EL PROCESO Y LOS FALSOS VECTORES.
. Sabed que vuestro fraudulento interés, el por espúreo deseo de ser felices mediante la magistratura del amor, que profesáis con desleal absolutoria omisión de celos, que pretende acumular desproporcionadas exigencias sobre nuestro presente, en un vano interés de reducir, hasta desaparecer, el recurso de nuestra vida aplastándola con insidia sin saber que todo un día se desvanece. Eso fue todo y a vivir toca. No pretendo un verso rogatorio ni enhebrar un debate para evitar mi condena que sé que está resuelta en los considerandos dictados por la colectiva moral que encarnáis, porque en este final del proceso al que hemos accedido de forma voluntaria, pero con el agravante de la reincidencia en el Olimpo, con Baco y Dionísios de testigos, no puedo sino volar y volar dando por bueno cuanto decís, para no perturbar la indiferencia con la que, exquisitamente, aun vivimos.