sábado

COMPLICIDADES Y DESVERGUENZAS DEL ARMISTICIO.

Nunca creímos que tanta brega solo pretendiese saber
quien dirigía la derrota y sepultaba nuestros sueños.
El sendero que nos llevó hasta la superficie, nos orilló
en los amplios ríos que se esparcían por nuestra infancia.
Desde aquel día pasan los incendios, la luna se despierta sin grillos
y en cada acorde final nos hundimos, mientras la luz,
todavía hoy, rodea la hierba y el indefinido color del silencio.
Ahora, solo el rayo quebrado y el noble saludo del lobo nos conducen,
algo así como cuando con los besos robados la tierra rodaba.
Sí, tal vez volvamos a vernos donde la calle se pierde,
y hasta puede que, si vaciásemos los vasos, temblarían los rivales.

5 comentarios:

Jonás dijo...

Se te echaba de menos, amigo, me alegro de que hayas vuelto.

Un gran final, me ha gustado mucho, como siempre.

Un abrazo

Efigênia Coutinho dijo...

Agradecimentos ao envio de seu livro,em PDF, com admiração,
Efigenia

Mondragón de Malatesta dijo...

Yo me quedo con los vasos, pero llenos, con tequilita rubio, lejos de los amigos, abrazado a los enemigos. Interesantes líneas.

cuaderno rojo dijo...

¡¡Pues vayan esos vasos abajo
y que la lengua quemada desplome
a tantos supuestos titanes tarados!!...

RevistaAtrofia dijo...
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