sábado

QUÉ VERDE ERA MI VALLE, BUKOWSKI.

“Todos los pequeños dioses han comenzado a llorar
pero di adiós ahora y sal al mar”
Wystan H Auden


En aquel valle hubo sangre y tierra,
raíces, viento, y ningún blasón.
Antes de que el bien y el mal
fuesen anarquías auxiliares,
mucho antes de que, atemorizados,
huyéramos del naufragio
intentando acoplar nuestro paso al del universo,
antes, murieron la esperanza, la ternura
y negociamos la rabia.
¿Cómo aceptar, pues, que tu mirada
perturba mi revuelta,
que las palabras son las cosas
y tú el espacio donde moran?.
Ahogaste la rabia y copulaste
con la mentira y el amor,
conseguiste pétalos obscenos,
como cualquier milagro,
anillando la frescura
y el pronóstico que nos acorrala.
Qué más da que el tiempo, detenido,
descanse sobre tu frente,
que perdure la muchacha prieta
de desafíos y luces en la frente
violada por la luz de Modigliani,
como un motín de golpes,
afanes, trompetas y lunas.
La lluvia fina, las aldabas suaves,
los bordes de cristal y tu gospel
fueron constelaciones decadentes
que, todavía hoy, titubean
sobre la hechura triste de la trinidad y el aire solano.
Aún así, el candil de tu inocencia es un collage,
un estandarte que baila.
De un mismo origen divino, un día,
nos sumaremos con la roca, el agua y el aire,
hasta conseguir que lo justo devenga
en necesario, como los dioses y los recuerdos.

1 comentario:

ALMA dijo...

FELIZ AÑO.. espero que sea de tu agrado lo que tienes en mi blog para ti, pásate y recógelo

un beso enorme...

ALMA