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Mostrando entradas de junio, 2021

LA SINDROME DE LA BOVARY

  Igual que la Verònica. Proscrita, com si totes les teues natges ens sorprengueren i àdhuc avui ens perdem en el teu sempre verge bosc. Qui diria que els teus amplis excessos tan humans, van ser amb els teus centelleigs, mons que fugien i dels quals fores la porta? I no obstant cal estimar la derrota de la casada insatisfeta, tan fidel lectora de la síndrome de la Bovary, a mà de la femella. Què podíem fer? El nostre amor segueix en vigília, lligat al sagrari, a la universal capella on s’ha diluït la tendresa. Hem perdut la solitud, esperant el xiulit del nostre vent, subjectats pels luxuriosos silencis, d'albes verges un dia, embadalits per la màgia del soroll d'aigua fresca que pels teus cabells rossos fugia. Ara hi ha una noia que vol viure i truca a la porta del temple mentre mires la posta de sol.

LA COMPLICIDAD DE LOS DIAS.

  Cada vez es más incierto que la historia nos enseña a vivir. Aunque durante siglos nos habéis hablado del mundo, de cuanto nos rodea y desconocíamos. Pero habían muchas noches para vivir como nunca… Iniciamos así un largo camino buscando las formas y las entrañas de todo lo que nos podía interesar para sobrevivir. Tantas veces olvidamos el más distante punto de luz del infinito universo que nos contempla ajeno, que hoy nos asustáis si nos miramos, hablamos y nos preguntamos: ¿quienes somos, qué hacemos aquí, a qué hemos venido y dónde vamos? Se diría que somos dioses. O puede que solo dueños. Y receláis si ahora extrañados nos miramos con recato y en profundidad. Pero bueno, tus pechos todavía son mágicos, de lujuria. Balbuciendo consiguen comulgar los trasuntos personales que desde el centro cordial, pegados a nuestras vidas, descubren, en la prohibición, la complicidad, la licencia, las perversiones, incluso el hastío. Desde la frescura de la mat

TRIBUTARIOS DEL ANGEL AZUL.

  Nosotros, tan bellos como fuimos, lentamente nos desplazábamos de la vigilia al encanto del sueño, sin apenas mutilarnos, borrando lo que eran espacios impersonales, anónimos, largos como continuos barrocos. Mantuvimos la fascinante dialéctica en notas y cuerpos que reducían la conquista de apóstrofes, hasta quebrar las vírgenes veneradas que cubrían sus vergüenzas con sus ojos y sus deseados cuerpos. Todo un ritual de futuros. Desde siempre, puntuales y serias llegaban cuando las invocábamos y rebeldes se iban, danzando como en un horizonte quebrado de cristales, romos por la nostalgia y con el silencio roto. Al anochecer exaustos volvíamos al meandro buscando maneras de reintegrarnos al universo, abrazados por la nostalgia, desnudos cabalgando el rojo viento de poniente que las envolvía la piel enrojeciendo todos los pórticos con calma y amor.    

LIVIANA ESTANCIA.

  Pegados a todos ellos, en ocasiones a escondidas, se nos disipan por la cotidianeidad, perdiendo jirones de nuestra dilatada vida, mientras que la memoria, atenta siempre a nuestro desordenado patrimonio, intenta llenar el vacío con nuevas caras extrañas. ¿O quizá solo quiere intentar una delicada purga, Para tener derecho a habitarnos, huir de la mirada autotélica, del eterno dócil propósito de sobrevivir?. ¿Deberíamos confirmar la moralidad para intentar ser inmortales, Señor…? ¿A qué tanta severidad? ¿Dónde estabas cuando caímos? ¿O fuiste tú quien los empujó? Tal vez fuiste prisionero repentino de un malestar liviano, pero mortal. Devuélvenoslos.¡¡¡  

DE VUELTA DEL FUTURO.

  En todas las ciudades vimos al mismo dios indolente y a parecidos discípulos bailando sobre el asfalto, como saciando el hambre de los adolescentes, ciegos de imágenes para poder sobrevivir. Sin embargo desde que el tiempo disolvió aquellos escenarios donde fuimos héroes y dioses, brujas y monjas, caballeros y doncellas, buenos y malos, los neutros han tomado el camino del mar, ese blando e indefinido mar del que somos afluentes y en el que algunos, muy pocos, bracean, buscando la baranda del segundo círculo. Se supone que en busca del suicidio que, ya sabes, no calma el ansia pero nos rellena de orden y programa, buscando ese interminable, por eterno, fluir del agua joven anónima fresca y vacía de futuro.

PRUEBA DE CARGO.

  Aunque separados por una leve sombra y un aparente amaneramiento que se delata en el virtuosismo de tu sonrisa, ambos nos unimos por el comportamiento replegado de las pasiónes sustraídas, de tu inclemente dolor-placer esparcido por los cóncavos y recónditos cuerpos esparcidos sin periferia por el espacio tiempo. A tu pesar, aunque llores e insistas, no es cierto que me extrañe tu aura, ni que tu equívoca sonrisa consuele el deseo amable amenazado por tu pulso de trazo enamorado. Desde la urgencia, como tú odias y amas, perdóname cuando me pierdo, Pero debes comprender que si te amo es porque en la penumbra del repliegue puedo dar rienda suelta a como yo te quiero, sin que el mundo me reclame testimonio.