, que estamos delante de una obra eminentemente lírica, pero tampoco es exactamente así. Hilario Barrero, comedido, entrañable e intimista de una intensa humanidad, desparrama su calidez por su vecindario, compañeros de trabajo, transeúntes...por dondequiera que arrastra su humanidad. Barrero que es un cuidadoso y exigente melómano, amante y buen conocedor de la ópera, continuamente nos cuenta sus asiduas asistencias a las mejores audiciones que se ofrecen en el Metropolitan Opera House. Cuando pasea por las calles de Brooklyn y observa las gentes que van y vienen, por la calle, en el metro, que vuelven cansados del trabajo o se lanzan, aún medio dormidos, al fragor de la vida diaria, se diría que preside su mirada un sentimiento agridulce de amor y tristeza, como si estuviera observando grandes coros que actúan según la partitura y el libreto de una ópera. Generalmente más cerca del Coro de los esclavos de Verdi que del coro de los peregrinos de Wagner. Un intenso y diluido sentimiento que preside la palabra de este excelente escritor y poeta que es Hilario Barrero y que forma parte del clima que nos posee desde la primera anotación en el primer día, Domingo, uno de Enero de 2006.
"Dirección Brooklyn" es un texto que exige varias lecturas, una primera que te engancha y te lleva, día a día, hasta el final, como si de un libro de aventuras fuera, y otra que reclama la reflexión necesaria para descubrir la vida, obras y milagros de un maestro de la palabra y del verso y solazarnos en el gozo y el placer. Y en una lectura al bies, una reflexión sobre una de las modernas Torre de Babel.
"Dirección Brooklyn" es el tercer volumen que publica Hilario Barrero con este formato de diario. Los dos anteriores son, Las estaciones del día y De amores y temores.
Direccion Brooklyn es un libro que, aunque formalmente está secuenciado como un diario en el que va anotando algunas observaciones y reflexiones sobre algunas de las cosas u hechos que le rozan, Barrero aprovecha, en ocasiones, de forma aparentemente aleatoria, cualquier detalle para, en un continuo flash-back, transformarlo en un libro de memorias cuyo hilo conductor no son los días que durante su vida, desde la infancia hasta la madurez, recuerda haber vivido, sino los días que mientras escribe vive ahora y en Brooklyn, su actual residencia, confirmando lo que decía J.P. Lavall, “Escribir de otros es una forma, de las muchas que hay, de escribir sobre uno mismo”.
De esta manera, Brooklyn aparece como un telón de fondo sobre el que los personajes del libro, que son la mirada y los recuerdos de Hilario Barrero, pasean. Podríamos decir, que Barrero, en un ejercicio de humildad casi franciscana, nos propone en el título del libro hablar de Brooklyn, cuando en realidad nos habla de sí mismo. Como los magos que procuran centrar la atención del espectador en alguna triquiñuela evidente, mientras realizan todos los cambios en el resto de su parafernalia para que de repente, ¡voilà¡, misteriosamente aparezca el objeto no anunciado, así Barrero nos anuncia un diario de una ciudad, cual gacetillero neoyorquino, y nos deja caer en un excelente texto cuyo personaje central es él mismo. Barrero, más allá de las diferentes clases sociales y etnias que pululan por Brooklyn, entra directo a la persona y lo hace desde un profundo humanismo solidario. Sin duda una actitud claramente definitoria de su personalidad. Como decía A. Hauser, “la mentalidad de un escritor no es tanto por quien toma partido, como a través de quien mira el mundo”. Pero en cualquier caso, nada que ver con un escritor déclassé
En 1960, en su ensayo “Lingüística y poética”, se preguntaba R. Jakobson: “¿Qué es lo que hace que un mensaje verbal sea una obra de arte?”. Posteriormente, en 1971, G. Díaz Plaza tratando de explicar qué es la prosa poética señalaba, “el mayor acontecimiento estético de nuestro tiempo es el de la creación de un lenguaje capaz de alcanzar los elementos propios del verso, la tensión y el ‘clima’ propios de la poesía”
A partir de la pregunta de Jakobson y de la contestación de Díaz Plaja, aunque sigue en vigor el problema de definir teóricamente la prosa poética, al menos se nos abre un ángulo de lectura, una perspectiva interesante para leer “Dirección Brooklyn” y llegar a la conclusión de que nos encontramos delante de un texto escrito en “prosa” pero de un magnífico poeta. Y el poeta se introduce adquiriendo, en muchos casos, un protagonismo central.
Sin duda, el ejercicio literario que realiza Barrero es sumamente delicado, como el del equilibrista que se desliza por un cable a 10 metros de altura, realizando el triple salto sin red al final del trayecto. Barrero, teniendo a un lado, no el verso, aunque una lectura dirigida puede incluso extraerse versos pautados,
...el teatro de sus gestos se encarceló de sombra / su cuerpo se quedó inmóvil como un árbol, / atravesado por una flecha venenosa / como un pájaro con las alas de seda, / un río con las orillas llenas de ortiga, / una hoguera de cieno. (“Dirección Brooklyn”, pag.41),
pero sí la poesía, y al otro lado la prosa desnuda y cuidada, se desliza suavemente, inclinándose a un lado y a otro, sin tomar pié totalmente en ninguno de los dos. Lo cual demuestra un dominio de la palabra, de su música y su ritmo verdaderamente encomiable y que inevitablemente nos orienta respecto a una de sus pretensiones, posible en quien tiene un largo camino de estudio y elaboración de textos poéticos y que podemos denominar, prosa poética, con todo lo inconcreta que esta denominación mantiene. En cualquier caso, eso sí, un espléndido libro.
Más acá de los ejercicios literarios de este tipo, que los modernistas de finales del XIX realizaron de prosa poética, siguiendo a los simbolistas y el impacto de Baudelaire con sus poemas en prosa donde dio ejemplo de “glorifier le cult des images, ma grand, mon unique, ma primitive passion”, el libro de Barrero está más cerca de las estampas de Gabriel Miró en su Libro de Sigüenza y su peculiar entonación poética, en palabras de Baquero Goyanes, y en otros numerosos casos, por la estructura, el simbolismo y el ritmo, de los sesenta y tres poemas en prosa de Ocnos de Cernuda, éstos escritos desde el exilio mexicano y en continuas referencias a su infancia y juventud en Sevilla, y en "Dirección Brooklyn", desde Nueva York en numerosos recuerdos y evocaciones del Toledo de los primeros 20 años de Barrero.
No se trata de proponer al lector que al leer “Dirección Brooklyn” entre en una convención semiótico-literaria que fuerce la lectura del texto, pero sí explorar un proyecto textual que está implícito y que asoma en ocasiones, tal vez no el primigenio, ni quizá el más fundamental, pero si una perspectiva, entre otras posubles, que ofrece una comprensión decisiva para responder a la pregunta de quien habla o construye la polifonía que es, en última instancia, todo texto con un alto componente poético, y sobre todo desde dónde. Aquí conviene recordar que, como dice U. Eco, el escritor realiza “un complejo trabajo de manipulación de la expresión, estimulando la capacidad interpretativa del destinatario”.
Conforme vamos leyendo las anotaciones de cada día, en muchos casos pudiera dar la impresión que Barrero intenta mantener una actitud aparentemente de observador imparcial, de fotógrafo stendheliano que va anotando cuanto sucede a su alrededor, como si quisiera darnos a conocer su actual ciudad sin más, comprimiendo el sentimiento y manifestándolo únicamente cuando nos habla de una tercera persona o acontecimiento en lo que aparece como un inocente deslizamiento de un espejo, e intercalando tímidamente alguna apreciación personal. Pero como demuestra el psiconeurólogo, profesor en Harvard, Pascual Leone “El cerebro solo ve lo que busca”, lo cual ciertamente nos lleva a hacer una pirueta intelectual y darle la vuelta, como a un calcetín, transformando el axioma escolástico de ver para creer por el, al parecer más riguroso de creer para ver. De tal modo que el lector atento observa como “Dirección Brooklyn” con frecuencia, rompe la aparente objetivación del texto que traiciona la pretensión del autor, si es que tal hubiese sido su intención. Y así, mediante este recurso, consciente o no da igual, Barrero nos cuenta de sí mismo sus sensaciones, los sentimientos y los recuerdos que lo que observa le provoca y que considera debemos saber. Conviene tener en cuenta que todo recuerdo, en tanto que recuerdo, lo es desde el hoy que el autor vive y relata, de manera que si todos somos producto de nuestra historia inevitablemente, ésta se recuerda contextualizada y en interacción con el hoy desde el que la recordamos siempre. De aquí que probablemente dentro de un año el mismo recuerdo tendría un perfil distinto a cómo lo recordamos hoy y por consiguiente produciría un texto asimismo diferente.
En el caso de “Dirección Brooklyn”, lo que importa , en esta lectura que propongo, no es desde dónde ni con qué técnica Hilario Barrero nos está contando su vida, sino cómo. Tengo la impresión de que es ahí donde reside la importancia de "Dirección Brooklyn". De hecho, desde una deriva sociológica, aspecto no pretendido, al parecer, Barrero podría contarnos aproximadamente lo mismo viviendo en París, Roma, Madrid o Buenos Aires, ya que seguro en cualquiera de estas ciudades encontraría los mismos elementos objetivos que le provocan los estados de ánimo que, en última instancia, es el objeto del libro. En este sentido y como una lección marginal, pero no baladí que nos ofrece el libro, sería sugestivo hacer una lectura atendiendo a los efectos de la globalización, considerando lo mucho que se parecen los ciudadanos de estas ciudades nombradas u otras que se nos puede ocurrir. Unos comportamientos, los de los habitantes de estas metrópolis, que hace escasamente 40 años no serían tan parecidos ni previsibles. A caballo de La tercera ola de Toffler, de la aldea global se evidencia en su expansión inexorable.
Pudiera parecer, pues, habida cuenta de que el único sujeto claramente definido y evidente del texto es el autor, que estamos delante de una obra eminentemente lírica, pero tampoco es exactamente así. Hilario Barrero, comedido, entrañable e intimista de una intensa humanidad, desparrama su calidez por su vecindario, compañeros de trabajo, transeúntes...por dondequiera que arrastra su humanidad. Barrero que es un cuidadoso y exigente melómano, amante y buen conocedor de la ópera, continuamente nos cuenta sus asiduas asistencias a las mejores audiciones que se ofrecen en el Metropolitan Opera House. Cuando pasea por las calles de Brooklyn y observa las gentes que van y vienen, por la calle, en el metro, que vuelven cansados del trabajo o se lanzan, aún medio dormidos, al fragor de la vida diaria, se diría que preside su mirada un sentimiento agridulce de amor y tristeza, como si estuviera observando grandes coros que actúan según la partitura y el libreto de una ópera. Generalmente más cerca del Coro de los esclavos de Verdi que del coro de los peregrinos de Wagner. Un intenso y diluido sentimiento que preside la palabra de este excelente escritor y poeta que es Hilario Barrero y que forma parte del clima que nos posee desde la primera anotación en el primer día, Domingo, uno de Enero de 2006.
"Dirección Brooklyn" es un texto que exige varias lecturas, una primera que te engancha y te lleva, día a día, hasta el final, como si de un libro de aventuras fuera, y otra que reclama la reflexión necesaria para descubrir la vida, obras y milagros de un maestro de la palabra y del verso y solazarnos en el gozo y el placer. Y en una lectura al bies, una reflexión sobre una de las modernas Torre de Babel.
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Reflexiones
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sábado
DEL OTRO LADO DEL MURO, MI SEÑORITA MALONE.
Debería suponer que tu silencio destruiría el presente,
que todavía no existe el artilugio que mide el tiempo
que oscila entre dos besos dormidos en la distancia.
Sí, somos hijos del conflicto entre el pasado y el futuro
y si la duda, a borbotones, crece, es que la fe vacila.
Ni tan solo nos queda la historia para escondernos
y están cegados los caminos de regreso. La madurez.
Ya sabes, han tapiado el evangelio de la violencia
y algunos, por miedo al desamor, navegan sin bandera.
Pero tú y yo fuimos en el espacio, no en el tiempo,
y como si fuéramos dueños de la vida, decidiremos
cómo morir, cuando y sin apatía postrevolucionaria.
que todavía no existe el artilugio que mide el tiempo
que oscila entre dos besos dormidos en la distancia.
Sí, somos hijos del conflicto entre el pasado y el futuro
y si la duda, a borbotones, crece, es que la fe vacila.
Ni tan solo nos queda la historia para escondernos
y están cegados los caminos de regreso. La madurez.
Ya sabes, han tapiado el evangelio de la violencia
y algunos, por miedo al desamor, navegan sin bandera.
Pero tú y yo fuimos en el espacio, no en el tiempo,
y como si fuéramos dueños de la vida, decidiremos
cómo morir, cuando y sin apatía postrevolucionaria.
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lunes
DIVERTIMENTOS DEL VERBO
Aros de luz verde tus labios, tan explícitos siempre,
preñados de vida tus pechos, coronados de ansia,
tus bucles terso misterio, dócil seda multicolor.
La solidez de tus muslos, frágiles a mi llamada,
las nuevas promesas que divulgan olvidos desnudos,
como la nieve azulada que sobresale en el bosque.
Tu frente, camino abierto, accesible, quebradizo,
y sujeta al tiempo incógnito, al recato del deseo.
Mejillas resueltas, firmes, siempre urgentes, delegadas
y la impecable transparencia de tus ojos. Únicos.
Y más allá, fue, como todo amor real, imposible
camino larvado por los umbrales de la retórica.
Inmune de tantas dianas, del country y sus tatuajes,
levadura musical, fiel óxido de tantos sueños.
preñados de vida tus pechos, coronados de ansia,
tus bucles terso misterio, dócil seda multicolor.
La solidez de tus muslos, frágiles a mi llamada,
las nuevas promesas que divulgan olvidos desnudos,
como la nieve azulada que sobresale en el bosque.
Tu frente, camino abierto, accesible, quebradizo,
y sujeta al tiempo incógnito, al recato del deseo.
Mejillas resueltas, firmes, siempre urgentes, delegadas
y la impecable transparencia de tus ojos. Únicos.
Y más allá, fue, como todo amor real, imposible
camino larvado por los umbrales de la retórica.
Inmune de tantas dianas, del country y sus tatuajes,
levadura musical, fiel óxido de tantos sueños.
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ROMANCE DE POPOVA Y LA INFINITA ROSAURA PARA MEDINE MEMI.
“El arte es la forma; la técnica son la foto, el cuadro, el poema, la estatua, la canción.”
J.P. Lavall
Para huir tenemos que recordar que los hechos no existen que los colores son una creación humana y los recuerdos nunca se repiten sino desde el hoy dónde quedo tu carita cómo resiste el descampado y las fogatas truncadas o la túnica a la deriva del malaït profeta quo vadis Medine de efervescentes ingenuidades cobijo y compostura de la máscara atónita y sin mar dónde fueron tus manos tu vendaval rosado la nómina de tus deseos la esperanza de tu desenfadado futuro de tus negros ojos apagados de las tertulias y las caricias de las baladas y las sobredosis ahíta de historia sin apenas respuesta frente al blues solapado al muyahidin moribundo frente a tu armazón de plumas al vértigo de tu sonrisa que abofetea el milagro de su misógina barba del cubil de sus entrañas supervivientes del odio del ángel caído del cielo fantasma del escarnio y de la pocilga dónde mirar pues cómo no desvanecer nuestras dudas cómo no exigir que exista la eternidad para encontrarte un día y pedirte perdón si encadenados a la vida tuvimos ganas de vencer...que tiempo tan feliz.
J.P. Lavall
Para huir tenemos que recordar que los hechos no existen que los colores son una creación humana y los recuerdos nunca se repiten sino desde el hoy dónde quedo tu carita cómo resiste el descampado y las fogatas truncadas o la túnica a la deriva del malaït profeta quo vadis Medine de efervescentes ingenuidades cobijo y compostura de la máscara atónita y sin mar dónde fueron tus manos tu vendaval rosado la nómina de tus deseos la esperanza de tu desenfadado futuro de tus negros ojos apagados de las tertulias y las caricias de las baladas y las sobredosis ahíta de historia sin apenas respuesta frente al blues solapado al muyahidin moribundo frente a tu armazón de plumas al vértigo de tu sonrisa que abofetea el milagro de su misógina barba del cubil de sus entrañas supervivientes del odio del ángel caído del cielo fantasma del escarnio y de la pocilga dónde mirar pues cómo no desvanecer nuestras dudas cómo no exigir que exista la eternidad para encontrarte un día y pedirte perdón si encadenados a la vida tuvimos ganas de vencer...que tiempo tan feliz.
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martes
LOS NUEVOS HORIZONTES DEL PARADIGMA DEL BIG BANG.
“Utilizar una piedra por primera vez no es cultura.
Establecer qué y cómo la función puede repetirse, sí lo es”
Umberto Eco.
En un principio fuimos funcionales, contenidos,
atentos, y tuvimos que entornar la luz
para que no nos cegaran las sombras.
Tantos ritos que en el fondo del mar duermen,
arrugadas las huellas, amarga la ternura,
y nunca vuelves la misma si te evoco.
Quién sabe de qué edén hablas, cuando sonríes,
ni en qué perdido universo huyes si te miro.
Atisbos que se deslizan y comulgan
con el orden de las cosas, y la empatía
del proceso urbano. Soliloquios y abanicos.
Sí, fue una aventura abandonar la cuna
y encontrarnos, en el instante cero de nuestra historia,
envueltos y escondidos en las dimensiones ocultas.
Establecer qué y cómo la función puede repetirse, sí lo es”
Umberto Eco.
En un principio fuimos funcionales, contenidos,
atentos, y tuvimos que entornar la luz
para que no nos cegaran las sombras.
Tantos ritos que en el fondo del mar duermen,
arrugadas las huellas, amarga la ternura,
y nunca vuelves la misma si te evoco.
Quién sabe de qué edén hablas, cuando sonríes,
ni en qué perdido universo huyes si te miro.
Atisbos que se deslizan y comulgan
con el orden de las cosas, y la empatía
del proceso urbano. Soliloquios y abanicos.
Sí, fue una aventura abandonar la cuna
y encontrarnos, en el instante cero de nuestra historia,
envueltos y escondidos en las dimensiones ocultas.
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lunes
EL CONTEXTO DE UNA POÉTICA POSIBLE.
Parafraseando la novela de Ken Follett, he pretendido, en el pórtico de mi último libro, resaltar tres ideas, tres pilares, de lo que podría ser el contexto teórico de una poética, la de un poemario concreto, aunque es muy probable que los poemas que se incluyen en el libro en cuestión, Material de derribo, no sean ejemplos paradigmáticos. Allá ellos, vida propia les he dado y mayores de edad son. Lo he intentado mediante tres citas de tres autores.
La primera cita, de Michel Montaigne, dice así: "La palabra es mitad del que la habla y mitad del que la escucha।" Hace tiempo que tenía esta idea de que el lector, especialmente el lector de un poema, es también autor del mismo. Pero hace unos días, en una cordial tertulia con amigos poetas, músicos, dramaturgos etc, algunos generosamente leyeron algunos poemas míos en voz alta, y aunque no se debatió sobre los diferentes significados que cada poema encerraba, el mero hecho de oír lo que había escrito un día, con otra voz distinta, desde un centro cordial distinto, en un contexto distinto, me sorprendió tanto como si de un poema extraño, oído por primera vez, se tratase. Fue la confirmación de que cada uno de los poema leídos pertenecía tanto al lector como a mi que los escribí.
La segunda cita es de Yuri L. Lotman: "A cada uno la verdad se le descubre en la medida de su capacidad para contenerla." Más allá del contenido epistemológico que sin duda tiene la frase, a mí me interesaba destacarla no para resaltar la dificultad de comprensión que algún poema del libro pueda tener para algunos lectores, sino poner en evidencia que también la lectura de un poema, en muchas ocasiones, exige dotarse de un instrumental teórico como palanca que nos permita entrar más allá de la primera lectura, habida cuenta de que un poema, en tanto que texto poético, es una creación ex novo, en cierta medida, por más que el uso coloquial de las palabras, todas polisémicas, nos induzcan a lo contrario. Y nada pasa si no se entiende, alguno o muchos poemas. Un amigo, profesor de física, y yo, hemos llegado a respetarnos y querernos, a pesar de que ni yo entiendo nada de física quántica, ni él entiende por qué considero a Cernuda un gran poeta.
La tercera cita es de Umberto Eco: "Si un signo no sirve para mentir, en ese caso tampoco puede usarse para decir verdad." Más allá del significado semiótico al que nos induce Eco, en este caso pretendo que el lector atienda a lo que el poema le sugiere y no se deje encandilar por lo que el poeta propone. Entre otras cosas porque el poeta, como cualquier autor, es un farsante que nos cuenta emociones, imágenes o colores que probablemente casi nunca ha experimentado, como tampoco el actor que interpreta a la perfección a Ulises, estuvo nunca en Troya y apenas sabe por qué rincón del globo cae el mediterráneo oriental. Se trata, pues, de ver el poema en tanto que poema como una creación, por tanto algo distinto a lo conocido, y segundo reconocer la pretensión del poeta en ser, más que un notario, un mago.
La primera cita, de Michel Montaigne, dice así: "La palabra es mitad del que la habla y mitad del que la escucha।" Hace tiempo que tenía esta idea de que el lector, especialmente el lector de un poema, es también autor del mismo. Pero hace unos días, en una cordial tertulia con amigos poetas, músicos, dramaturgos etc, algunos generosamente leyeron algunos poemas míos en voz alta, y aunque no se debatió sobre los diferentes significados que cada poema encerraba, el mero hecho de oír lo que había escrito un día, con otra voz distinta, desde un centro cordial distinto, en un contexto distinto, me sorprendió tanto como si de un poema extraño, oído por primera vez, se tratase. Fue la confirmación de que cada uno de los poema leídos pertenecía tanto al lector como a mi que los escribí.
La segunda cita es de Yuri L. Lotman: "A cada uno la verdad se le descubre en la medida de su capacidad para contenerla." Más allá del contenido epistemológico que sin duda tiene la frase, a mí me interesaba destacarla no para resaltar la dificultad de comprensión que algún poema del libro pueda tener para algunos lectores, sino poner en evidencia que también la lectura de un poema, en muchas ocasiones, exige dotarse de un instrumental teórico como palanca que nos permita entrar más allá de la primera lectura, habida cuenta de que un poema, en tanto que texto poético, es una creación ex novo, en cierta medida, por más que el uso coloquial de las palabras, todas polisémicas, nos induzcan a lo contrario. Y nada pasa si no se entiende, alguno o muchos poemas. Un amigo, profesor de física, y yo, hemos llegado a respetarnos y querernos, a pesar de que ni yo entiendo nada de física quántica, ni él entiende por qué considero a Cernuda un gran poeta.
La tercera cita es de Umberto Eco: "Si un signo no sirve para mentir, en ese caso tampoco puede usarse para decir verdad." Más allá del significado semiótico al que nos induce Eco, en este caso pretendo que el lector atienda a lo que el poema le sugiere y no se deje encandilar por lo que el poeta propone. Entre otras cosas porque el poeta, como cualquier autor, es un farsante que nos cuenta emociones, imágenes o colores que probablemente casi nunca ha experimentado, como tampoco el actor que interpreta a la perfección a Ulises, estuvo nunca en Troya y apenas sabe por qué rincón del globo cae el mediterráneo oriental. Se trata, pues, de ver el poema en tanto que poema como una creación, por tanto algo distinto a lo conocido, y segundo reconocer la pretensión del poeta en ser, más que un notario, un mago.
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viernes
BLUES DE LA CORISTA QUE NEGÓ A PICASSO Y SE ENAMORÓ DEL VIRTUOSO DE LA BALALAIKA, SIN PENSAR QUE NUNCA SUPO DEL OLOR DE LOS RECUERDOS.
“Tú ya no estás aquí ni tu saludo
llega a mí, peregrino. Nunca dos
veces el gozo se revela.”
Salvatore Quasimodo
¡Qué magia la del ritual del encuentro.!
Los colores apacibles que bailan,
y las verdades que nacen de otras
que nos maniatan el canto, la pena,
y atentan al orden de los recuerdos.
Tantas veces te abraza, tantas huyes
confundiendo caricias y sus reflejos
soñando en el exilio de tu mundo.
Cerca tienes miedo, lejos angustia.
llega a mí, peregrino. Nunca dos
veces el gozo se revela.”
Salvatore Quasimodo
¡Qué magia la del ritual del encuentro.!
Los colores apacibles que bailan,
y las verdades que nacen de otras
que nos maniatan el canto, la pena,
y atentan al orden de los recuerdos.
Tantas veces te abraza, tantas huyes
confundiendo caricias y sus reflejos
soñando en el exilio de tu mundo.
Cerca tienes miedo, lejos angustia.
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jueves
REENCUENTRO DE DEMÓCRITO CON GUILLERMO DE OCKHAM
"Déjame confesar que somos dos
aunque es indivisible el amor nuestro".
W. Shakespeare
Como el viejo que renuncia a su manera de mirar acercando la distancia porque si ésta crece el amor se apaga y los aros de luz rosa tiñen el viento coronan el ansia y se cobijan en el terso misterio de sus cabellos tan explícitos siempre como la nieve blanca que sobresale en el bosque recatada como su deseo sujeta al tiempo incógnito a la frente abierta de recuerdos quebradizos y aún así dobladas las rodillas ante la ley del universo impávido e insensible como un dios que supo de los placeres de la cuna del alivio del eucalipto para huir del espacio común hasta refugiarse en la palabra contra lo desmedido buscando la verdad que toda mentira encubre allá donde el rubor de los límites trascienden las conexiones un día ágiles hoy dormidas tensas contenidas en la distancia como sus vidas y las nuestras porque todos los que lucharon contra el padre murieron y sus pavesas rojas asombraron a los ángeles y el polvo se amasó una vez más con las lluvias de abril dorándose con el oscuro aliento romaní inocente como el beso que nos inicia en el amor pánico en el vuelo de apareamiento así y para siempre únicos
aunque es indivisible el amor nuestro".
W. Shakespeare
Como el viejo que renuncia a su manera de mirar acercando la distancia porque si ésta crece el amor se apaga y los aros de luz rosa tiñen el viento coronan el ansia y se cobijan en el terso misterio de sus cabellos tan explícitos siempre como la nieve blanca que sobresale en el bosque recatada como su deseo sujeta al tiempo incógnito a la frente abierta de recuerdos quebradizos y aún así dobladas las rodillas ante la ley del universo impávido e insensible como un dios que supo de los placeres de la cuna del alivio del eucalipto para huir del espacio común hasta refugiarse en la palabra contra lo desmedido buscando la verdad que toda mentira encubre allá donde el rubor de los límites trascienden las conexiones un día ágiles hoy dormidas tensas contenidas en la distancia como sus vidas y las nuestras porque todos los que lucharon contra el padre murieron y sus pavesas rojas asombraron a los ángeles y el polvo se amasó una vez más con las lluvias de abril dorándose con el oscuro aliento romaní inocente como el beso que nos inicia en el amor pánico en el vuelo de apareamiento así y para siempre únicos
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KADARÉ, GRAMSCI Y EL INTELECTUAL ORGÁNICO
Conocí al poeta y escritor albanés Ismail Kadaré, en la Gran Plaza Central de Tirana que lleva el nombre del héroe Nacional del Siglo XV, Skanderbeg, tambien llamado Jorge Kastriota. Nos regalo una edición albanesa en rústica traducida al italiano que tenia a mano de "El general del Ejército Muerto". En España, Plaza & Janés había publicado en 1973 una traducción del francés. Conversamos durante más de una hora en la terraza que había delante del Teatro de la Opera, tomando café y chapurreando francés. Hablamos del compromiso social y del escritor en la transición política que se había iniciado en España y la previsible en Albania. Fue suficiente para descubrir una persona huidiza, introvertida, extremadamente culta y muy inteligente.
Algún crítico ha señalado la semejanza de algunos pasajes de sus novelas con lo mejor del aire simbólico de Kafka, asi como sus espaciales y amplias metáforas. En realidad, las primeras novelas de Kadaré una gran metáfora o caricatura de la sociedad albanesa durante el Siglo XX, como la del "General ...".. y de los orígenes de su historia de Albania como pueblo,"Los tambores de la lluvia ". De ahí que le consideren algunos el Homero de la literatura albanesa.
Protegido frente al Aparato del PTA, por el entonces jefe del Gobierno Albanés Ramiz Alia, con quien habíamos mantenido una entrevista política, Kadaré siempre ha sabido mantener su independencia del tutelaje político e intelectual de la URSS, después del PTA, aprovechándose de la necesidad del régimen comunista albanés de ofrecer una cara amable y culta frente al exterior, y de la reciente paso a la democracia. Kadaré, pese a haber figurado como vicepresidente del Frente Democrático Albanés, no fue nunca abiertamente antisistema, ni intelectual orgánico al estilo gramsciano, en ninguna de las tres situaciones políticas de la Albania que ha vivido. Fue y es buen ejemplo del compromiso con la cultura de su pueblo más allá de los regímenes políticos que le tocó vivir como albanés.
Algún crítico ha señalado la semejanza de algunos pasajes de sus novelas con lo mejor del aire simbólico de Kafka, asi como sus espaciales y amplias metáforas. En realidad, las primeras novelas de Kadaré una gran metáfora o caricatura de la sociedad albanesa durante el Siglo XX, como la del "General ...".. y de los orígenes de su historia de Albania como pueblo,"Los tambores de la lluvia ". De ahí que le consideren algunos el Homero de la literatura albanesa.
Protegido frente al Aparato del PTA, por el entonces jefe del Gobierno Albanés Ramiz Alia, con quien habíamos mantenido una entrevista política, Kadaré siempre ha sabido mantener su independencia del tutelaje político e intelectual de la URSS, después del PTA, aprovechándose de la necesidad del régimen comunista albanés de ofrecer una cara amable y culta frente al exterior, y de la reciente paso a la democracia. Kadaré, pese a haber figurado como vicepresidente del Frente Democrático Albanés, no fue nunca abiertamente antisistema, ni intelectual orgánico al estilo gramsciano, en ninguna de las tres situaciones políticas de la Albania que ha vivido. Fue y es buen ejemplo del compromiso con la cultura de su pueblo más allá de los regímenes políticos que le tocó vivir como albanés.
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viernes
PAVANE POUR UN AMOUR DÉFUNT
"Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en concimiento."
K. Kavafis
Y tocamos fondo y se disiparon
los monstruos que nos atenazaban.
Al fin pudimos, de nuevo, ser libres.
Desde entonces, en personal camino,
tendidos sobre las colinas de los valles
volvimos a los orígenes, con la luz
que un día nos convocó recíprocos.
Nada que ver con la luz del balcón,
o con aquella que nunca pudiste ver.
Ni los ángeles azules invocados.
De nuevo solos frente al sudario,
carcomidos los amores pasados,
tus besos vuelven calmos y afables.
¿Habrá llegado el día de conocerte?.
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en concimiento."
K. Kavafis
Y tocamos fondo y se disiparon
los monstruos que nos atenazaban.
Al fin pudimos, de nuevo, ser libres.
Desde entonces, en personal camino,
tendidos sobre las colinas de los valles
volvimos a los orígenes, con la luz
que un día nos convocó recíprocos.
Nada que ver con la luz del balcón,
o con aquella que nunca pudiste ver.
Ni los ángeles azules invocados.
De nuevo solos frente al sudario,
carcomidos los amores pasados,
tus besos vuelven calmos y afables.
¿Habrá llegado el día de conocerte?.
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POR QUÉ PLATÓN EXPULSÓ A LOS POETAS DE LA REPÚBLICA.
"Deja de perseguir el lugar
donde aún florece la rosa tardía".
Q. Horacio Flaco.
Con el otoño llega el tiempo
de ordenar los vacíos y la palabra.
Si al menos, al final de la aventura,
volvieran, fugaces si quieres,
la sonrisa y el asombro,
tal vez, entonces, tuviéramos un respiro
en esta larga caminata, hoy sin norte,
siempre de vuelta, sombra de la luz.
Deberíamos, un día de estos,
hablar del obligado exilio,
de la nostalgia y las mareas,
antes de zarpar hacia el desarraigo.
donde aún florece la rosa tardía".
Q. Horacio Flaco.
Con el otoño llega el tiempo
de ordenar los vacíos y la palabra.
Si al menos, al final de la aventura,
volvieran, fugaces si quieres,
la sonrisa y el asombro,
tal vez, entonces, tuviéramos un respiro
en esta larga caminata, hoy sin norte,
siempre de vuelta, sombra de la luz.
Deberíamos, un día de estos,
hablar del obligado exilio,
de la nostalgia y las mareas,
antes de zarpar hacia el desarraigo.
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jueves
CORRE,CORRE, NIÑO DE ARENA
No recuerdo que acertado autor ha dicho que el poeta es un ser que conservó los ojos de niño. Es tan pura y exacta esta definición que su tono axiomático hace inútil cualquier discusión sobre ella. En verdad, hay tal correlación entre el poeta y el niño, que su expresión es dialécticamente idéntica. Los gestos y las palabras de los niños, las anécdotas de la infancia, tienen en si una virtud incomparable, y que sólo algunos elegidos saben cantar, hacer poesía de ese tránsito por la infancia y de algunas de sus dramáticas situaciones, generalmente procedentes del mundo de los adultos en el que les ha tocado vivir, sin elección posible.
En 1936 Vicente Aleixandre escribió una dramática oda a los niños muertos por la metralla de la aviación fascista en Madrid:
“Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas.
No los miréis; oídlos.
Por la ciudad un río de dolor grita y convoca.”
En 1939, desde la cárcel franquista, Miguel Hernández escribe para su hijo “Nanas de la cebolla” perteneciente a su mejor libro “Cancionero y romancero de ausencias”:
“No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.”
Son dos ejemplos, entre tantos, del sentimiento que los niños que en nuestra cultura representan la inocencia, el futuro, la ausencia de responsabilidad frente a los horrores del mundo organizado por los adultos, suelen despertar en los poetas.
Recientemente la editorial Baile del Sol, ha publicado un poemario del poeta Antonio Martínez i Ferrer, “Corre, Corre, niño de arena” inspirado en los bombardeos Yankis sobre las ciudades de Iraq. Probablemente, el mejor libro de Martínez, alcanzando en algunos poemas altas cotas expresivas y técnicas que lo sitúan entre los mejores de lo mucho que se ha escrito sobre la barbarie de la guerra y sus criminales consecuencias sobre los niños.
"La metralla
buscaba corazones
donde pernoctar."
Para los que os pille cerca, os recomiendo asistir a la presentación de este poemario en Valencia el viernes día 18 de septiembre a las 19,30 h. en la librería Primado, en la Avda. Primado Reig, 102. Valencia tel. 963616064:
libreprimado@hotmail.com
La presentación estará a cargo de los poetas: Enrique Falcón y Viktor Gómez.
En 1936 Vicente Aleixandre escribió una dramática oda a los niños muertos por la metralla de la aviación fascista en Madrid:
“Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas.
No los miréis; oídlos.
Por la ciudad un río de dolor grita y convoca.”
En 1939, desde la cárcel franquista, Miguel Hernández escribe para su hijo “Nanas de la cebolla” perteneciente a su mejor libro “Cancionero y romancero de ausencias”:
“No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.”
Son dos ejemplos, entre tantos, del sentimiento que los niños que en nuestra cultura representan la inocencia, el futuro, la ausencia de responsabilidad frente a los horrores del mundo organizado por los adultos, suelen despertar en los poetas.
Recientemente la editorial Baile del Sol, ha publicado un poemario del poeta Antonio Martínez i Ferrer, “Corre, Corre, niño de arena” inspirado en los bombardeos Yankis sobre las ciudades de Iraq. Probablemente, el mejor libro de Martínez, alcanzando en algunos poemas altas cotas expresivas y técnicas que lo sitúan entre los mejores de lo mucho que se ha escrito sobre la barbarie de la guerra y sus criminales consecuencias sobre los niños.
"La metralla
buscaba corazones
donde pernoctar."
Para los que os pille cerca, os recomiendo asistir a la presentación de este poemario en Valencia el viernes día 18 de septiembre a las 19,30 h. en la librería Primado, en la Avda. Primado Reig, 102. Valencia tel. 963616064:
libreprimado@hotmail.com
La presentación estará a cargo de los poetas: Enrique Falcón y Viktor Gómez.
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miércoles
LA ESTRELLA DE CARNE BAJO LA BÓVEDA DEL TIEMPO
"Miró caer la nieve sobre el desnudo ramaje
y la sombra del asesino en la penumbra del zaguán".
Georg Trakl.
Hay cosas que no se dicen y que pervive su lealtad.
Como citas aplazadas, desafíos menguados y silencios
trascienden, suaves, la sonrisa oculta y el exilio.
Son, quien lo diría, el acceso al derrumbe de los días.
Ten siempre flores a mano y cuídate de los visillos
opacos entre nómadas, de los signos de cinco puntas,
del eterno sueño de cuando fuimos niños, y danza,
deja que nos diagnostiquen, que terminen las clases,
que de nuevo vayamos a robar tomates al campo.
La furia irreverente del olvidado, el impacto de su sed,
el mural que preside el café de nadie, las destrezas
que nos desinhiben, todo cuanto perdemos al vivir.
Como ves, todavía esperamos, del cieno de los rezos,
que las palabras se ensarten en la hoja o en el olvido.
No sé en qué momento sucedió pero empecé a quererte
y me conformé a tus pechos, a tus salmos, a tu pubis,
a tus homilías, al escondite y al ardor coronado.
Fuimos iguales en la lucha y diferentes en el amor,
por eso, pese a los eslabones rotos, igual que un verso
en nuestro poema, me disuelvo cuando amaneces,
o tal vez convertimos el medio en necesidad vital
y una relación pastoral en el roce de tus sueños y mis días.
y la sombra del asesino en la penumbra del zaguán".
Georg Trakl.
Hay cosas que no se dicen y que pervive su lealtad.
Como citas aplazadas, desafíos menguados y silencios
trascienden, suaves, la sonrisa oculta y el exilio.
Son, quien lo diría, el acceso al derrumbe de los días.
Ten siempre flores a mano y cuídate de los visillos
opacos entre nómadas, de los signos de cinco puntas,
del eterno sueño de cuando fuimos niños, y danza,
deja que nos diagnostiquen, que terminen las clases,
que de nuevo vayamos a robar tomates al campo.
La furia irreverente del olvidado, el impacto de su sed,
el mural que preside el café de nadie, las destrezas
que nos desinhiben, todo cuanto perdemos al vivir.
Como ves, todavía esperamos, del cieno de los rezos,
que las palabras se ensarten en la hoja o en el olvido.
No sé en qué momento sucedió pero empecé a quererte
y me conformé a tus pechos, a tus salmos, a tu pubis,
a tus homilías, al escondite y al ardor coronado.
Fuimos iguales en la lucha y diferentes en el amor,
por eso, pese a los eslabones rotos, igual que un verso
en nuestro poema, me disuelvo cuando amaneces,
o tal vez convertimos el medio en necesidad vital
y una relación pastoral en el roce de tus sueños y mis días.
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jueves
CRITICA DE LA RAZÓN PURA O LA DULÇAINA DE JUAN DE MAIRENA
“de esta segunda inocencia
que da en no creer en nada”,
Antonio Machado
Desde entonces cabalgamos tantos mundos
como puertas abrimos.
Clausuramos la esperanza espoleados
por la desesperación
y todo terminó con cinco tiros,
tres plegarias y una mar abierta
por donde se perdió el privilegio
que ensancha la historia.
Recorrimos tantas noches como espasmos hubo
por los espacios vacíos subvertidos
que aún resuenan.
Qué impropios y diminutos,
tantos proyectos hacia el silencio
entrecruzando nuestros caminos,
las manos fueron testigos de nuestra esperanza
y sumamos las cercanías que construimos
separadamente, ahítos de trascendencia y decoro.
Todavía se me nubla el cuerpo
y te dispersas en los recuerdos
y los limpios amaneceres
que sobre tu piel depositan los áridos besos
del bonito sueño que rodeamos
de geranios rojos, de rosas aladas, fugaces,
y en vano tratamos de encontrar
un código común, abrazarnos a tientas,
compartir, navegar por la orilla de tu mundo
sin desertar del mío, ciego,
porque siempre anochece
y me basta con saber que sigues ahí,
que aún me recuerdas desde el envés de tus cabellos
con los que amamanté mi futuro,
huyendo de la orfandad de elegir
entre las sendas que cada día abría
el amor presentido, inevitable estancia,
donde vinieron a reposar los días desenfadados
y primitivos como el pan y la leche,
el manantial y el regazo o ¿porqué no?,
como el carrusel y la bruja,
la soledad de ida y vuelta,
o la convicción de ser prisioneros
a la espera de saber de quien y dónde,
qué extraña luz ata tu verso y el paraíso.
que da en no creer en nada”,
Antonio Machado
Desde entonces cabalgamos tantos mundos
como puertas abrimos.
Clausuramos la esperanza espoleados
por la desesperación
y todo terminó con cinco tiros,
tres plegarias y una mar abierta
por donde se perdió el privilegio
que ensancha la historia.
Recorrimos tantas noches como espasmos hubo
por los espacios vacíos subvertidos
que aún resuenan.
Qué impropios y diminutos,
tantos proyectos hacia el silencio
entrecruzando nuestros caminos,
las manos fueron testigos de nuestra esperanza
y sumamos las cercanías que construimos
separadamente, ahítos de trascendencia y decoro.
Todavía se me nubla el cuerpo
y te dispersas en los recuerdos
y los limpios amaneceres
que sobre tu piel depositan los áridos besos
del bonito sueño que rodeamos
de geranios rojos, de rosas aladas, fugaces,
y en vano tratamos de encontrar
un código común, abrazarnos a tientas,
compartir, navegar por la orilla de tu mundo
sin desertar del mío, ciego,
porque siempre anochece
y me basta con saber que sigues ahí,
que aún me recuerdas desde el envés de tus cabellos
con los que amamanté mi futuro,
huyendo de la orfandad de elegir
entre las sendas que cada día abría
el amor presentido, inevitable estancia,
donde vinieron a reposar los días desenfadados
y primitivos como el pan y la leche,
el manantial y el regazo o ¿porqué no?,
como el carrusel y la bruja,
la soledad de ida y vuelta,
o la convicción de ser prisioneros
a la espera de saber de quien y dónde,
qué extraña luz ata tu verso y el paraíso.
sábado
MATERIAL DE DERRIBO.
Aquella fue la guerra más extraña jamás contada. Todavía hoy, los historiadores no saben qué decir de la misma, tal vez porque, como siempre, los que la ganaron que son los que deben dar la líneas maestras del discurso, prefieren difuminar su victoria. No por vergüenza, no...sino porque la explotación del éxito pasa por seguir difundiendo que no hubo guerra, y si la hubo la ganamos todos.
Pero quedan datos no aclarados, que nos hacen pensar y nos sitúan en el centro neurálgico de la historia. Algo así como cuando el capitán Peláez, se cuadró ante su coronel y le dijo:
“Mi coronel, siento decirle que con tantos cambios tácticos, yo y mis hombres ya no sabemos quienes son los nuestros”.
Nada se sabe respecto a qué contesto el coronel.
Pero quedan datos no aclarados, que nos hacen pensar y nos sitúan en el centro neurálgico de la historia. Algo así como cuando el capitán Peláez, se cuadró ante su coronel y le dijo:
“Mi coronel, siento decirle que con tantos cambios tácticos, yo y mis hombres ya no sabemos quienes son los nuestros”.
Nada se sabe respecto a qué contesto el coronel.
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viernes
SATURNO Y LA TRAVESÍA DEL SINAIA
“Porque no es lo que importa llegar solo ni pronto
sino llegar con todos y a tiempo”
Leon Felipe
La envidia de la muerte os va tragando
y devora mis recuerdos.
Es como si me despertase trenzado
y a caballo del cansancio,
las miradas tránsfugas y la vigilancia
del beso que duerme, de la caricia
que reiteradamente muere dormida, insensible.
Tanta mar por medio,
dueños de las tres dimensiones
os dejaron desnudos frente al odio de la vida,
del llanto y las candilejas, abriendo el debate
en los extremos de la nada y el infinito.
¿Cómo separar lo que hicisteis de lo que sentíais,
tan libres fuisteis?.
Qué titánicos quedan hoy vuestros hechos
y mis palabras qué pobres, pero aún sois
el contrafuerte de nuestra vida,
el aderezo imprescindible,
y vuestro destierro nos deja
como una caricia que golpea y nos invita,
nos devuelve a los orígenes,
a la obscenidad del sufrimiento,
al dolor de la brasa, sangre cuajada,
oscuro fermento de nueva vida frente
al ferviente vampirismo
del leviatán enajenado, mutilado.
Todavía sois la supervivencia del mito
y amanecéis en cada parto.
sino llegar con todos y a tiempo”
Leon Felipe
La envidia de la muerte os va tragando
y devora mis recuerdos.
Es como si me despertase trenzado
y a caballo del cansancio,
las miradas tránsfugas y la vigilancia
del beso que duerme, de la caricia
que reiteradamente muere dormida, insensible.
Tanta mar por medio,
dueños de las tres dimensiones
os dejaron desnudos frente al odio de la vida,
del llanto y las candilejas, abriendo el debate
en los extremos de la nada y el infinito.
¿Cómo separar lo que hicisteis de lo que sentíais,
tan libres fuisteis?.
Qué titánicos quedan hoy vuestros hechos
y mis palabras qué pobres, pero aún sois
el contrafuerte de nuestra vida,
el aderezo imprescindible,
y vuestro destierro nos deja
como una caricia que golpea y nos invita,
nos devuelve a los orígenes,
a la obscenidad del sufrimiento,
al dolor de la brasa, sangre cuajada,
oscuro fermento de nueva vida frente
al ferviente vampirismo
del leviatán enajenado, mutilado.
Todavía sois la supervivencia del mito
y amanecéis en cada parto.
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JOCS DE FOLÍA PARA VIOLA DE GAMBA.
“Solamente sé que los caminos
de retorno están cerrados”
Celso Emilio Ferreiro
Sin que nadie nos diese una explicación,
observamos que el horizonte ya no huía,
las dádivas de cada día quedaban prisioneras
en el recinto del amor, se dormían,
y entre las manos, como una naranja violeta,
sus muslos nos sorprendieron, deslizándonos,
cogidos del vértigo en ruinas,
del amor a la desesperanza.
Siempre creímos que habíamos ganado
la batalla de qué era la verdad,
pero la hambruna nos dice que perdimos
al decidir quien la administraba.
Fue como cuando, atentos a lo que nos dicen,
olvidamos lo que callan, o las palabras ausentes
que ordenan las instancias del universo y del barrio.
Algunos, los más valientes, conjuraron los poderes
para evitar las prohibiciones
y a despecho de la rabia,
fuimos nómadas en nuestra tierra,
fugitivos de nuestra casa.
Vaciaron el significado y nos dejaron
la rutina de la palabra que nos precede.
Limpiamos con miel y aceite las huellas,
pero quedan las alucinaciones y el llanto,
todo lo que llega desde donde los muertos
guardan la memoria y alimentan el futuro.
Aun así, hemos sobrevivido,
fue suficiente unir la sonrisa y el almendro,
la palma y el alacrán, la luz y la mirada
y tantas cosas que nacen al nombrarlas,
la suave mesura del código babélico,
la nota musical que nos convocó,
el conjuro de las sílabas del desierto,
el eterno abrazo de los vivos y los muertos,
la estación lila donde vive el poema y el recuerdo,
y la redención del orden que nace del caos.
de retorno están cerrados”
Celso Emilio Ferreiro
Sin que nadie nos diese una explicación,
observamos que el horizonte ya no huía,
las dádivas de cada día quedaban prisioneras
en el recinto del amor, se dormían,
y entre las manos, como una naranja violeta,
sus muslos nos sorprendieron, deslizándonos,
cogidos del vértigo en ruinas,
del amor a la desesperanza.
Siempre creímos que habíamos ganado
la batalla de qué era la verdad,
pero la hambruna nos dice que perdimos
al decidir quien la administraba.
Fue como cuando, atentos a lo que nos dicen,
olvidamos lo que callan, o las palabras ausentes
que ordenan las instancias del universo y del barrio.
Algunos, los más valientes, conjuraron los poderes
para evitar las prohibiciones
y a despecho de la rabia,
fuimos nómadas en nuestra tierra,
fugitivos de nuestra casa.
Vaciaron el significado y nos dejaron
la rutina de la palabra que nos precede.
Limpiamos con miel y aceite las huellas,
pero quedan las alucinaciones y el llanto,
todo lo que llega desde donde los muertos
guardan la memoria y alimentan el futuro.
Aun así, hemos sobrevivido,
fue suficiente unir la sonrisa y el almendro,
la palma y el alacrán, la luz y la mirada
y tantas cosas que nacen al nombrarlas,
la suave mesura del código babélico,
la nota musical que nos convocó,
el conjuro de las sílabas del desierto,
el eterno abrazo de los vivos y los muertos,
la estación lila donde vive el poema y el recuerdo,
y la redención del orden que nace del caos.
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sábado
HACE TIEMPO QUE TE ESPERABA... -DIJO MARLOWE-.
Levantó los ojos hacia las estrellas y las estrellas
admiradas por tanta belleza perdieron pie
y rodaron por sus mejillas donde con envidia
las he visto oscurecerse
Ben Al-Labbana
Tan liviana como imprescindible,
ni cerca ni lejos, ni mar ni cielo,
mujer de mil deseos, aún dormida,
contrafuego del sexo blanco,
llegas desde el placer de la palabra,
como la sal mineral sobre el fuego,
huyendo hacia mis brazos,
como el alba en la noche, disuelta y cautiva,
como el beso de la joven madre viuda.
Perdidos los horizontes,
te acomodaste sobre mi tiempo y mi espacio,
serenaste los espejos, encendiste las vueltas
y al conjuro de tu sonrisa, religiosa y pagana,
abrimos el insomnio de las rosas negras,
me tomaste, te sumergiste paciente en mi vida
y quebraste la queja del viento,
huésped del gozo cansado de los sueños.
Un sortilegio del presagio fuiste.
Olvidado de tu piel, aturdidos tus tempranos
quiebros, me desplacé discreto
como la arena disuelta y cautiva,
enamorado del origen de tu vientre,
de tu largo mirar café,
de tus alargados deseos adolescentes.
Y aún reclamo la indulgencia de tus pechos,
tus aturdidos amaneceres,
la blanca constelación huidiza
del perfil de tus ojos fronterizos,
el gozo de tu sometida carne,
hasta tapiar los mares.
Y te espero, desnuda y sin raíces
sobre el lecho del río de la ruina y su parpadeo,
fraguada en los recelos y las distancias,
oliendo a manzana verde.
Y te amo porque miro donde todos miran
y veo lo que nadie ve.
admiradas por tanta belleza perdieron pie
y rodaron por sus mejillas donde con envidia
las he visto oscurecerse
Ben Al-Labbana
Tan liviana como imprescindible,
ni cerca ni lejos, ni mar ni cielo,
mujer de mil deseos, aún dormida,
contrafuego del sexo blanco,
llegas desde el placer de la palabra,
como la sal mineral sobre el fuego,
huyendo hacia mis brazos,
como el alba en la noche, disuelta y cautiva,
como el beso de la joven madre viuda.
Perdidos los horizontes,
te acomodaste sobre mi tiempo y mi espacio,
serenaste los espejos, encendiste las vueltas
y al conjuro de tu sonrisa, religiosa y pagana,
abrimos el insomnio de las rosas negras,
me tomaste, te sumergiste paciente en mi vida
y quebraste la queja del viento,
huésped del gozo cansado de los sueños.
Un sortilegio del presagio fuiste.
Olvidado de tu piel, aturdidos tus tempranos
quiebros, me desplacé discreto
como la arena disuelta y cautiva,
enamorado del origen de tu vientre,
de tu largo mirar café,
de tus alargados deseos adolescentes.
Y aún reclamo la indulgencia de tus pechos,
tus aturdidos amaneceres,
la blanca constelación huidiza
del perfil de tus ojos fronterizos,
el gozo de tu sometida carne,
hasta tapiar los mares.
Y te espero, desnuda y sin raíces
sobre el lecho del río de la ruina y su parpadeo,
fraguada en los recelos y las distancias,
oliendo a manzana verde.
Y te amo porque miro donde todos miran
y veo lo que nadie ve.
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