sábado

PIGMALIÓN Y EL CONSTRUCTIVISMO

Probablemente, si hubiéramos laminado el saqueo,
al menos la cicatriz y la noria que nos devolvían a los orígenes,
los sensores que otean la frecuencia y el ritmo del deseo,
tus lágrimas hubieran, indiferentes, descansado en la noche.
A fin de cuentas, se trata de que sigas insolente y arrullada,
que consientas el rito venial de penetrar tus sueños,
tus carnes, tus ansias, tus senos trémulos, o la virginidadde
los rizos de tu nuca y la revuelta de besos medrando.
Es algo así como cuando, después de mil noches,
te pregunta tu amada quien eres y te sorprende no saberlo.
Si, sólo son espejos que proponen disgregarte, explorar los silencios,
romper la melodía del orgasmo compartido, estéril y sin raíces.
Por eso, un día de estos, como la muchacha que agrede
con su indiferencia, sin venganzas, ni tramas, caminaremos a la par,
serás la ultima flor del otoño y volveré a vivir los titubeos
de tus huellas, los trazos de tus caricias, el eslabón de tu sonrisa
que cubre mis recuerdos y aún mi futuro, que arrulla la música
del tiempo, el guiño de la brújula, el ritmo del espacio.
Del nuestro, claro. No sé, puede que siga saltando, como ayer,
de creencia en creencia, desasido e instalado en la duda.
Sí, tanto tiempo amándote y nada sé de ti más allá de cómo te veo.

1 comentario:

Esperanza dijo...

"nada de tí más allá de cómo te veo"... es el poder de la palabra, que recrea la vida por encima de la vida misma.

Un saludo

Esperanza