miércoles

BORGES Y LA AUTORIA DEL POEMA

Decía Jacques Derrida que hasta al poeta más metódico y analítico le era imposible tener plena conciencia del contenido total de su poema o escrito porque el contenido de la estructura lingüística que se genera en su propia creación supera la pretensión consciente del autor y lo desborda. De ser así, en rigor el poema tendría tantos posibles significados como lectores y en un nuevo orden, tantos genéricos significados como momentos históricos transite y sus sistemas de valores dominantes. Algo de esto hay cuando más de un estudioso del fenómeno literario reclama, desde hace años, la necesidad de una historia de la literatura desde el punto de vista del lector. Se trataría no tanto de intentar saber el significado de un poema de Fray Luis de León, atendiendo a la pretensión del poeta, como de saber qué entendieron los lectores de su tiempo y desde el siglo XVI hasta nuestros días respecto del poema o del conjunto de su obra. Difícil tarea, pero sin resolver la cual apenas llegaremos a saber, como mucho, probablemente un porcentaje mínimo del contenido que encierra el poema, en tanto que texto objetivado. En cualquier caso no el conjunto del valor poético y cognoscitivo que encierra ya que este es mutable con cada lector y época.
Este no es un tema de análisis demasiado novedoso. Muchos poetas son conscientes de esta variable y múltiple autoría del poema. Valga como ejemplo el prólogo que en 1968 escribe J. L. Borges para la inclusión en una antología de su obra, del libro que publico en 1923: “Luna de enfrente” . Dice Borges, refiriéndose a poemas escritos por él 45 años antes: “ ...estos poemas hoy los siento ajenos. no me conciernen sus errores ni sus eventuales virtudes. Poco he modificado este libro, ahora que ya no es mío”.
En nuestros días el poeta brasileño Eduardo Kac, con sus holopoemas, ha intentado hacer poesía mediante poemas organizados en una geometría no lineal, un espacio tridimensional inmaterial que a medida que el lector o el espectador lo observa, el poema muta y da lugar a nuevos significados.

YURI M. LOTMAN Y LA CRITICA

En estas semanas, con motivo de las distintas ferias del libro, aparecen lo que se viene mal llamando críticas de libros. Generalmente tan pobres que apenas van más allá de dar noticia de su aparición. Probablemente es lo que se pretende. Pero no deja de ser decepcionante.
Habla en diversos textos Yuri M. Lotman de que toda obra literaria y más concretamente un poema, es una estructura cuya composición genera una idea o varias, las cuales son inconcebibles al margen de la estructura misma del poema. Disuelve así la vieja separación entre forma y contenido de un texto. La necesaria existencia de un intermediario común entre autor y lector, el lenguaje, adquiere en el poema una transmutación, o lo que Lotman llama transcodificación y que refuerza el valor del universo semiótico independiente que todo poema es y que en algunos autores aboca a un metalenguaje propio. El universo poético propio de un poeta
En cualquier caso y como ya había señalado R. Jakobson respecto al doble código que toda obra literaria pretende, en tanto que sistema de comunicación, uno que codifica el mensaje (autor) y otro que decodifica (lector), parece evidente que la inmensa mayoría de las críticas que suelen aparecer en prensa y revistas especializadas, no son, en absoluto, lo que podríamos decir claves para acceder al código y estructura de cada obra, sino meras diatribas o alabanzas, según la simpatía o antipatía del comentarista, mediante los tópicos de un argot habitual que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Lamentable.