viernes

TAN BELLOS COMO FUIMOS...

Lentamente nos desplazamos de la vigilia al encanto del sueño,
sin casi mutilarnos, borrando lo que parecían espacios
impersonales, anónimos, largos como continuos barrocos,
de fascinante dialéctica en notas y cuerpos que reducen la conquista
de apóstrofes, hasta quebrar vírgenes veneradas que cubren 
sus vergüenzas con sus sábanas y nuestros deseados cuerpos.
Todo un ritual de futuros. Desde siempre, puntuales llegan cuando
los invocamos y rebeldes se van, nos envuelven danzando como 
un horizonte quebrado de cristales romos por la nostalgia y el silencio.
Al anochecer volvimos al meandro buscando maneras de reintegrarnos
al universo, a la nostalgia y envueltos por el poniente que enrojece
los pórticos. También sus pechos. Son mágicos instantes 
que desplazaban la lujuria, balbuciendo hasta comulgar los 
trasuntos personales que desde el centro cordial, pegados a la historia, 
descubren en la prohibición la complicidad, la licencia, las perversiones
y el hastío. Desde la frescura de la matriz en equilibrio con centro
y con elegancia, nacieron auroras muelles, tatuadas niñas y viejas.
Fue como saber que más allá de tus ojos estabas tú. Y construimos, 
fascinados  por la nada, una residencia de amor, articulada
con el nombre común de cada cosa. Nosotros, tantas veces perdidos
en la volatilidad del norte, ya entonces nos sabíamos mortales.

1 comentario:

Mamen dijo...

Feliz Año, José.