LA LUZ DEL AMANECER SE DESPIDE EN EL CREPÚSCULO.
“Entre vivir y narrar existe siempre una separación, por pequeña que sea। La vida se vive, la historia se cuenta” Paul Ricoeur. Fuiste hija antes que madre, también descanso y refugio. Todo se hizo en ti agua, fuego y aire, antes que tierra. Aún hoy, de puerto a puerto, navegamos juntos, nos besamos y tu mirada es un destello de esperanza. Adherido a mi piel quedó tu último ruego, cerca tu voz. Temerosa y confiada, como la rosa abierta del verano, recuerdo que llegaron muchos en auxilio de lo idéntico y ejerciste de tierna con tu amado. Querías parar el mundo. Solo los inocentes intentaron olvidarte sin haberte amado, sin saber la luz que absorbías, la ubicuidad de tus caricias, la larga sombra que proyectabas sobre tus retoños y ausencias. Se disipó la murga de la trompetería y te llegó la paz, la irrenunciable, la compañera, la del último viaje, cuando la venganza quiebra y transciende el olvido. Hoy, también en un lecho, pero más ancho, me ronda tu recuerdo, tus arrugadas manos, el ...