miércoles

LA DIALÉCTICA DE ADESTES FIDELES.

“De todas las palomas hubo una que se fue por el mundo.
Todavía sigue girando alrededor del sol”
Rafael Alberti.


Como dos viejos lobos disputándose el presente el pasado y el futuro se miraban indecisos y cómplices largos acomodos de referencia buscaban el contrapunto y quedaban a la espera de hinojos derrotados por la pena resultante de la mirada apresurada de muro en muro los breves silencios se hicieron eternos y desesperaron perdidos entre las noches halladas repudiamos el amor neutro la imaginería del patrón los horizontes perdidos y la bandera blanca y a ti casi ni te conocimos pese a los mitos y los tributos quién sabe en qué recodo algo estalló vibrante y volvió consagrado y sin revuelta pero flexible y dispuesto ahora recoge tus deseos y olvidemos la verdad cuéntame de tus experiencias hablemos de lo nuestro.

viernes

LOS BUCLES DE TRISTÁN TZARA

“Triste historia de un cuerpo que existe
como existe un planeta, como existe la luna”
Vicente Aleixandre

Como la cuna del recuerdo que persigue al sepulcro nos circundas tatuada solícita lilith oculta y libre eres el registro de la vida ciega y apátrida del liberto del amante mágico y exhausto diosa sin edén legado celo ni manzana dueña del eterno inconsciente afán telúrico luna de las mareas caricia astral raíces y cóncavas pulsiones eres como el árbol de las galaxias y el ánfora de sus mitos de tu mano abandonamos a isaías y escondimos hastiadosal demiurgo de la palabra el nombre que nada señala muchos besos robamos pero con cada uno la tierra rodaba bajo la mirada atenta del amante chamán pirulero somos el rezo innombrable lilith guárdate de los diosesy sedúcelos boca arriba y explora la indecencia de morir somos el granero donde reposa la historia entre espinas y flores el privilegio de dormir sobre el recuento de las espigas bóveda de sal murmullo de hierbabuena el pendón de Tzara.

miércoles

LOS BORDES DE LA MIRADA HOLÍSTICA

"La realidad posible se obtiene distendiendo un poco las leyes físicas y químicas."
Marcel Duchamp

Qué importan los rumbos de nuestra historia me sobra con tu sonrisa cuando los miras fueron el sino y el complemento que desde el abismo a veces con lo que sobra al regreso construimos inducidas obediencias de una ilusión neutrahablo de los que nunca llegaron y que persisten con el horizonte cubierto de cielo y el légamo abrazado a la cintura recreando luces de sombras bálsamos verdes que se pierden en la noche enlutado el gesto fuimos benévolos en la caída o tal vez fue que empezamos a caminar hacia el pasado sin saber en el naufragio qué banderas salvar tejimos y destensamos todos los rincones de la vida pero la muerte demora tanto que nació el gesto impío así fue que nos precipitamos desplazamos la sublevación y alguien trenzó suavemente el expolio y la melancolía nos ahogó pues no el amor; fue vivirlo de golpe

jueves

LAURA GIORDANI, O LA UNIDAD DEL UNIVERSO.

Laura Giordani nació en la ciudad de Córdoba (Argentina) De niña se exilia con su familia en España, viviendo alternativamente en estos dos países. Realiza estudios de psicología, bellas artes y filología inglesa. Su obra muestra una gran madurez y un hábil manejo de los recursos de la lengua, de manera que el lector se desliza suavemente por sus versos sin apenas percibir que va cayendo en un riquísimo mundo de imágenes leves y envolventes. El resultado es una sensación profunda y serena con las suficientes dosis de rechazo, frente a mucho de lo que nos rodea, que nos va introduciendo en un sentimiento agridulce.
El pasado 23 de Septiembre, en una mesa redonda en Teruel, Laura Giordani, hablando del compromiso de la poesía, decía:
“es imposible no comprometerse de algún modo: lo quiera o no, el poeta está inmerso en una realidad histórico-social, una lengua, un presente con su trepidación y sufrimiento; aún su silencio ante determinadas injusticias de su tiempo es una manera de compromiso con lo establecido, con las condiciones que posibilitan ese presente”.
Con esta evidencia cierra la poeta el, para algunos, interminable debate, que en círculo se abre y se cierra de manera cíclica, sobre el compromiso social del poeta y con el que estamos de acuerdo. Podríamos decir, pues, que es imposible, ontológicamente hablando, vivir en este mundo, el único posible por cierto, sin estar en él. Otra cosa es cómo, y es a partir de este cómo que aparece su compromiso y desde el cual construye su poesía Laura Giordani.
Es conocido que no siempre el poeta acierta a la hora de autodefinir el contenido de su poesía, ni tampoco las técnicas utilizadas. Ni falta que hace, añadimos nosotros. Pero, en tanto que lectores interesados en descubrir por qué la poesía de Giordani nos emociona, en una primera aproximación, deberíamos delimitar hacia dónde dirigimos nuestra atención en la lectura, sin abandonar su voluntad de compromiso. Lo cual nos conduce a plantearnos qué tipo de compromiso, frente a qué, y sobre todo, mediante qué elementos de la realidad, plural y ambigua como se nos presenta, se fija la actitud comprometida de la poeta. Este es nuestro intento, aceptando de entrada que es una de las posibles maneras de aproximarse, ni la única ni previsiblemente la más global.
Nuestra tesis es que la poesía de Giordani tiene un fuerte componente místico-panteísta. Ambos términos están suficientemente usados con distintas significaciones, por lo que parece prudente delimitar en que sentido las usamos aquí.
Al hablar de la mística, existe la tendencia a caer en el tópico de considerarla, tanto en el ámbito de la filosofía y también en el de la literatura, como una corriente de pensamiento desarraigada de este mundo, incapaz de saborear los pequeños placeres de este valle de lágrimas e incluso de apreciar lo humano si no es mediante y a través de la luz divina, y aún en estos supuestos, para venerar al creador último de cuanto nos rodea. De hecho, más allá de las diferencias entre las escuelas o manifestaciones del misticismo aparecidas en la cultura occidental y que podríamos situar en el tiempo, entre los dominicos alemanes del siglo XIV ( Dietrich, Erkhart etc. ), y los carmelitas españoles del XVI (Santa Teresa, San Juan de la Cruz, etc.), todos ellos tienen en común la posibilidad de que el hombre, ser físico y finito, alcance en determinados instantes de la vida terrenal, la unión espiritual con Dios, ser inmaterial e infinito. Ese dualismo, dios-hombre lo rompe Giordani mediante una concepción panteísta de la vida y el mundo, uniendo lo que las religiones han separado. Todo es uno en lo esencial y a la vez distinto en su manifestación:

…compasión de la arena en la que
la piedra disuelve su recuerdo de la altura;


Pero es a partir de los estudios que sobre el misticismo realizan diversos autores de las escuelas estructuralista y constructivista, donde se hace evidente que los grandes místicos que en la historia han sido, lo fueron fundamentalmente por ser maestros de la palabra y excelentes poetas. Tal es el caso de la española Santa Teresa, del musulmán andalusí Ibn Arabí o del judío Maimónides.
Curiosamente, dato importante, estos tres místicos-poetas vivieron enfrentados a las respectivas jerarquías religiosas de su religión y época. En concreto la poesía mística española, cuyos máximos exponentes son San Juan, Santa Teresa y Fray Luis de León, sufrieron persecución por parte de la Inquisición y San Juan y Fray Luis, además cárcel. Eran tiempos de la Contrarreforma y el Concilio de Trento estaba en pleno furor, a la vez que se iniciaba la decadencia del imperio español, no solo económica y militar, sino también moral, en clara reacción ultra, frente a los aires progresistas que dieron origen al renacimiento. Baste recordar y comparar los interesantes estudios que sobre el Renacimiento hizo Ágnes Héller, bajo la dirección de Luckács, y el que realizó magistralmente José Antonio Maravall sobre la Cultura del Barroco. Desde esta perspectiva, los conocidos versos de F. Luis de León:

“Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,”


significaron y representan, la repulsa consciente y crítica a la decadencia de la monarquía y la aristocracia de su tiempo, y también, como señala Iris M. Zabala, el desengaño frente a la naciente burguesía que se integró en la monarquía y la iglesia, buscando participar de las estructuras de poder político y económico, en absoluta contradicción con lo que las burguesías del centro de Europa hacían y para lo que ondearon el luteranismo como bandera. Retengamos, pues, esta esquemática síntesis de estos poetas: decepción y repulsa frente al contexto histórico y social, con la consiguiente búsqueda-huida, mediante la palabra escrita, el poema.
Muchos son los historiadores que han señalado los numerosos comportamientos y las actitudes que aparecen con significativa semejanza entre los siglos XVI/XVII europeos y nuestros días.
Escribe Laura Giordani en uno de sus poemas:

Vas enhebrando deshechos
descontándoles el asco
para construirte en un arca imposible,
un arca que te lleve lejos del fondo
a orillas sin estrenar todavía.


Aparte del símbolo bíblico del arca como refugio y a la vez, o por lo mismo, tabla de salvación y camino hacia otro mundo, nos interesa ahora resaltar la actitud vital, frente a un subyacente mundo des-hecho ( ruinas de un anterior “hecho”) que es de rebelión, si, pero no en el sentido revolucionario o provocador de un caos previo a un nuevo orden, sino de huida hacia un mundo virgen.
Giordani, al menos explícitamente en su poesía, no es una mujer religiosa en el sentido ortodoxo, pero goza y disfruta de un sentimiento re-ligioso en el sentido originario que tenia en el latín, de donde procede el sintagma. Su religiosidad, pues, es una relación (re-ligare) con el mundo, con su entorno, místico-panteísta en el sentido que señalaba S. Pániker “lo místico es la otra cara de la lucidez, la transexperiencia que nos hace salir de la condición humana y asomarnos a lo real, reconciliarnos con lo real, más allá de las antinomias de la razón”. Es, pues, una relación de pertenencia y de amor, única forma de poder sentir, usando el sentimiento para conocer. Como decía Wittgenstein, en su Conferencia sobre la Ética, “la experiencia mística no es una experiencia cognoscitiva sino un sentimiento:”. Es pues, una peculiar forma de conocimiento y de relacionarse con la totalidad.
Cuando en alguna ocasión, pocas, la rabia contenida de la poeta busca responsables de situaciones dramáticas, aparece, en minúsculas, el dios supuestamente creador, pero es para exigirle que cumpla con sus prerrogativas, según los dones que se le atribuyen.

Un dios extraño que multiplica hambres
ya no pide caminar sobre las aguas
sino sobre piernas que se hunden.


Laura Giordani mantiene en su poesía una actitud, hacia el mundo en el que vive, de rechazo por lo que ve y de amor por lo que de acuerdo con sus parámetros culturales podría y debería ser. Su manera de amar, de relacionarse con el mundo, pudiera asimilarse al de una madre amorosa, pero sin embargo va más allá de ese sentimiento tan natural en la mayoría de mujeres.
Son numerosos los poemas que tienen como protagonistas a los niños. Sin duda es uno de los leitmotiv, y aunque en los poemas de Giordani el niño aparece como sujeto de situaciones, generalmente tristes y como motivo de denuncia, debemos entenderlo también como un símbolo, el único capaz de, mediante la denuncia de su situación en la mayor parte del mundo, abrir camino a un mundo más humano y justo. El niño, pues, simboliza lo no malhecho ni deteriorado todavía, el estado edénico del hombre antes del pecado original, el estado embrionario de la humanidad, la esperanza, el futuro.

Niño que vas entre nuestros restos,
los ángeles te hablan
con un lenguaje de moscas.


Pero también el niño simboliza la añoranza del pasado, la huida del mundo presente con el que se está en desacuerdo y en el que, inevitablemente, se es adulta sin estar de acuerdo con él, ni en su forma de presentarse, de ser, ni en su manera de comportarse. Frente a él, el niño es símbolo de infancia, de regresión, de huida hacia atrás, a una época en la que vivíamos en un mundo, el que conoce el niño, que nos amaba, sintiéndonos protegidos en el hogar, uno de los elementos claves en la poesía de Laura Giordani.

....Niño del riachuelo.

....Niño de las encías que se adelgazan

....palabra abriendo sus costados / para alojarte, niño.


Para la denuncia de nuestro tiempo y el anhelo de un mundo todavía no sobrevenido, pero deseado y humanamente alcanzable, cuyo portaestandarte es el niño, Giordani acude a la poesía coloquial, busca lo conversacional, lo histórico, lo exterior que asombra, la reflexión objetiva y serena, la circunstancia vital, el tono narrativo pero mesurado, siempre testimonial y en numerosos casos familiar. Es decir, usa la cotidianidad conceptual y asombrosamente consigue un clima poético y entrañable, digno y elevado. Dentro de este marco, consigue caminar imperceptiblemente, desde la estricta poesía en el sentido más conceptualista hasta los tonos prosaicos del habla. Una línea de tratamiento del texto poético que nos recuerda en latinoamérica, a poetas que desde Vallejo, se prolonga con Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, Roque Dalton o Fernández Retamar, etc, y en España con poetas como J. A. Valente, Gil de Biedma etc.
Pero Giordani, a caballo de estas brisas poéticas, se entronca perfectamente con poetas las poetas españolas. Su forma de tratar la palabra, el tono, el ritmo, y en numerosos casos incluso la temática, la relacionan con poetas españolas de su misma edad, tales como Ángela Giménez, Natalia Menéndez, Esperanza Medina, Pepa Ortiz, Rosario Troncoso, Carmen Meca, etc., que no solo comparten un mismo espacio socio-histórico, sino también algunos presupuestos estéticos, sin que con ello podamos hablar de generación en el sentido más riguroso de Karl. Mannheim, o tal vez sí. Tiempo habrá.

De manera que Laura Giordani es un claro ejemplo de lo que Derrida llamaba “descontructivismo”. Encuentra el punto de, sin forzar el verso, romper las categorías discursivas asociadas a los esquemas patriarcales, revalorizando los conceptos en el interior de sus poemas desde una perspectiva de mujer-madre, con naturalidad, sin ruptura aparente.

...la sal sin mesura,
repartida, multiplicada
para resucitar este pan reseco
de palabras, estas espigas
condenadas antes de asomar.


Giordani rompe así, los paradigmas desde una actitud centrípeta, buscando en sí misma, en su intimidad, una suave ruptura con ese entorno actual de la aldea global, que pierde los perfiles y se complejiza a la vez que le produce tristeza y rabia, huyendo hacia sí misma, ahondando en una visión personal de lo pequeño, de lo más ontológicamente suyo, en el sentido heideggeriano. La palabra es el talismán que Giordani propone para salvarse, pese a ser aquélla depósito de tantos desmanes. Son las palabras que.

Hace tiempo perdieron su halo
pero seguimos enhebrándolas
con fervor como talismanes,
como si alguna hubiera salvado
un solo árbol de la quena
o fuera posible repoblar una ciudad
con fotos sustraídas de lápidas.


Giordani, en cada poema juega, como muestra de su sensibilidad, no con el ritmo, el tono y las pausas que la preceptiva tradicional aconseja, origen de tanta pseudopoesia en manos inexpertas, sino que atiende a lo que cada poema desde su propia construcción en tanto que texto poético, sugiere, casi exige, podríamos decir, consiguiendo así que cada poema sea en sí mismo quien nos da la pauta adecuada, incluso desde el punto de vista visual. El fruto es un lenguaje articulado en un sistema comunicativo que aunque pueda parecer basado en improvisaciones tiene una empatía entre fondo y forma dialécticamente relacionado.

No estaremos para atestiguar la estela,
la voracidad que nos convida a ser harina
en esta molienda extraña.
Ya en tu cuerpo la vida inaugura otros filos
y planta estandartes de cordura
y te enciende ferocidades nuevas;
otros dientes para triturar las espigas
de los días que te aguardan.


Finalmente, el panteísmo en el sentido de la unidad del universo, del que somos una minúscula parte, y el misticismo, aparece en el sentido que M. Eliade señalaba, como superación del abismo que la dualidad de las religiones oficiales establecen entre dios y el hombre, y éstos se unen y superan mediante la palabra de la mujer-madre que restaura la unidad primigenia que, el big bang humano que significó la civilización, separó un día.

Quizá seamos sólo eso:
cuenco sin fondo para un agua indigente
que sueña su barro,
mano tendida en la intemperie
.


Una poesía, pues, la de Laura Giordani que puede resultar incómoda para el lector despistado, pero muy gratificante para los díscolos que sepan apreciar el valor de un trabajoso cuidado con la palabra, despojándola del significado usual y revistiéndola de nuevos y enriquecedores significados.

OBRA DE LAURA GIORDANI.

Poemarios
· De la Carne y las Estrellas (1999)
· Apurando la Copa (2001)
· Celebración del Brote (2003)
· Cartografía de lo Blando (2005)
· Noche sin Clausura (2006)
· Materia Oscura (2007)
· Sudestada (2008)
Antologías
· Aldaba (Ediciones internacionales de Valencia, 2003). Antología de poetas hispanoamericanos. La obra -fruto de la fusión cultural hispanoamericana y las intenciones de la nueva poética, está prologada por el crítico barcelonés Manuel Ballester y reúne también poemas de Arturo Borra (Argentina), Víctor Puertodán (Cuba) y Enrique Sanmol (España).

· Cuadernos Caudales de Poesía (Edición Caudal, España, 2007), antología de poetas para el Ateneo Jovellanos de Gijón.
· Antología de Poesía (Alta Gracia 2002), publicada por ECA (Escritores Cordobeses Asociados).

LOS ESPEJOS DE PESSOA.

“Nuestro sentimiento busca sostén
en aquello a lo que él da forma”.
Robert Musil


Ligera como el recuerdo veraz como el humo tanto te deseé que aparecistey fuiste la sal gorda de mis sueños nos hicimos invisibles de tanto como adelgazó nuestro presente súbitos espacios exhaustos como la mala hierba vuelven pegados a las vertientes de tu monte a la indecisión de tu perfumesí vuelves siempre vuelves medrosa y confundida conquistada por el castigoy no sé qué hacer con estos labios míos que se niegan a besar otras pieles ahora entre tú y yo hay un cristal tenue.

miércoles

LA SONRISA DE KUNDERA.

"Otros, por la huella que has dejado
seguirán tu camino palmo a palmo,
pero la derrota de la victoria
no serás tú quien la distinga".
B. Leonidovich Pasternak

Era primavera cuando descubrimos el necesario soporte de la periferia del subsuelo la rebelión que embellece el corazón del sistema que estandariza la ceguera de nuestras madres el agobiante peso del recto y ordenado sentirnos abocó al brevísimo beneplácito de la peripecia dolida y no obstante generosa y antigua como las blancas carroñeras gaviotas fermentaba la flor dormía la semilla y seguíamos esperando el canto del gallo en los alrededores de tu pañuelo en los arrabales de tus mejillas los luceros se derramabanmientras tantos y tantos mutaron o tal vez dieron la vuelta y descubrimos su cara oculta otros tuvieron que lastimar al día inhóspito retiraron el pan de la mesa y desaparecieron fueron innumerables los centinelas dormidos las tardanzas las salvajes luces que despertaban rosales por eso fue que cuando nos alcanzó el hábito de vivir volaron montes amanecieron ríos florecieron mares todavía hoy descansa y duerme mi caballo blanco.

sábado

PIGMALIÓN Y EL CONSTRUCTIVISMO

Probablemente, si hubiéramos laminado el saqueo,
al menos la cicatriz y la noria que nos devolvían a los orígenes,
los sensores que otean la frecuencia y el ritmo del deseo,
tus lágrimas hubieran, indiferentes, descansado en la noche.
A fin de cuentas, se trata de que sigas insolente y arrullada,
que consientas el rito venial de penetrar tus sueños,
tus carnes, tus ansias, tus senos trémulos, o la virginidadde
los rizos de tu nuca y la revuelta de besos medrando.
Es algo así como cuando, después de mil noches,
te pregunta tu amada quien eres y te sorprende no saberlo.
Si, sólo son espejos que proponen disgregarte, explorar los silencios,
romper la melodía del orgasmo compartido, estéril y sin raíces.
Por eso, un día de estos, como la muchacha que agrede
con su indiferencia, sin venganzas, ni tramas, caminaremos a la par,
serás la ultima flor del otoño y volveré a vivir los titubeos
de tus huellas, los trazos de tus caricias, el eslabón de tu sonrisa
que cubre mis recuerdos y aún mi futuro, que arrulla la música
del tiempo, el guiño de la brújula, el ritmo del espacio.
Del nuestro, claro. No sé, puede que siga saltando, como ayer,
de creencia en creencia, desasido e instalado en la duda.
Sí, tanto tiempo amándote y nada sé de ti más allá de cómo te veo.

domingo

LOS HÁBITOS VULNERADOS

Huidizos y persistentes, tatuados, los hábitos vulnerados se esconden en el meandro de la vida. Asombradas tus pupilas propician la oración nocturna y la prudencia queda envuelta por la cobardía. La constelación nace como de un mestizaje pasado confuso, de inverosímil bohemia y anota perversiones leves. Dan la frescura a tu vientre solícito y orientan la sublevación que navega hacia tu península, desnudan la vigilia del niño dormido. Agazapada, la caricia que nos hace humanos, de hinojos sobre los meandros del universo de tu piel, registra que primero fue la seducción y después nos amamos Los hábitos vulnerados dejan huellas y despojos de amores traicionados, adornan ruinas, habilitan sordinas, advierten de la inocencia del mayoral, y permiten dudar, hasta que amanece y observamos que amar deviene amante y construye sueños.

miércoles

SABORES DE LA ESPERANZA.

Levantas el vuelo y cierras la mirada como si huyeras
del futuro, de la aurora, del mar, de la palabra.
Sí, el desengaño siempre es cobarde, casquivano, voluble.
Pero no huyes, puede que nunca llegaste,
y si estuviste, fue de paso, cubierta con la casaca
del soldado ajeno y la turbulencia del corazón,
incluso puede que con la incontinencia del sentimiento.
Si al menos supiéramos cómo llegó esta luz,
instada por qué extraño beso tomó asiento
en nuestro espacio, qué gesto fue el que lo despertó.
Habrá que prescindir y acomodarse a la esperanza,
al vértigo núbil de tu presencia, al peregrino saldo de tu sexo,
saber que en los escombros y en el silencio medra el desengaño.
Todavía nuestra piel y las mariposas lo delatan.
Pero si un día me miras, no habrá margen para la duda,
y te perpetuarás, péndulo carmesí enamorado.
Tal vez savia blanca, o puede que naranjo amargo.

domingo

LA POESIA DE ESPERANZA MEDINA.

(Una aproximación diletante).


Esperanza Medina es una poeta que termina de publicar su segundo libro de poemas, “Epanadiplosis”. Por el contenido del mismo podríamos decir que constituye una declaración de principios respecto a su trabajo como poeta. Puede parecer pretencioso que con tan corto recorrido pretendamos decir algo firme de su hacer como poeta. Quiero decir, algo más allá de los tópicos con los que suelen saludar los críticos profesionales la aparición de un poemario. Puede que así sea. Pero esta poeta apunta maneras dignas de tener en cuenta en el actual panorama de la poesía española, de modo que, por ella, y por ser representativa de una tendencia poética, de la que es una muy cualificada exponente, creo que las reflexiones que de su lectura nos surgen pueden ser, aparte de una aventura, como toda lectura de un poema, una forma de profundizar en la poesía de los inicios del siglo XXI.
Más allá de que todo texto poético nace en un tiempo histórico determinado, tiene a la vez una vida propia y buena parte de su significación radica en el mismo poema, aunque nace y vive inserto en un contexto social, en línea con lo que para Della Volpe era una dialéctica semántico-formal. De manera que si bien todo poema es un hecho social, posee una articulación propia, una organización semántico-formal exclusiva, que es lo que lo constituye como un hecho o producto diferenciado y específico frente a otros hechos sociales.
En esta línea, “Epanadiplosis” nace en un contexto social concreto, la España de principios del XXI y es una de la múltiples posibles respuestas frente a la globalización y la difuminación o pérdida de tantas señas de identidad, la masificación y el desencanto respecto a los ideales de las últimas decenas del XX y la aparición de una corriente poética que se refugia en la intimidad, revalorizando la cotidianeidad frente a los ideales fuerza que en parte se hundieron con la transición, adquiriendo un escepticismo subjetivista que, en algunos casos, encuentra como salvación un cierto panteísmo.
Epanadiplosis empieza como acaba. El primer poema empieza con estos versos:
ME DEJAS
solitaria y sin palabras”,
y en el último, el XXXIII, termina con estos:
“...y sin palabras
ME DEJAS”.

Por si hubiera alguna duda, en ambos poemas, el primero y el último, el sintagma ME DEJAS, va en mayúsculas. Aparece pues, como un círculo que tiene, como mínimo, dos lecturas, una filosófica, de carácter general y que impregna todo el poemario: todo en la vida empieza y termina, lo cual va más allá de la obvia finitud del ser humano, y otra, más personal, que poéticamente no importa demasiado, pero que redunda como ejemplo del anterior axioma; la etapa de la vida de una persona concreta que empieza y acaba. Que sea la poeta u otra, la protagonista, tampoco importa mucho.
A partir de esta concepción, nada casual, y de la reflexión sobre los aspectos de la misma, aparece la creatividad de E. Medina que es fruto de la reflexión y el encuentro consigo misma y con el medio, con la propia experiencia, con su hallazgo, su asombro y su logro, y cuando toma la decisión de entregárnoslo, de comunicarse se produce el encuentro y la comunión con los demás, en la línea de la psicología constructivista que arranca con Piaget y Vygotsky. En este sentido, la poeta reitera en varias ocasiones la imagen de ser receptiva y estar dispuesta y necesitada,
“...desnuda de caricias,
como una hoja en blanco...”
sabiéndose en y con los demás, otro u otros,
“...se desliza mi nombre...
y otros nombres...
formando sedimentos
que hacen del abismo
un valle nuevo.”

Para vivir en y con los demás, para sentirse viva entre vivos,
“Invento
mil y una vida gozosas, imposibles
que liberen mi ahora, prosaico y embustero”.


El entorno amplio del yo poético de Medina lo constituye el tiempo que le ha tocado vivir, pero el otro tiempo concreto, el suyo, el que nos propone en tanto que lectores, con quienes dialoga y a quienes plantea sus dudas y pensamientos es el tiempo-espacio que quiere compartir, única forma de construirse, conocerse y saberse real.
E. Medina , como la mayoría de poetas, es consciente de que el poema sale de su autor inacabado y propone al lector un juego sin participar en el cual el poema queda a medio camino respecto a su pretensión de ser ejercicio de comunión. En un artículo aparecido en el diario La Nueva España el 30-09-08, la poeta nos da la clave: “las palabras esperan la sonrisa cómplice del lector, entonces es cuando me aprovecho de su experiencia, de sus sensaciones, que deposita ingenuo en mi juego de términos y voces y lo enriquece con un sentido nuevo.”
Es éste un desafío que propone la poeta y solo puede ser correspondido por el lector que haya aceptado esta propuesta de complicidad y juego. El grado de consecución obtenido, si se acepta la invitación, es secundario. Parafraseando el slogan del mundo del deporte, diríamos que lo importante es participar. Pero la aceptación de este juego exige también el acuerdo de las reglas del mismo, con la peculiaridad de que en buena medida, cada poeta tiene sus reglas y es mediante su aceptación previa, que podemos entender su mensaje. Digo entender, no aceptar, necesariamente. Me refiero, no a saber de los instrumentos del juego que nos propone, sino su contenido. Como dice Néstor Martínez, la imagen del tipo de: "llegamos al pie de la montaña" puede ser útil para trasmitirnos conocimiento sobre la montaña y dónde estamos, siempre y cuando no queramos buscarle el dedo pulgar a la montaña real.
La participación que nos propone E. Medina para leer su poesía, y que ella denomina su juego, va más allá de la complicidad que se produce cuando hay coincidencia entre dos, cuando se comparten objetivos. Lo que propone es lo que, en la teoría general de sistemas desarrollada por Bertalanffy, se entiende por sinergia y que según la definición de este biólogo, se produce cuando al analizar una de las partes que junto a otra/s conforman un objeto o sistema, aisladamente una de la/s otra/s, no da una explicación suficiente de las características o comportamiento manifestado. En ese caso estamos pues delante de un objeto sinérgico, es decir, de dos o más, que sin ser lo mismo, sin el otro tampoco lo son. Este es el milagro o función del texto poético o poema.
Aparece entonces lo que Yuri M. Lotman y sus seguidores, rectificando a los formalistas rusos, señala como lo extratextual, lo que se hace presente de dos formas: 1ª, en cuanto que el texto se vuelve significativo desde esa realidad extratextual, y 2ª, en tanto que propone alternativas a la construcción del texto poético de tal manera que lo extratextual pasa a formar parte del contenido del poema, aunque no necesariamente del texto.
Obviamente el mínimo de personajes para un juego es de dos, aunque sea infinito el número de “otro” posibles. Así nos descubrimos ‘uno’ nombrado y dialogando con el‘otro’, en un recorrido íntimo y único.
Salimos
con los ojos manchados de besos
intentando
atrapar la belleza,
exprimirle a la vida la fuerza,
(y no lo sabemos...)
que llevamos dentro.


No es seguro que en el “otro” este la salvación, Tampoco importa demasiado. A pesar, pues, de la duda, si hay salvación es compartiendo, conformando, siendo con.
Sálvame,
prometo no mirar al precipicio
si tus brazos me llevan.


Decía Wittgenstein, en una carta a un amigo: “mi obra se compone de dos partes: de la que aquí aparece, y de todo aquello que no he escrito”. Otro tanto decía Althusser en su estudio sobre los Grundisse de Marx y el materialismo histórico respecto a lo que un texto dice y oculta. También en la mayor parte de las obras poéticas se insinúan, en muchas ocasiones, ideas y reflexiones que apenas asoman en el texto poético.
Ni una sola vez aparece en la poesía de E. Medina, una referencia a nada extra mundano, mágico o religioso. Ninguna referencia a cualquier icono cristiano, tampoco a la mitología greco romana tan habitual en nuestra poesía. En el conjunto de “Epanadiplosis” podríamos aventurarnos a decir que frente a tantos misterios que la vida de cada cual supone, el clima que se desprende en los poemas es el de una persona agnóstica. Ni una referencia a alguno de los iconos o símbolos cristianos, lo cual, en una sociedad como la nuestra-suya, significa un exquisito cuidado en evitarlos por parte de la autora. Las inevitables preguntas sobre la trascendencia, el futuro, lo pasajero de la muerte y vida humana, etc. aparecen como clima, nunca se corporeizan en el texto poético.
Mucho se ha hablado del parecido comportamiento de la publicidad y la poesía en cuanto a la manera de comunicar. Tanto en una como en la otra si el receptor sólo encontrara en ella lo que espera, lo que conoce previamente, o sea, la redundancia por habitual, no recibiría propiamente información, ya que ésta se da sólo en función de lo inesperado, de lo imprevisible, de la sorpresa. A esta conclusión llegó Yuri M. Lotman, añadiendo: "Buena poesía es la que contiene una información poética, o sea: aquella cuyos elementos son a la vez esperados e inesperados. Sin lo esperado, es decir, sin el puente que el código tiende entre el emisor y el receptor, el texto no podría cumplir su función comunicativa. Pero sin lo inesperado, el texto sería completamente trivial y su información sería nula”.
E. Medina, para sorprendernos, para llegarnos, utiliza un tratamiento del texto poético que sorprende, justamente por lo que rompe. Extrañamente, no rompe con el discurso del habla natural, no nos sorprende con un lenguaje poético de significados o símbolos excesivamente fuera del habla habitual, sino al contrario, con una gran sensibilidad, recoge detalles, aspectos aparentemente mínimos del mundo y lejos de la imaginería en el que se mueven la mayoría de poetas anteriores a su generación, y aun muchos de la suya. Desde esa cotidianeidad de la palabra y del significado, nos presenta la estética de lo pequeño, de lo mínimo, del detalle. Probablemente es el mayor logro de su discurso poético. Y como todo lo aparentemente sencillo, es trabajoso, difícil de conseguir, muy elaborado, evitando caer en el universo de la prosa, y Esperanza Medina lo consigue.
Hablemos de las cosas que no importan:
de la sonrisa tonta que yo tengo
cuando tu voz me toca;
de mis manos heladas que calientas...
.......
Hablemos de las cosas pasajeras,
de las que no retornan:
de la nieve en la hierba,
del sol en la distancia...


Encontrar la palabra justa, la adecuada para que en el texto poético proyecte el significado deseado, modificándose en el interior de un sintagma, sin apenas adjetivos que introduzcan quizá nuevo matiz, pero también probablemente confusión, pérdida de nitidez, es el trabajo cuyo producto muy digno de tener en cuenta, es “Epanadiplosis”. En boca de la poeta, las palabras, “las limpio con mimo, las coloco y las recoloco de maneras diferentes, las deslizo en los poemas y espero, reteniendo el aliento, que a algunos de vosotros os hagan cosquillas de nuevo, como si estuviesen recién estrenadas”.
Pero no es, aunque pudiera parecerlo, un divertimento poético, es una necesidad, es, como en los mejores poetas, la necesidad de ajustar la palabra para comunicar aquello que en el lenguaje natural y en el orden habitual del habla, sería dificultoso, sino imposible, de comunicar.
A veces los silencios nos separan,
y las palabras cansadas e inexactas
se vuelven sumamente necesarias.


La polisemia del vocabulario poético y de las composiciones poéticas en sí hace emerger universos de sentido a partir de un grupo de palabras, universos que nos permiten conocer algunas formas de la realidad por vez primera, que ponen un orden de poderosa aunque sutil geometría en el caos, y que enriquecen nuestra conciencia. Una senda por la que Medina anda con tiento y mediante la que consigue salir del laberinto, pero a través de una puerta personal y única.
...doy vueltas
y vueltas al laberinto
por evitar la puerta;...


La brega de E. Medina, pues, no es por buscar nuevas expresiones a nuevos o viejos sentimientos, difícil búsqueda, sino encontrar el matiz, el lugar exacto de la palabra exacta, para denotar un perfil diferenciado, que puede que al lector apresurado se le pierda, pero que si lo detectamos, nos abre una sensibilidad finísima, sutil, de una belleza digna de resaltar. Su trabajo como poeta lo engarza con esa herramienta que es mucho más antigua que todos nosotros, que contiene memoria, que sabe y conoce, porque ha hecho incontables recorridos hasta llegar a la mente de la poeta o del lector: la palabra.
De manera que en su lenguaje poético aunque, alguna vez, aparezcan destellos de prosaismos sintácticos y lenguaje coloquial que lo atraviesan, en el texto poético resultante, toman una nueva dimensión poética. Y siempre, alrededor de un aparente minimalismo en las pasiones y sentimientos, sin grandes pasiones, apenas con sugerencias, resaltando las pequeñas cosas, casi con un amor maternal, lejos de convulsiones pasionales.
Mientras tú te paseas por la orilla
yo le echo sal al agua,
que no sepas que el mar se está muriendo,
que se vuelven insípidas las ganas.

Finalmente, Octavio Paz, en “Delta de cinco brazos” dice, respecto a la poesía no pautada: “el ritmo es algo más que medida: es imagen, música, respiración, silencio, color y sentido indisolubles e inseparables”
E. Medina consigue, en la mayor parte de sus poemas, un ritmo adecuado al objetivo expresivo y pese a que no utiliza la rima, pauta sus versos en endecasílabos y heptasílabos, en algunos casos con estrofas organizadas en silvas, en otras, de forma muy original, cortando el endecasílabo en dos versos de siete y cinco sílabas, resaltando así la pausa de los dos hemistiquios clásicos y obviamente su significado.
Ven con el corazón / de porcelana, (11)
hermoso por lo frágil, (7)
generoso (4)
por ignorar que en mí / puede romperse. (11)

Sin duda, los poemas de E. Medina, son un buen ejemplo de un quehacer poético, de un universo intelectual riguroso, sensible y una maestría en el uso de la palabra digna de mención. “Epanadiplosis” es un poemario altamente recomendable.

sábado

MALDOROR Y LA PITONISA.

Todas las vertientes se confundieron,
como el cuerno de los ángulos impíos,
al descubrir la traición de la meta.
Caballos negros danzan en tus días,
caballos blancos vuelan por mis noches,
siempre a contraluz de nuestros espacios
y la calma enmudece la garganta.
Merodeando, lunas por los aljibes
y ventiscas por las claras angustias.
El adagio de Mahler, si no vuelves,
dormirá, como el canto de tu pulso,
como la condena del desahuciado.
De vuelta a nuestra tierra, sin tu arrimo,
cómo saber qué nos une y separa,
la grieta por donde llegó el recelo,
la claridad de tu última palabra.

LA MOMA.

Grácil sobrepasas el día, la mirada ajena,
trasciendes a tu pesar los crepúsculos
y te pierdes en el desamparo de las noches.
Tierna y voraz, adquieres cuanto miras,
arisca con lo viejo, te envuelves, torrente
de cabellos, en el misterio de las sombras
que galopan sin brida desde la infancia.
Eres fresca, cántaro curvo, y te derramas,
abundante y sutil, sin apenas certezas,
ni recodos, ni carencias, ni silencios,
sólo luz todavía, sin molde, ni espacio, ni tiempo.
¿Sabes?; un día todos fuimos así, desnudos,
libres y sin remiendos, accesibles y expuestos,
impunes y sedientos, ajenos al peso
de los otros, diferentes, bulliciosos,
y la muerte, encapuchada, dormía en el ribazo.
De vuelta de la nieve, tienes que negociar,
buscarte espacio entre los agravios, decidirte
por una de las caras ocultas de la luna,
solicitar clemencia, buscar la diagonal,
insistir en el hábito de vivir, dispuestos
a difuminar la distancia que disipa la entrega,
y de nuevo, peregrinos, salir hacia el vacío,
manteniendo el asombro de despertar cada día.

martes

SONATA PARA TRIO.

No eran campanas, fueron cinco veces tres besos sobre tus labios
y quedaron como varadas sobre el largo tiempo dormido,
Quien sabe mañana, si amanece, qué recuerdo dormirás;
quizás sea como un náufrago sin mar donde morir,
tal vez ¿por qué no?, una paloma sin aire donde volar,
o puede que como la soledad del agnóstico frente al sagrario.
Tantas caricias en la despedida de la tarde fueron
el principio de la carencia, el exceso de tu esperanza.
Tantas urgencias vivimos a caballo de tus caderas locas,
que no sé cómo llegar a ti, más allá de tu palabra.
Ya ves, te fuiste con Janis Joplin y regresas con Albinoni,
y ahora, como todo fin que resuelve un nuevo comienzo,
si te vas de nuevo, no huyes, tan sólo es que vuelves.

BUSCANDO A BAUDELAIRE

Aquella noche fuimos despiertos, deslumbrados.
En un ritual de lujuria, arrullados, cuarteados
tus suspiros, resueltos los silencios del río,
victoriosa reposaste tus cabellos sobre
mis muslos y tu boca buscó mis atributos
erguidos, que penetraron hasta donde nace
la sensualidad de tu voz. El viejo recuerdo
de la piel. Toda tu piel brillaba de deseo,
haciéndome olvidar que estaba en custodia,
encadenado y disperso en tus múltiples labios.
Ningún camino me cerrabas mientras gemías,
amazona esclava de mi tótem extenuado.
Allí en Montparnasse te encontraba, te perdías,
me entregaba, nos disolvíamos, te me dabas.
Truncada insistencia en busca del eslabón.
Pero nada era lo que vimos. Nunca lo fue.
Perdura el peligro de que las nuevas brisas
del otoño nos borren, sin llegar a saber
cual es el origen de los espejos, su luz,
y los memorables enigmas de tu palabra.
Nos fugamos del presente. Hoy aún sigues lejos.
Sólo quedan, plegarias, deseos y alaridos.

domingo

NUEVAS POETAS PARA NUEVOS TIEMPOS

En estos últimos años, de manera incipiente todavía, aparecen signos evidentes de que en el espacio de la producción poética en España hay cambios que, sin duda, están ofreciendo nuevos aires que terminaran por cambiar el perfil de la poesía actual. Estas nuevas tendencias apuntan, de la mano de varios elementos, en la forma y el fondo del nuevo material poético, lo que hace doblemente interesante la perspectiva que alumbran.
En línea con lo que escribía Marx en la “Ideología alemana”, diríamos que en última instancia, estos cambios que percibimos, aparecen como reflejo, más o menos directo, de profundos cambios de comportamiento que aparecen en la vida social española y que en la poesía se están manifestando o cristalizando en el lustro que empieza en 2005.
El telón de fondo de este escenario son los cambios políticos de la última década que confirman una alternancia en la gestión pública que aleja, aún más si cabe, cualquier cambio en las estructuras del poder económico-político-social y que, parafraseando a Dante en su “Divina comedia”, nos invita a abandonar toda esperanza de cambio sustancial. El resultado: cierta monotonía en los que no pretendían más y desolación y melancolía en los insatisfechos. El reflujo de una gran parte de las ilusiones de cambio profundo que arrancan en los 70, parece que toca fondo y nada se deja entrever en el actual horizonte que lo perturbe.
La nueva poesía que apunta en este nuevo escenario, literariamente hablando, ha tocado en la línea de flotación de la corriente poética que se aupó a finales del pasado siglo XX de la mano de poetas como Falcón, Orihuela, Reichman etc y que al parecer ya dio de si lo que podía. Estos poetas, objetivamente, aparecieron como una nueva versión de la poesía social de mitad del XX que decae a partir de los 60 con la “Antología de la poesía social” de Leopoldo de Luis. Obviamente incorporaron nuevos recursos estilísticos. Asimismo, y siguiendo la lucha generacional orteguiana, fueron la reacción a la llamada “poesía de la experiencia”, que predomina en los años 90. El revival de esta corriente poética, tiene el mérito de ser la primera en nuestro país, que aparece con un contenido ideológico de confrontación con la cultura de la globalización actual y sirvió como refugio frente a la desbandada ideológica de la izquierda. Es, según confiesan los mismos protagonistas, “poesía de la resistencia”.
La poesía que apunta novedosa, no aparece tanto como la cíclica confrontación con la inmediatamente anterior, sino más como síntesis y un nuevo ajuste con nuestros días y los que previsiblemente están por llegar. Y no parece de menor importancia el hecho de que la mayoría de poetas que apuntan en esta ruptura sean mujeres. Muy importante. Su misma procedencia literaria es múltiple y todavía sin cristalizar y proviene de campos teóricamente tan dispares como el surrealismo y la poesía social, la poesía cuántica o la misma poesía de la experiencia. Los rasgos comunes son todavía endebles, pero apuntan en la línea comentada.
Así. un intimismo que propicia el coloquio, incluso cuando el tema sea de carácter social, en cuyo caso sirve de pretexto para manifestar no tanto el hecho denunciado como los sentimientos coincidentes de la poeta, de manera que a través de lo temporal y objetivamente ajeno, trasciende lo particular y personal, en la línea que señalaba C. Bousoño de el tema como pretexto, como soporte. Una imaginería de tono bajo, apenas susurrada con un ritmo entrecortado. Un uso mesurado del adjetivo y una exquisita transposición de giros coloquiales que refuerza la proximidad entre poeta y lector. En línea con lo que señalaba Jakobson, no es tanto el material semántico que usan, como la combinación tan personal que del mismo hacen, en curiosa sintonía todas ellas.
Obviamente ni pretendo ser exhaustivo, ni probablemente, aunque quisiera es todavía el momento, dado que son unas flores que anuncian, eso creo, una primavera, pero habrá que esperar al solsticio para ordenar y analizar.
No obstante, reproduzco tres poemas a titulo de ejemplo, de tres poetas, que a mi modo de ver, apuntan en lo dicho anteriormente y pese a su escasa producción todavía habrá que seguirlas con atención, por lo que ya son y por lo que anuncian. He aquí un ejemplo de tres de ellas.
Parte de su obra y los datos personales aparecen en el blog de cada una de ellas.



LAURA GIORDANI.
http://lauragiordani.blogspot.com/


SOLO ESO.

Una manos en la tarde recibiendo la lluvia.

Qué más da si mano de hombre, mujer, niño o muerto:
el mismo gesto ancestral de recibir el agua de lo alto.

Quizá seamos solo eso:
cuenco sin fondo para un agua indigente
que sueña su barro,
mano tendida en la intemperie.



CARMEN MECA.
http://carmenmeca-literaturacuantica.blogspot.com/


PATRONES DE CONSUMO.

Exiliada de su tierra
viaja la caracola
para regresar a ella
y junto a ella deshacerse
con los impetuosos embates
de la mar.

Así fue mi odisea
huyendo a cada paso de su rompiente,
tuna e inspirada
en cada ineludible lindero,
serena en su cadalso último.

Gobernaste el trayecto,
su motor, el pulmón de
las velas en el asfixiante mediodía,
la hora
y sus alimenticios despojos,
la estrella, el monstruo y
las larvas de codicia con que infesta
al morder
la paz, la paz.

Sabía de
la última maldición del hado,
de ese mórbido consumo de los sentidos
que a fuerza de márqueting y happening
ha conseguido vender
como amor ultramoderno. Sabía
que tú eras su principal pregonero, más aún,
avalista de esa lepra.

Y sabiendo lo que sabía,
cuando los más bellos cuentos
sellaban las tumbas de la infancia
y la nada posaba su autorretrato,
primeramente nos amamos
y finalmente te amé.



ESPERANZA MEDINA.
http://esperanzamedina.blogspot.com/

NADA QUE ENCONTRAR..

No busques...
bajo granos de arena infinitos
caracolas marinas
que te arrullen
y te pinten sonrisas de mar,
(hallarás, tal vez,
lágrimas de espuma,
nada más)

No busques
tras cortinas de viento onduladas
la caricia que deje en tu piel
el calor
de esa huella que nunca se va,
(hallarás, tal vez,
el dolor que te quema la piel,
nada más).

No busques
sobre el dorado tapiz de la tierra
ese pétalo dulce y suave
que bese tus labios,
ya no está.
(Hallarás, tal vez,
una espina en la rosa...
nada más)

No busques...

No hay nada que encontrar...

viernes

A. MARTINEZ FERRER, EL HAIKU Y LA SEGUIDILLA

Antonio Martínez es un poeta de poemas breves, y tiene en su haber decenas de poemarios. Obviamente nada desmerece un poema breve respecto de uno largo, ni viceversa. Se trata, no de que tenga poco que decir, sino que, en este caso, todo lo contrario. Y claro, muchas cosas podemos administrar, menos el tiempo. Sin duda la más valiosa de nuestras pertenencias, cuantificada a nuestro pesar y sin ninguna posibilidad de alargar o guardar. Quizá por eso, Martinez intenta ganarle la batalla al tiempo condensando los mensajes, sus ideas, en poemas cortos, buscando el impacto con imágenes fuertes, instantáneas, deslumbrantes y fugaces como chispas y un poco despiadadamente quizá, invita al lector a realizar un esfuerzo extra para entrar al complejo y rico mundo en el que vive y desde el que escribe. Alguna nota de ironía es el único respiro que nos concede. Pero compensa con creces hacer el esfuerzo intelectual y emocional para entrar en su mundo. Es como cuando se escala, con esfuerzo, la cima de una montaña y contemplamos los múltiples paisajes que se divisan hasta el horizonte.
Leyendo algunos de sus poemas, me vienen a la memoria, poemas breves de Borges, Benedetti, Octavio Paz y tantos otros, y aterricé releyendo algunas antologías de Haikus hasta llegar al maestro de esta modalidad poemática, Matsuo Basho y de rondón terminé releyendo algunas seguidillas populares y cultas de los maestros castellanos del renacimiento y del barroco, aterrizando en cancioneros de los mejores cantaores del XX.
Supongo que será pura coincidencia temporal que ambas formas poéticas nacieran casi al unísono, el haiku en el Japón del XVI/XVII y la seguidilla en la España del XVI. En cualquier caso, sin ser exactamente ninguna de las dos, los poemas de Martínez tienen alguna conexión. La brevedad solo sería una similitud formal, ya que en muchos casos van más allá de los 3 versos del haiku o los 4 de la seguidilla y supongo que es casual la coincidencia silábica o fonemática. De hecho Martínez, en muchos casos, suma en un mismo poema, diversas estrofas que aunque tienen vida propia cada una por separado, tienen un tema denominador del conjunto que le da coherencia, quizá por huir del estrecho corsé de las formas comentadas.
El clima que consigue con sus poemas con casi esqueletos de imágenes buscando el impacto, verbos de acción rápida, la casi nula utilización del adjetivo o epíteto que dejan la idea madre desnuda, sin apenas ornamentación, sitúan el poema en una atmósfera densa y semiaforística. Particularmente cuando escribe sobre temas sociales y muestra la rabia contenida frente a injusticias y situaciones hirientes, huyendo así de la soflama en la que tantos poetas suelen caer. Únicamente cuando se adentra en tocar las fibras más íntimas, donde se confunde el sujeto y el objeto, aunque mantiene el estilo de brevedad, se le escapa la emoción personal y deja entrever a la persona tal cual, dándonos opción así a conocer los aspectos diferenciadores de su personalidad, aquellos por los que un día, sabrán diferenciar sus versos frente a la multitud de poetas que pasan y decaen al unísono que el hecho denunciado. Sin más valor que el de la opinión personal, el poeta íntimo es el poeta que más me gusta .
En cualquier caso, Martínez es un poeta que merece atención porque es una delicia entrar en su mundo, aunque en algunos casos hay que acceder a través de senderos. No hay autopistas para entrar.
He aquí algunos ejemplos de lo dicho.


-I-

Hoy,
ha huido el árbol de la rodilla,
¡se ha escapado
en silencio!

Me grita con la mirada
y cojeando vértigo
voy a su encuentro, derrotado.

-II-
Es seguro
que no necesitaré
al amigo,
que me ha negado, cuanto menos,
cien veces.

-III-
¿Qué aspecto tendré
pasando cojo,
entre golpes,
al último encuentro?

-IV-

Sabio, el grito de la impaciencia
navegando en el pantano
donde duermen
las dunas.

-V-
Raíces con luces de abismo,
no me sirven
para contar los muertos.

domingo

INB HAFADJA

Siendo niño, en uno de los barrios periféricos donde jugábamos, había dos calles que me llamaban la atención por lo extraño, entonces, de su nombre. Eran calles cortas, apenas unas casas rodeadas de naranjos y huerta, circundadas por acequias y un brazo del río Xuquer en el que solíamos, a escondidas de nuestras madres, bañarnos en verano. Una de aquellas calles estaba dedicada al poeta Ibn Hafádja ( 1058-1139), otra al también poeta, sobrino del anterior, Ibn Zaqqát (1134- ¿?).
Fue de adolescente cuando descubrí un día el libro de Emilio García Gómez “Poetas Arábigo-andaluces” y me quedé impresionado y asombrado por la belleza y la imaginería de aquellos poetas que tanto esplendor cultural dieron a Al-Andalus y en particular a mi tierra durante los siglos, XI, XII. De nuevo aparecieron estos poetas y ya quedaron para siempre. Fue una antología que me acompañó durante muchos años. De hecho el único premio de poesía que he tenido ocasión de promover tomó el nombre de Inb Hafája y afortunadamente todavía perdura.
Posteriormente, en un viaje a Casablanca, cenando en un restaurante árabe, por primera vez escuché unos poemas de Inb Hafádja musicados y bailados por unas muchachas bereberes. Años después, pera esta vez a petición mía, volví a escuchar canciones en un pequeño hotel de Taraudant, al sur de Marruecos.
El pasado viernes, de nuevo tuve ocasión de escuchar poemas de estos poetas alzireños y otros poetas árabes valencianos como Al- Rusáfi, Inb Labbána, Ibn al-Arif, etc. Fue un concierto que bajo el título de “Al-Hadiqat Al Adai`a”, (El Jardín Perdido) estaban musicados por el grupo músico-vocal marroquí “Ensemble Akrami”, al alimón con los valencianos “Capella de Ministrers” que interpretaba maravillosamente cantigas y danzas de las cortes de Jaime I y de Alfonso X el Sabio.
No soy demasiado dado a este tipo de efusiones, pero de vez en cuando se me ocurre, paseando por el campo, recordar algún verso de estos poetas de la “terreta” . 900 años después todavía los siento cerca y me emocionan. Normal, ¿no?.
Os traslado un poema de Inb Hafádja.

A MI TIERRA DE ALZIRA.

A la llamada nostálgica,
al eco del zurcar de las palomas
en el ocaso, yo respondo con vehemencia,
irrumpo en llanto derramando lágrima tras lágrima
mientras se derrumba mi entereza toda, y exclamo:
Alguna vez retornaré
a la tierra de mi Alzira
a calmar mis angustias
y a sosegar mi lecho
y a vagar por sus valles
contemplando cómo hacen abluciones las laderas
de aquellos cerros
con rocío y luego se disipan.
Aquí estoy aguzando la vista en este cielo
por ver el resplandor de un relámpago
que del mío proceda.

lunes

PUNTO DE INFLEXION

Hay ocasiones en que parecemos diversos,
otros pero idénticos, nunca el doble de nosotros mismos.
Buscamos el equilibrio, cansados de la lucha
fratricida entre tantos como nos da a elegir
la voluntad de ser. Pobre intento de dar un perfil fácil.
Nacemos y navegamos sujetos por los mitos de la tribu
buscando nuestro secreto, sin orillas, ni principio, ni final,
descansando apenas sobre un fragmento de tiempo informe,
buscando un límite, Así, desnuda y cubierta, llegaste,
sin fronteras, inmensa y sin perspectivas.
Ni una pilastra, ni un frontispicio donde anclar la mirada.
Noche y día solo eran escenarios para tus ojos,
lo demás, galaxias, esferas cóncavas, imágenes equívocas
perdidas en la plenitud del páramo disperso.
Fuimos desubicados en la pirámide del tiempo,
perdimos el pulso, diluimos la correspondencia,
el común beso pretendiente devino particular
y confundimos la arbitrariedad del deseo con el artificio.
Sin pretenderlo, la historia fue más que el álamo solitario,
que la palabra cercana. Mientras, la vida fue sucediendo,
sin saber qué moría ni hacia donde renacíamos.
Aturdidos, suavemente relegados, en espera de destino,
mientras una pavana gallarda nos mantiene vivos.
Lo dicho: somos un tenue desplazamiento del vacío a la nada.

miércoles

JOSEP VICENT MARQUES

De la mano de Julio Escandell, del Instituto Social Obrero de Valencia, conocí a Josep Vicent Marqués. Tuvimos una reunión un grupo de chavales con Marqués y su entonces amigo y compañero Ricard Garrido, para crear una organización socialista. Me sugestionó la capacidad intelectual y lo desenfadado del mensaje que Marqués nos ofrecía. Desprendía sinceridad y entusiasmo, tanto como para hacernos olvidar el temor de una reunión de aquel tipo, en plena noche del franquismo. Al parecer, Ricard Garrido era el encargado de contactar con los viejos socialistas que quedaban por Valencia y que detentaban el marchamo del PSOE oficial, algunos de ellos masones. La iniciativa no cuajó y después de varias reuniones cada cual tomó el rumbo que creyó conveniente.
La próxima que me reuní con Marqués fue estando él al frente de Germania Socialista. Se trataba de coordinar acciones entre varias organizaciones políticas, obviamente clandestinas. A pesar de nuestras diferencias, siempre tuvimos una cordial aunque distanciada relación.
Pasaron el franquismo y la transición y hace unos años coincidimos en un acto en la Facultad. Salimos paseando y volvimos a recordar viejas correrías, De repente le pregunte:
¿Fas algo en política?.
Me miró sonriendo y me dijo:
Ara em dedico a pintar.
Me quedé sin saber si echarme a reir o no, pero frente a mi expresión de incredulidad, como siempre, fue contundente. Sacó del bolsillo interior de la chaqueta un rotulador y acercándose a la pared, rotuló: País Valenciá será lo que voldrá.
Nos reimos los dos y nos despedimos con una cerveza. Fue la última genialidad que me regaló Marqués.
El respeto y el cariño se mantuvo a pesar de andar caminos paralelos. Si como parece, la geometría no euclidiana de Lobatchevski es científica y la paralelas se cruzan, probablemente un día, en algún lugar del espacio, volveremos a vernos.
Todavía no sé esta vez que le voy a preguntar

BORGES Y LA AUTORIA DEL POEMA

Decía Jacques Derrida que hasta al poeta más metódico y analítico le era imposible tener plena conciencia del contenido total de su poema o escrito porque el contenido de la estructura lingüística que se genera en su propia creación supera la pretensión consciente del autor y lo desborda. De ser así, en rigor el poema tendría tantos posibles significados como lectores y en un nuevo orden, tantos genéricos significados como momentos históricos transite y sus sistemas de valores dominantes. Algo de esto hay cuando más de un estudioso del fenómeno literario reclama, desde hace años, la necesidad de una historia de la literatura desde el punto de vista del lector. Se trataría no tanto de intentar saber el significado de un poema de Fray Luis de León, atendiendo a la pretensión del poeta, como de saber qué entendieron los lectores de su tiempo y desde el siglo XVI hasta nuestros días respecto del poema o del conjunto de su obra. Difícil tarea, pero sin resolver la cual apenas llegaremos a saber, como mucho, probablemente un porcentaje mínimo del contenido que encierra el poema, en tanto que texto objetivado. En cualquier caso no el conjunto del valor poético y cognoscitivo que encierra ya que este es mutable con cada lector y época.
Este no es un tema de análisis demasiado novedoso. Muchos poetas son conscientes de esta variable y múltiple autoría del poema. Valga como ejemplo el prólogo que en 1968 escribe J. L. Borges para la inclusión en una antología de su obra, del libro que publico en 1923: “Luna de enfrente” . Dice Borges, refiriéndose a poemas escritos por él 45 años antes: “ ...estos poemas hoy los siento ajenos. no me conciernen sus errores ni sus eventuales virtudes. Poco he modificado este libro, ahora que ya no es mío”.
En nuestros días el poeta brasileño Eduardo Kac, con sus holopoemas, ha intentado hacer poesía mediante poemas organizados en una geometría no lineal, un espacio tridimensional inmaterial que a medida que el lector o el espectador lo observa, el poema muta y da lugar a nuevos significados.

YURI M. LOTMAN Y LA CRITICA

En estas semanas, con motivo de las distintas ferias del libro, aparecen lo que se viene mal llamando críticas de libros. Generalmente tan pobres que apenas van más allá de dar noticia de su aparición. Probablemente es lo que se pretende. Pero no deja de ser decepcionante.
Habla en diversos textos Yuri M. Lotman de que toda obra literaria y más concretamente un poema, es una estructura cuya composición genera una idea o varias, las cuales son inconcebibles al margen de la estructura misma del poema. Disuelve así la vieja separación entre forma y contenido de un texto. La necesaria existencia de un intermediario común entre autor y lector, el lenguaje, adquiere en el poema una transmutación, o lo que Lotman llama transcodificación y que refuerza el valor del universo semiótico independiente que todo poema es y que en algunos autores aboca a un metalenguaje propio. El universo poético propio de un poeta
En cualquier caso y como ya había señalado R. Jakobson respecto al doble código que toda obra literaria pretende, en tanto que sistema de comunicación, uno que codifica el mensaje (autor) y otro que decodifica (lector), parece evidente que la inmensa mayoría de las críticas que suelen aparecer en prensa y revistas especializadas, no son, en absoluto, lo que podríamos decir claves para acceder al código y estructura de cada obra, sino meras diatribas o alabanzas, según la simpatía o antipatía del comentarista, mediante los tópicos de un argot habitual que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Lamentable.

martes

RAFAEL ALBERTI Y EL RITMO

En abril de 1984 tuve la ocasión de organizar un recital de Rafael Alberti acompañado por el cuarteto de laúdes Grandio. Fue impactante. Aquel día descubrí profundidades y misterios en la poesía de Alberti que en reiteradas lecturas anteriores ni siquiera pude entrever. Desde entonces creo que el significado total de un verso o un poema no se entiende si no descubres el ritmo del poeta, el choque fónico de las palabras como partes de una misma música.
Mas allá del ritmo que la preceptiva clásica marca para el poema, parece evidente que hay poetas que su ritmo subjetivo tiene tal fuerza que son capaces de establecer pautas propias creando una administración personal de pausas, entonación y ritmo que los hacen casi únicos. Lo sorprendente de estos casos es que no obedece, el clima que algunos poetas-rapsodas consiguen crear, a algo estudiado y programado, sino, tal vez, a una inmersión profunda en el sentido último del poema, a la vez que un desanclaje absoluto del entorno. Sencillamente el poeta es el personaje que tiene la llave de entrada, de tal manera que el poeta se deja ir, en el sentido de la analítica existencial de Heidegger, al encuentro del misterio que aflora en unos versos, se monta sobre ellos y recita, llevado por el ritmo y la fonía de las palabras en un estado sentimental de pseudo éxtasis parecido a la catarsis. El ritmo y la musicalidad afloran y trascienden al texto, aunque lo significa y lo realza.
Pero lo más asombroso fue que, en amena charla después de cenar, cuando le leí su poema TAL VEZ, OH MAR, del libro POEMAS DE PUNTA DEL ESTE, me miró y me dijo: “Si no fuera porque lo recuerdo, hubiera dicho que era tuyo”.
Al parecer quiso decirme que un poema puede tener tantos autores como lectores se atrevan a leerlo y hacerlo suyo, transportándolo a su propio ritmo subjetivo y, sin querer quizá, trastocando el significado que inicialmente el poeta trato de darle. Un poema, como el mar común, siempre el mismo y diferente, a cada cual le suena distinto.

viernes

V.ANDRES ESTELLÉS.TITULAR UN POEMA

En el restaurante que hay en el antiguo Real Monasterio de Santa María de Aguas Vivas, que perteneció a la orden de los agustinos, en una cena literaria, compartí mesa y tertulia con Vicent Andrés Estellés. A partir de la segunda copa de vino hubo un tira y afloja entre los dos, yo insolentemente intentando hablar de poesía y Vicent de mujeres. Hacía poco que había leído su LLIBRE D´ALZIRA, un fragmento de su impresionante poemario MURAL DEL PAIS VALENCIÀ. Entonces, y también ahora, creo que la mayoría de sonetos y poemas que lo componen, lo son totalmente al margen de la ciudad (Alzira), a la que están dedicados, a pesar del esfuerzo de Jaume Pèrez Montaner en el prólogo, por demostrar lo contrario.
Al final de la cena, hacía un calor insoportable en el salón y conseguí llevarme a Andrés Estellés a uno de los patios porticados del monasterio. Sentados a la fresca, y copa en mano, no podía más y le solté a bocajarro:
-No creus que la major part dels títols que hi fiquem als poemas tenen ben poc a vore amb les idees i imatges que hi son al sí del poema?.
Vicent, con la socarronería y sensualidad que le caracterizaba me miró por un instante, me guiñó el ojo y me dijo:
-Passa com amb les dones. Què més dona el nom que tenen, lo important és què estan molt bones. Per cert, has vist el cul tan bonic que tè la Merxe?.
Al rato apareció Jesús Huguet que hacía de acompañante de Andrés Estellés y éste me dio un suave apretón de manos y me volvió a guiñar el ojo. Un poco cansado ( eran las 4 de la madrugada) se despidió:
-Un día d´estos seguim parlant de poesía. Bona nit, Pep.
Por supuesto, la Merxe y las demás chicas también se fueron.

martes

JUAN GELMAN

El poeta argentino Juan Gelman, premio Cervantes 2007, ha declarado en el día de ayer:
"La poesía es pura creación. Yo no creo en el compromiso de la poesía, prefiero estar casado con ella, eso es mi vida. No sé por qué a los poetas les preguntan por la política y no a los políticos por la poesía. No milito en ninguna formación política. Sólo milito en las causas que defienden todo el mundo, como la paz en el mundo, o cosas así".
Tengo la impresión de que probablemente hoy, a algunos, se les ha caído una bandera de entre las manos. Suele suceder cuando se levanta una bandera ajena para causas propias..

miércoles

ARIEL CANZANI

Recuerdo que una noche, alrededor de las 3 de la madrugada, sentados en la mesa camilla de mi casa, seguíamos Ariel Canzani y yo hablando de la poesía y comentando la HISTORIA DE LAS LITERATURAS DE VANGUARDIA de Guillermo de Torre. Ariel, capitán de la marina mercante argentina, con amigos en cada puerto y una amplísima cultura, tenía el don de la palabra y era una delicia escucharle, apasionado siempre y profundo conocedor de cuanto se escribía por el mundo. Recién había aparecido un número de la revista que dirigía, CORMORAN Y DELFIN, con poetas de múltiples países y diversas lenguas.
Trataba Ariel de encontrar una explicación razonable de las múltiples variables y tendencias poéticas que aparecen y desaparecen, probablemente diversos caminos para llegar a una misma meta, de difícil acceso y todavía más difícil explicación. Después de varios whiskys, se me ocurrió contar una leyenda que mi gente cuenta para explicar este tipo de situaciones. Al parecer, fue en la plaza del pueblo; la banda de música animaba la fiesta, pero era ya de madrugada y la gente seguía con ganas de bailar y divertirse. Al terminar la última pieza, ni la banda había ensayado más, ni había partituras que no hubieran interpretado aquella noche. Hubo unos momentos de silencio. Uno de los músicos interrogó al Director:
-Qué toquem ara, mestre?.
El director meditó un instante y tomó una sabia decisión:
-La mateixa, però carregadeta de bombo.
Cuando se lo traduje a Ariel, empezó a reir y reconoció que el maestro de la banda de música, sin saberlo quizá, había definido perfectamente el vaivén de los ismos en el arte y la literatura.

lunes

ANTONIO MARTINEZ FERRER

El día 24 de Abril, el Poeta y amigo Antonio Martínez Ferrer presenta su libro EL GRITO DEL OASIS, en la feria del libro de Valencia. El día 25, aniversario de la Batalla de Almansa, de tan nefasto recuerdo para los valencianos, lo presenta en la Casa de la Cultura de Alzira, su ciudad y la mía. De Antonio Martinez ha dicho José Viñals:
“ Todo lo que en su persona y en su alma pugna por ser dicho o expresado, todo eso que es mucho y protuberante, ha buscado las vías altas de la poesía. Y las ha encontrado”. Una afirmación de que Antonio es un POETA (así en mayúsculas), con la que estoy totalmente de acuerdo.
De su libro publicado en 2003, RUMOR DEL PATIO, es este poema que reproduzco, al que por razones que él y yo sabemos, le tengo un especial cariño y respeto:

En la cabalgata de la muerte negra
el santo oficio, dolarizado,
guardaba las esquinas.
Salió el hombre a los espacios vacíos
y pretendió guiar su vida imposible,
la atadura del hambre le inmovilizó.
De nada sirvieron los ruegos...

Enhorabuena Amigo

martes

DEL SÍMBOLO Y LA METÁFORA

Alrededor del cuarto milenio antes de Cristo, la escritura fue pictográfica y figurativa. Para escribir faraón se hacía un dibujo del faraón en su trono con su cetro, el agua era una onda, el Sol un círculo, el león un león. Era una escritura eficaz para nombrar sustantivos concretos e inventariar y clasificar objetos y seres vivos. La misma figura servía para nombrar el león amenazador y la leona dormida.
El afán y la necesidad de simplificar y profundizar en las cualidades abstractas, los sentimientos y nombrarlos, al parecer, dio como resultado, 1000 años después, una suerte de taquigrafía. Era una escritura simbólica. Y con el símbolo nació la metáfora. Una palabra, un signo podía significar a la vez distintos significados, y al mismo tiempo podía descubrir aspectos y cualidades del sustantivo innombrables, cuando no desconocidas hasta entonces. Por supuesto, todavía no se sabía nada del Estructuralismo ni del Círculo de Praga.
El lenguaje se hizo poético y la consecuencia fué que algún poeta de la corte faraónica pudo hacer una inscripción en la pirámide de Keops con el siguiente verso: “La muerte es la sombra de la vida”.

lunes

EL PRETEXTO, EL TEXTO Y EL CONTEXTO.

Me interesa menos el pretexto por el cual se escribe un poema que el texto resultante. El pretexto o móvil sólo sirve, en algún caso, para conocer ciertos rasgos de la biografía del personaje-poeta, y en otros muchos, la mayoría, para despistarnos al ser una invitación sutil a confundir el contenido de un poema con lo que el poeta siente, cree o es, restándole al poema objetividad y la categoría de obra de arte.
Respecto al contexto, lo que hace que poetas como Ausias March, San Juan de la Cruz, Cesar Vallejo, M. Hernández, Maiakovski, Ariel Canzani, Mario Benedetti etc, etc, me seduzcan, en tanto que poetas, no es ni por la vida que llevaron o por lo que escribieron sino por como lo escribieron. Y parece evidente que para saber del Renacimiento, la Contrarreforma, la Revolución Bolchevique, la sublevación franquista o las dictaduras del cono sur americano, hay numerosos historiadores y ensayistas más indicados que estos maravillosos poetas.

jueves

GRAMA, revista de poesía.

Hoy he desempolvado un cajón de papeles y he vuelto a encontrarme con algunos ejemplares de GRAMA, una revista de poesía que mi amigo Rafael Catalá y yo fundamos. En ella colaboraron amigos y conocidos de España, Europa y Latinoamérica. Muchos no llegamos a conocernos nunca personalmente, era lo secundario, pero cumplió el objetivo principal que era romper la noche del franquismo y, huyendo de las banderías literarias, de los pro y los contra, saber qué se escribía al margen, cuales eran las inquietudes de los poéticamente no alineados.
De algunos sé que nos contemplan sentados en la parcela que los dioses tienen reservada en los cielos para los poetas, de otros que viven y escriben, y poco mas.
Esta es la relación de los que colaboraron, para que conste:

FRANCISCO JIMÉNEZ PEREA.
ANTONIO LUIS BAENA.
MANUEL MANTERO.
ARMANDO ROJO LEÓN.
IRIS E. LAZZARINI.
ENRIQUE BADOSA.
JOSÉ BATLLÓ.
FRANCISCO VÉLEZ NIETO.
MIGUEL GARCÍA POSADA.
MARÍA LUISA IMBERNÓN.
JORGE GUILLEN.
JOSÉ CARLOS GALLARDO.
FRANCOIS DODAT.
PEDRO RODRÍGUEZ PACHECO.
EDVIGE PESCE GORINI.
HENRI DE LESCOËT.
ARIEL CANZANI D..
FRANCISCO J. CARRILLO.
PINO CARAGLIANO.
MIRANDA RINALDI MONTORZI.
DANIEL GÓMEZ CULLA.
MIGUEL TOMÁS PAU.
JEAN ARISTEGUIETA.
MARIO ANGEL MARRODÁN.
AMEDEE MATOUGUI.
OPHELIA DE ROUGE.
MARCEL BEALU.
ANA MARÍA NAVALES.
ALEJANDRO PEÑA LEÓN.
JUAN ANTONIO SÁNCHEZ ANES.
HILARIO BARRERO DÍAZ.
ALBERTO ALVAREZ RUZ.
DOLORES DE LA CÁMARA.
LEONARDO ROSA HITA.
FRANCISCO AGRAMUNT LACRUZ.
JOSÉ MANUEL GARCÍA.
MARÍA MOMBRÚ.
JÜRGEN MICHAEL MEISEL.
JEAN PAIDASSI.
VICENTE ALEIXANDRE.
LEON SPIRO.
R.G.EVERSON.
MANUEL BETANZOS SANTOS.
FRANCISCO GIL BERMEJO.
EDUARDO SANTISO AIRA.
MIGUEL LUESMA CASTÁN.
FLORENTINO HUERGA.
ANGEL BALLESTEROS GALLARDO.
LUIS BARBOSA.

lunes

A VUELTAS CON EL POEMA

Cada poema es un universo único, creado con materiales de derribo de la lengua. En el interior del poema rige un código de significación propio y cada palabra, aunque puede en algunos casos, casi nunca nos remite al mismo significado del que viene acompañado desde su anterior existencia en la lengua coloquial. En el interior del poema se separa del anterior significado y adquiere su nueva significación en la estructura del texto poemático. Si la transmutación del conjunto del poema en tanto que estructura lingüística, es excesiva, el poema como vehículo de comunicación fracasa; si apenas se transforman sus elementos-palabras, desaparece la poesía. En este caso el proyecto de universo único que es el poema ha fracasado y reaparece la construcción anterior, el material de derribo con el que pretendiamos crear un poema reconstruye la vieja estructura y nos encontramos de nuevo con la prosa, independientemente de los recursos estilísticos utilizados.