martes

BUSCANDO A BAUDELAIRE

Aquella noche fuimos despiertos, deslumbrados.
En un ritual de lujuria, arrullados, cuarteados
tus suspiros, resueltos los silencios del río,
victoriosa reposaste tus cabellos sobre
mis muslos y tu boca buscó mis atributos
erguidos, que penetraron hasta donde nace
la sensualidad de tu voz. El viejo recuerdo
de la piel. Toda tu piel brillaba de deseo,
haciéndome olvidar que estaba en custodia,
encadenado y disperso en tus múltiples labios.
Ningún camino me cerrabas mientras gemías,
amazona esclava de mi tótem extenuado.
Allí en Montparnasse te encontraba, te perdías,
me entregaba, nos disolvíamos, te me dabas.
Truncada insistencia en busca del eslabón.
Pero nada era lo que vimos. Nunca lo fue.
Perdura el peligro de que las nuevas brisas
del otoño nos borren, sin llegar a saber
cual es el origen de los espejos, su luz,
y los memorables enigmas de tu palabra.
Nos fugamos del presente. Hoy aún sigues lejos.
Sólo quedan, plegarias, deseos y alaridos.

1 comentario:

ALMA dijo...

he de agradecer a la casualidad de su juego preciado?...
en todo caso, me alegro mucho que te haya puesto en mi camino, asi el deleite de navegar por nuestras almas sera mutuo...
grcias¡

un beso... infinito...

ALMA