Aros de luz verde tus labios, tan explícitos siempre,
preñados de vida tus pechos, coronados de ansia,
tus bucles terso misterio, dócil seda multicolor.
La solidez de tus muslos, frágiles a mi llamada,
las nuevas promesas que divulgan olvidos desnudos,
como la nieve azulada que sobresale en el bosque.
Tu frente, camino abierto, accesible, quebradizo,
y sujeta al tiempo incógnito, al recato del deseo.
Mejillas resueltas, firmes, siempre urgentes, delegadas
y la impecable transparencia de tus ojos. Únicos.
Y más allá, fue, como todo amor real, imposible
camino larvado por los umbrales de la retórica.
Inmune de tantas dianas, del country y sus tatuajes,
levadura musical, fiel óxido de tantos sueños.
lunes
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