lunes

LA HEURÍSTICA DEL CENTINELA

También en aquellos tiempos heroicos
vimos sonreír a los ciegos, bailar a los cojos
y cantar a los mudos. Adolescentes,
amamos los cuerpos, mientras los dioses
dormían a la sombra de las abadías.
Hoy, apenas mercenarios de la libertad,
centinelas del nexo entre la vida y la muerte,
nos llega una palabra, dos a lo sumo,
y sonreímos al saber que son los brotes
de aquella semilla que resiste en nuestro valle.

3 comentarios:

Annabell Manjarrés Freyle dijo...

Poeta.. ya no me escribes

Annabell Manjarrés Freyle dijo...

Dónde estás poeta?

Anónimo dijo...

Tiene este centinela una lengua muy lúcida y yo que se lo agradezco en este tiempo de sequía donde los cerebros vagan sin alma por los supermercados y los diferentes circos mediáticos. Grácias por la luz que irradia el texto como una isla donde guarecernos de ese colectivo herido, esa hierática manera que tenemos de petrificarnos en la inercia.
Un abrazo.
Pepa Ortiz